El hambre de dinero de la izquierda española es congénito

La Segunda República y el dinero

Quiero presentar hoy dos documentos sobre las primeras medidas que tomaron los dos bandos a consecuencia de la guerra. Con ellos podrán comprender las actitudes e intereses de los componentes directivos de los dos gobiernos.

A los pocos días de iniciarse la contienda, el bando rebelde creó un centro de gobierno llamado Junta de Defensa Nacional que asumía todos los poderes del estado y se erigía como valedor frente a otros países.

Este gobierno fue reconocido por EEUU, Francia y Gran Bretaña, entre otros, incluso antes de finalizar la guerra.

También crearon un medio de difusión de las órdenes y decretos emitidos por la JDN llamado “Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional de España”. Voy a reproducir fielmente las palabras que aparecen en el boletín del  4 de agosto referidas a la organización de la Hacienda y los ciudadanos.

Fíjense en el escaso afán recaudatorio de los gobernantes rebeldes y, por el contrario, el interés que demostraron por el bienestar económico de los ciudadanos.

Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional de España —Burgos 4 agosto 1936— Número 4

Decreto nº 23

“La Junta se congratula de recoger estas ansias de ayuda de todos, y estimándolo en su valor, lo acepta y lo facilita, haciendo en beneficio de los contribuyentes determinadas concesiones. Y por ello, como Presidente de la Junta de Defensa Nacional y de acuerdo con la misma, Vengo en decretar lo siguiente:

Las corporaciones y particulares (que se hayan retrasado en el pago de impuestos) […], quedarán relevados del pago de los recargos y multas en que hubiesen incurrido.”

Hasta el 4 de agosto, los gobernantes de la Junta de Defensa, no se habían preocupado por el dinero. Ninguno de los militares sublevados cobró su paga del mes de julio, pero, claro está, eso les importaba un pimiento; actuaban por afán de justicia y el bien de casi todos los españoles.

Por otra parte, el gobierno del Frente Popular tenía como órgano de expresión La Gaceta de Madrid, que posteriormente se llamó Gaceta de la República.

En las fechas que voy a centrarme, el Gobierno de izquierdas anunciaba a bombo y platillo que la rebelión había sido un fracaso y estaba controlada. Mentir a los ciudadanos parece que es una característica inalienable de los políticos de izquierdas. Todavía hoy lo siguen haciendo.

El 19 y 21 de julio el Ministerio de Hacienda, siendo Presidente de la República Azaña, se publicó en la Gaceta de Madrid el párrafo segundo del artículo segundo del famoso Decreto de 21 de Julio quedando redactado en la siguiente forma:

Se faculta a las Empresas de toda índole para retirar de sus respectivas cuentas corrientes, en los Bancos, las cantidades que sean destinadas al pago de sueldos y jornales corrientes, así como al de materiales que hayan de pagarse al contado, respondiendo los gestores de dichas Empresas de la aplicación de esos fondos a los fines expresados. Con igual responsabilidad, podrán retirar las Empresas y particulares los fondos necesarios para el pago de contribuciones, impuestos y exacciones del Estado, región autónoma, provincia y Corporaciones locales. Los profesores mercantiles al servicio dé la Hacienda o funcionarios públicos designados al efecto comprobarán, en su caso, el destino real de los fondos retirados, conforme a este artículo.

Artículo 3.° Los particulares no comprendidos en las excepciones indicadas, sólo podrán retirar, durante los días de vigencia de este Decreto, la cantidad máxima de 2.000 pesetas, cuando se trate de fondos disponibles en cuenta corriente en los Bancos, y 500 pesetas en Cajas de Ahorros.

Según este documento, el día 19 de julio, los gobernantes de izquierdas ya estaban ansiosos por recaudar el dinero de la gente, de los ciudadanos, de las empresas, sin embargo, decían a los medios de comunicación que no existía ningún peligro.

El 13 de septiembre de 1936, Juan Negrín, ministro de Hacienda, pidió a Azaña, Presidente, que le otorgara todos los poderes sobre el dinero que tenía la nación en los sótanos del Banco de España.

Alexander Orlov, el espía que se llevó el oro del Banco de España a Moscú en 1936.

Salieron del país 10.000 cajas llenas de oro y plata. Siete mil ochocientas fueron llevadas a Rusia por el agente Orlov, que se encontraba viviendo en España desde antes del levantamiento. Dos mil fueron llevadas a París. Las doscientas restantes desaparecieron en el traslado. Un descuido lo tiene cualquiera.

En los años 50, desde el exilio, el doctor Negrín, entregó a su hijo Rómulo la documentación referente al oro entregado a Rusia, para hacérsela llegar a Franco por si había posibilidad de efectuar alguna reclamación internacional. El Sr. Negrín tiene una monumental escultura en la ciudad de Triana.

José Enrique Catalá

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia. Especialista en Hª Medieval. Profesor. Autor del libro: Glosario Universitario.

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