El coronavirus, o la crónica de una muerte anunciada y que ha coronado al gobierno

Mienten, mienten y nunca dejan -ni dejarán- de mentir. Como cualquier problema importante, no saben cómo gestionarlo, ni paliarlo y, por supuesto, solucionarlo.

Ahora su única prioridad era conseguir respiradores, batas, mascarillas, test de contagio, pero ni siquiera eso lo han hecho bien. 

Compran material a una empresa china fantasma; su intermediaria es otra empresa fantasma, pero esta vez española, cuyo nombre nadie sabe, excepto este maravilloso gobierno que nos desgobierna. Les timan con los test que no sirven para nada, ellos hablan de 9.000 unidades pero como siempre mienten, y son 650.000.

Ahora vuelven a insistir y siguen comprando a esa misma empresa fantasma, esto con la friolera de más de 7.000 muertos y 85.000 contagiados; la cifra de personas curadas nunca me la he creído, ni las otras tampoco. 

Se cansan de repetir que el virus ataca a las personas más vulnerables, mayores con otras patologías, y enfermos de riesgo, esta es otra patraña del gobierno para no ser demandados por abandono y negligencia, ante una pandemia tan grave. 

Un paciente mayor está sano, es atacado por el coronavirus y muere; un enfermo crónico debidamente tratado está controlado, es atacado por el coronavirus y muere.

Ahora el virus ya no distingue sólo a mayores  y enfermos, ya mata a jóvenes sanos. 

Los familiares sufren lo indecible cuando dejan a un ser querido en un hospital al que no pueden acompañar, ni visitar, ni apenas saber cómo está. 

De pronto reciben una llamada de que ha fallecido, no pueden velarle ni verle, ni tan siquiera despedirse. A cambio del ser querido que ingresó en el hospital, reciben un paquete con unas cenizas. 

Hay que improvisar morgues, los soldados montan un hospital de campaña en tres días, porque están desbordados. 

Esta tristeza, esta amargura, este trance que están pasando miles de familias, no se pagará con todo el dinero del mundo, se pagará con el peso de la ley. 

Espero que el destino haga pagar a cada cual su culpa y su negligencia o su irresponsabilidad. 

No entiendo que en España haya empresas que fabriquen test totalmente fiables y no se les compren. Estas mismas empresas estarían dispuestas a trabajar 24 horas y emplear a más personal, pero el gobierno no compra porque hay un apellido de por medio en la dirección de una de estas empresas, que no es de su agrado. 

Ahora debemos dejar las posiciones políticas y trabajar y luchar todos a una, pero ellos no practican su propuesta. 

Las vidas humanas son lo de menos, comprar a la hermana de una ex ministra del PP, eso jamás.

Mª José Gómez Busó

Jubilada, apasionada del patchwork, lenguaraz y rematadamente sincera.

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