El falso «paraíso» de la II República. Documentos

Debido a la publicación en esta editorial del artículo «La violencia de la izquierda en la Segunda República. Un tema jamás suficientemente explicado», que trataba sobre el estado de violencia que se desarrolló en España tras la victoria frentepopulista el 16 de Febrero de 1936, he recibido peticiones de que lo corrobore documentalmente. Así pues, voy a iniciar una serie de artículos en los que detallaré los actos delictivos de carácter político y de terrorismo que se produjeron en esta época, narrados por los periodistas de la época, cuando no eran sometidos a censura del Gobernador Provincial o del propio Gobierno de la Nación.

Ante la imposibilidad de publicar todo el material que dispongo (176 páginas), haré una selección de aquellos acontecimientos que aportan mucha claridad a la equivocada visión que, sobre la II República, tienen los españoles.

Noticias aparecidas en los periódicos españoles en 1936. El Sol, ABC, La Vanguardia, Ya, La Voz, Levante, Las Provincias,…

FEBRERO 1936

Día 2.- Valencia.-  El socialista Largo Caballero en un mitin afirma que: «La clase trabajadora tiene que hacer la revolución… Si no nos dejan iremos a la guerra civil. Cuando nos lancemos por segunda vez a la calle, que no nos hablen de generosidad y que no nos culpen si los excesos de la revolución se extreman hasta el punto de no respetar cosas ni personas.»

Día 6.- “En estas elecciones – ha dicho el Sr. Gil Robles – se va a ventilar de una vez si España va a vivir en un período revolucionario permanente o si podrá comenzar una época de auténtica construcción nacional”

Día 7.- En un artículo del periódico La Nación se comenta que han aumentado en la Dirección de Seguridad las peticiones de pasaportes y licencias de armas y agrega:

«Los pasaportes se solicitan para huir. Las licencias de uso de armas, para permanecer cada uno en su puesto, y todos sabemos el uso a que se destinan. Los ciudadanos se preparan para la legítima defensa. Ha terminado ya la época en que se cruzaban de brazos ante una agresión o en que les cogiera desprevenidos esta o la otra revuelta callejera. No. Hoy nos aprestamos a la defensa, con el mismo interés con que los extremistas sé disponen a la revolución. Pero hay una diferencia: que lo hacemos legalmente, sin clandestinidad ni secretos. Por ello, creemos que esas licencias que ahora se solicitan deben despacharse inmediatamente, en la seguridad de que no se usarán para la provocación, sino para una legítima defensa, autorizada por las leyes.»

Día 13.- Orense.- Herido el falangista Manuel Conde Cida.

Luarca (Asturias).- Enfrentamientos entre falangistas y socialistas.

Día 14.- Cehegín (Murcia).-  Enfrentamientos entre falangistas y socialistas.

Madrid (Puente de Vallecas).- Asesinado de un disparo el falangista José Alcázar Torrero.

Vigo (Pontevedra).-  Asaltado el local de Falange, que fue defendido por el falangista Luis Collazo que murió asesinado por los asaltantes.

Día 15. – Málaga.- Anarquistas de la FAI asaltan el centro social de Falange, en cuya defensa es herido muy grave el falangista Morales Villarubias de varios disparos.

Madrid.- Detenido un falangista cuando pegaba carteles por la Puerta del Sol.

Badalona.- Asaltan un tranvía obligando a los viajeros a bajar de él.

Logrosán (Cáceres).- Herido de bala el falangista Lorenzo Sánchez Tejada por pegar carteles de propaganda de Falange.

Día 16.- La Felguera (Asturias).- Asesinado a puñaladas el falangista Víctor Álvarez Ajuria.  Murió varios días después de la agresión.

Gijón.- En un colegio electoral votó una persona en nombre del Pichilatu, que había sido fusilado por los sucesos de octubre de 1934.

Valencia.-  Según refiere el día 17 el diario «Las Provincias» de Valencia hubo numerosas roturas de urnas a partir del mediodía.  En la Calle de Hernán Cortés el autor fue Francisco Andreu García, que hirió levemente a una chica que acababa de votar.  En el distrito de Misericordia se rompieron las de las secciones 2, 26, 30,32 y 36 sitas en la casa de la Misericordia, Gran Vía Ramón y Cajal, Grupo Escolar Cervantes, Calle Murillo, 33 y de las Monjas, 17.  También otras muchas más detalladas en el mismo diario.  Hubo una pelea en la calle de Conde de Salvatierra porque izquierdistas impedían votar a gente que estaba en la cola de votación.

Belascoín (Navarra).- Asesinado un comunista cuando llegaba en un coche para impedir el escrutinio de las elecciones.

El periódico “YA” publica esta noche, la siguiente Información: «Sabemos que esta tarde, a las seis, han embarcado en San Juan de Luz, en un pesquero y un remolque doscientos cincuenta socialistas refugiados en Francia que se dirigen a Bilbao para votar en las elecciones de mañana. El presidente del Comité socialista de la capital vizcaína tiene preparada la documentación falsa necesaria para que puedan hacerlo. Estos refugiados tienen alquilada una casa entera en una calle céntrica de París (Rosseau, 77). Viven confortablemente y cobran diez pesetas diarias en francos del Socorro Rojo Internacional.»

Santander.- El gobernador civil, cumpliendo órdenes de la Dirección general de Seguridad, ha ordenado la caducidad de las licencias de uso de armas y la entrega inmediata de éstas en el cuartel de la Guardia civil. Esta disposición fue fijada en las calles. Parece que el gobernador tuvo confidencias de la entrada de numerosas armas en Santander, así corno también la existencia de carnets e insignias falsificados de la Policía, con objeto de ser utilizados por elementos extraños. Ha ordenado registros en todos los centros políticos de izquierdas y derechas de Santander. Mañana se hará la movilización de las fuerzas que han de prestar servicios para el mantenimiento del orden durante las elecciones para dar confianza al vecindario y que éste emita su voto con toda libertad.

Numerosos incendios de iglesias por toda España para celebrar el poder del Frente Popular.

Madrid y resto de España.-  El Gobierno declara el estado de alarma para toda España.  Ya no se suprimiría nunca más hasta el fin de la Guerra Civil.

(La Ley de Orden Público de 1933. El estado de alarma podía ser declarado por el Gobierno «cuando así lo exija la seguridad del Estado, en casos de notoria e inminente gravedad». Facultaba a las autoridades gubernativas para practicar registros de domicilios, detenciones preventivas, imponer penas de destierro hasta 250 kilómetros (que era el límite establecido en la Constitución), «compeler» a presuntos alteradores al cambio de residencia, prohibir actos públicos y disolver asociaciones consideradas peligrosas.)

 

José Enrique Catalá

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia. Especialista en Hª Medieval. Profesor. Autor del libro: Glosario Universitario.

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