El Frente Popular: una dictadura republicana

La Segunda República, herida de muerte en octubre del 34, no murió en el 39, murió el 16 de febrero de 1936 a manos de la soberbia socialista.

El 2 de abril de 1936, el periódico La Vanguardia publicaba el siguiente texto en la página 27:

Dicen de Gandía que en la secretaría de este Ayuntamiento, fue presentado el día 29 del actual un escrito firmado por 520 vecinos, en solicitud de que para la designación de alcalde presidente se procediese a una votación directa entre el vecindario. El alcalde, haciendo caso omiso de lo dispuesto en el artículo 76 de la ley municipal, no ha entregado la instancia a la Junta del Censo, por lo que la antevotación no podrá celebrarse. Este atropello ha sido denunciado a las autoridades superiores, sin que éstas hayan tomado hasta la fecha ninguna medida. Lo sucedido ha causado gran indignación entre el vecindario, máxime cuando se presentaba una candidatura de gran prestigio y autoridad, cuyo triunfo se daba por descontado.

El alcalde se saltó la ley municipal y todo principio democrático con tal de mantenerse en el poder.

¿Por qué las potencias europeas no apoyaron al Frente Popular, incluso siendo socialistas como el presidente francés? La respuesta es evidente pero ha sido tema tabú durante décadas: en España no había democracia; había soberbia de unos dirigentes que se autoproclamaban demócratas para ocultar su actitud dictatorial. Afortunadamente para España, no consiguieron engañar a las potencias democráticas europeas.

En el mismo artículo se comenta también una noticia sobre Gandía referida a una incautación.

“Comunican de Gandía que han salido para la capital de la República varios gestores de este Municipio, comisionados por la Gestora municipal con el fin de que tramiten en los ministerios correspondientes sean concedidos a Gandía los maestros interinos que sustituyan a los padres escolapios, que han sido suspendidos en sus funciones de enseñanza, habiendo quedado en el local de su colegio a disposición del Municipio.”

Es decir, el odio rojo a la iglesia era tan fuerte que tan solo un mes después de apoderarse del ayuntamiento se ponen a atacar a los curas, en vez de solucionar los problemas de la gente por el paro, la inseguridad (había bombas y atentados todos los días) y la incipiente hambre derivada de las malas cosechas.

Si los dirigentes del ayuntamiento de Gandía hubiesen sido inteligentes, y si hubiesen tenido verdadera vocación democrática y amor al pueblo, deberían haber actuado en otro orden: primero solicitar al Gobierno profesores interinos, y después, desalojar a los escolapios, de ese modo, los alumnos no habrían perdido continuidad en la enseñanza, pero el odio socialista era y es tan grande, que está por encima de las injusticias sociales; “no importa que unos niños sufran mientras nuestra ideología consiga lo que quiere”. 

El mismo día en Alcoy (Alicante) ocurrió un hecho parecido:

“Incautación de iglesias por el Ayuntamiento de Alcoy.

ALICANTE, 1

Comunican de Alcoy que los párrocos señores Ferrándiz y Arnauda han entregado, en presencia de un notario las llaves de las iglesias de San Mauro y San Agustín, de las que se ha incautado el ayuntamiento para proceder a su derribo. El Gobernador ha oficiado a la alcaldía confirmando el acuerdo municipal, si bien dispone que, habiendo de intervenir en la cuestión los tribunales, deben mantenerse tales edificios intactos hasta que resuelvan aquéllos.”

Según este texto, unos señores socialistas habían decidido derribar dos iglesias (es de suponer que eso no estaría en su programa electoral, y por esa razón, la decisión se convierte en dictatorial u oligárquica, cuando menos) y el Gobernador les apoyaba, pero, al mismo tiempo,  se daba cuenta de que en España todavía existía el Poder Judicial, para que el Régimen Político pudiese llamarse “democrático”, y les insinuó que era mejor no derribar las iglesias, por el momento.

Lo verdaderamente democrático hubiese sido: primero, consultar al Poder Judicial la legalidad del deseo de derribar dos iglesias, y luego, incautarlas, y no al contrario, como lo hicieron.

Esta actitud antidemocrática se dio en toda España durante el 36, y debemos considerarla como factor importantísimo y causa primordial de la Guerra Civil.

En la guerra Civil hubo dos bandos: los que defendían su República, y los que defendieron España.

Otro ejemplo sería el publicado en La Vanguardia el 26 de Marzo de 1936. 

“—Después de la sesión celebrada por la Comisión gestora municipal de Gandía, los elementos proletarios marcharon al Palacio Ducal, del que se incautó el delegado de Hacienda cuando se llevó a cabo la expulsión de los jesuítas. Los obreros cantaron en el patio de Armas «La Internacional» y en el balcón central fue colocada la bandera nacional y la de la ciudad. Posteriormente desalojaron el convento que ocupaban las hermanas Clarisas, presenciando su salida el alcalde y el abad de la colegiata. Se hizo sin ningún incidente y sin que nadie molestase a las religiosas, que se han alojado en diversas casas particulares. También los padres Escolapios han desalojado su convento, dejando sin escuela a muchos niños. En cuanto a las hermanas Carmelitas, han suspendido las clases que daban a párvulos. La Gestora municipal se propone solicitar el envío de maestros para que los niños no permanezcan sin enseñanza-“.

Todo esto ocurría en España ANTES DE LA GUERRA CIVIL. Todo esto ocurría en España DURANTE LA REPÚBLICA SOCIALISTA (protosoviética).

José Enrique Catalá

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia. Especialista en Hª Medieval. Profesor. Autor del libro: Glosario Universitario.

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