El depredador abre la veda de caza

"En este gran coto de caza en que han convertido a España, sólo cabe ya la desobediencia civil..."

Los depredadores abren sus grandes bocas dejando a la vista sus mortíferas y oscuras fauces. Es época de caza, tiempo propicio para la puesta de trampas con las que poder dar caza a sus futuras e ingenuas presas. Su táctica es furtiva y de una impunidad descarada a la vez que confesa. Totalmente desleal con sus víctimas, pues cuenta con el apoyo de otros depredadores, que sólo buscan su trozo de carne y el de las presas sumisas, que con su complicidad colaboran de forma indirecta con esta caza ilegal.

Como ya habrá adivinado el lector, me refiero como depredador al actual gobierno socialcomunista, como otros depredadores a sus afines y acólitos (socios de gobierno y potenciales votantes), y como presas sumisas a las instituciones y ciertos poderes del Estado, como el cuarto poder entre otros (medios de comunicación, poder judicial…).

Los depredadores abren la temporada, los otros depredadores (medios de comunicación), dan a conocer la duración del ilegal evento y el poder judicial permite la entrada en el exclusivo coto a todo aquel que reúna los requisitos exigidos, tanto morales como económicos. Es decir, al depredador ortodoxo, imponiendo un arbitrario y absoluto veto al heterodoxo. Se trata de legitimar la furtividad al amparo del poder judicial, haciendo de este último una turba de serviles genuflexos de la depredación y los depredadores.

A estas alturas de gobierno socialcomunista donde los más ingenuos sólo ven un serie corolaria y concatenaciones de desgracias, desdichas y casualidades, yo sólo veo un flagrante delito, cuyo objetivo es la distracción mediante un velo o cortina de humo, que cuando se disipe o volatilice, dejará ver las grandes, mortíferas y oscuras fauces de los depredadores, de las que casi, con toda seguridad, será misión imposible escapar.

Las trampas ya están puestas, con ambigua legitimidad postulada en lo arcano, pero del todo ilegales por su carácter totalitario, antidemocrático e inconstitucional, como son todos esos proyectos de ley que están aprobando los depredadores con la complicidad y colaboración de sus acólitos y afines, ya mencionados en estas líneas a sabiendas de su ilegalidad pero con esa seguridad que les ampara en una injusta impunidad.

En este gran coto de caza en que han convertido a España, sólo cabe ya la desobediencia civil, la rebeldía de las presas, que en un instintivo acto de supervivencia, denuncien esa caza furtiva que sufren, en la que están completamente inermes, sin tan siquiera ese derecho a la vida como es el de la protección a la especie en peligro de extinción, pues las muchas y diferentes trampas para facilitar su caza, hacen sea delito lo que siempre y todavía para los depredadores es un derecho.

Sólo cabe dar la vuelta a la tortilla, cambiando el final del cuento, haciendo de los depredadores presas y de las presas depredadores, pues cuando la presa no tiene salida posible, también muestra sus fauces y garras en un último intento de aferrarse a la vida, lo que puede resultar sumamente grato a los últimos, cambiando el final del cuento y lógicamente su título pasando de ser la víctima a depredador y de caza a cazador (el cazador cazado).

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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