El fin del mundo

El primer ministro británico, Boris Johnson, acaba de decir ante 120 jefes de Estado y Gobierno convocados por la ONU, la siguiente frase:

“ …La cuenta atrás para el día del fin del mundo es real y el reloj está sonando.”

Atentos, no lo ha dicho un borracho en la barra del bar Manolo, o un santón iluminado de una secta satánica, o unas beatas al salir de una iglesia un día que llueve mucho, ni siquiera Rappel o Aramís Fuster por vía telefónica, no, señores, no lo han dicho esos individuos de tan poca credibilidad y tan proclives a lanzar afirmaciones irreflexivas, lo ha dicho el Primer Ministro de uno de los países más ricos e influyentes del mundo, este lunes, en la cumbre de líderes de la COP26 en Glasgow (Reino Unido).

Pero resulta, que esto lo vienen diciendo personas, siempre muy pobres, muy humildes y muy incultas, desde que la Virgen se apareció en Fátima en 1917 y transmitió unas profecías a tres niños de entre siete y doce años sobre el Fin de los Tiempos.

Existen más (muchísimas más) apariciones de la Virgen por todo el mundo. Hay un excelente documental en YouTube que merece la pena ver y escuchar (dura una hora pero no se aburrirán, se lo aseguro)

Para mí, la más sorprendente e indiscutible de las apariciones, tanto científicamente como políticamente como intelectualmente, es la de Zeitún (Egipto) en 1968: https://www.youtube.com/watch?v=tpm1OcK83XM (este vídeo es mucho más corto e impactante)

Esto, por lo tanto, no es producto de una sociedad crédula o supersticiosa, esto, señores, sigue ocurriendo, todos los meses, incluso todas las semanas: https://www.countdowntothekingdom.com/es/por-que-gisella-carda/

Y también otras partes del planeta: en Kibeho (Rwanda), y en Akita (Japón), y Bélgica, Francia, Alemania, Ucrania, España (Garabandal, Ezquioga, Unbe), etc.

Un sacerdote de Colombia, el padre Álvaro de Jesús Puerta, de renombrado prestigio por su humildad, dijo en un sermón público ante miles de fieles (se realiza al aire libre): «Dios, padre del cielo, ya no tolera más tanta blasfemia, tanto desafío. Habrá una pandemia mundial, una peste, por la cual la humanidad deberá volver los ojos a Dios. Esto es necesario, hijos. No aguanta más» (12 de agosto 2016). Los incrédulos pueden comprobar el día en el que se subió el vídeo a youtube.

En todos los casos, la Virgen María (si le pone nervioso este nombre, debería hacérselo mirar por un exorcista) habla de que el Fin de los Tiempos está cerca, muy cerca, extraordinaria e inquietantemente cerca. También dice qué debe hacer para salvarse (habla de su alma, no de su cuerpo).

También ha dicho el Primer Ministro británico lo siguiente:

«Con dos grados más, pondremos en riesgo el suministro de alimentos. Con tres grados más, habrá más incendios descontrolados, huracanes y cinco veces más sequías. Con cuatro grados más, diremos adiós a ciudades como Miami o Alejandría«. Yo añadiría: y hambre donde no la habéis sufrido nunca.

Todo esto está a la vuelta de la esquina: 2030-2050. Hay quien dice que mucho antes.

En el 2020, un vidente llamado Pedro Regis, recibía insistentes mensajes sobre esta idea: tendrán dinero pero no podrán comprar lo necesario porque no habrá. (no sé si serían microchips o gasolina o…)

No quiero cansarles más, pero podría escribir cientos de páginas sobre este asunto. Lo único que les pido es que aborden este tema utilizando todas las capacidades del ser humano, no solamente el ridículo y rudimentario instrumento que recomiendan los mediocres que quieren parecer inteligentes: el cerebro.

José Enrique Catalá

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia. Especialista en Hª Medieval. Profesor. Autor del libro: Glosario Universitario.

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