El absurdo y la incoherencia en estado puro

Sonia Vivas, orgullosa podemita además de denunciante de corrupción política y policial, lesbiana, catalana de izquierdas, feminista, activista y formadora en derechos humanos (vulgar antisitema) y retrato del absurdo surrealista e incoherente, debido a los muchos complejos que posee y que, debido a su condición sexual, hace único culpable de sus males al falo o pene masculino. Este último, en mi opinión, un anhelo platónico y obsesivo. Asevera, con rigurosa rotundidad y firmeza, que ese ficticio mandato patriarcal, que en la actualidad sólo existe en su turbia y viciosa mente, además de en mentes de símil analogía a la suya, los hombres con penes pequeños son más beligerantes y violentos. Asegura que el mandato patriarcal lleva inherente al tamaño del pene la idea de potencia y fortaleza, por lo que se presume que el varón que no cumple esa máxima la suple con fuertes dosis de violencia.

Estigmatiza todo lo que tenga que ver con la masculinidad, como a la fémina que colabore y se beneficie de ese arma mortífera que tenemos los varones entre las piernas. Lo hace con una fuerte carga de eufemismo, pues asegura que la prostitución es una forma de opresión patriarcal, la mujer desde que nace sufre una fuerte campaña proselitista, para creer que lo que tiene entre las piernas es un negocio.

No sé, tal cantidad de absurdos surrealistas e incoherencias me llevan a hacerme una serie de necesarias preguntas. ¿Sólo la mujer heterosexual tiene un negocio entre las piernas? ¿Sólo la mujer lesbiana lo hace por amor, no por trabajo o simple placer? ¿Su genuflexa y ridícula ministra de igualdad, está en su cargo por amor o simplemente por haber sabido explotar de forma adecuada y efectiva, ese negocio que esta incapaz dice tienen las mujeres entre las piernas? Si la respuesta es por amor, ¿quiere decir que está oprimida por el macho alfa? Si es lo segundo, sólo queda preguntarse ¿por el tamaño del pene del macho alfa, si es grande o pequeño? Presumiendo que el susodicho está bien dotado, pues de lo contrario tanto la ministra de igualdad como ella misma, serían víctimas, cómplices y colaboradoras del delito de maltrato de género, al que hacen referencia sus turbias y diatríbicas palabras, debido a esa conspiración contra la mujer que supone la existencia del mandato patriarcal, sólo existente en sus conciencias presas y sus muchos complejos.

Esta reflexión personal puede ser descrita como igualar por lo fácil, como carente de un razonamiento lógico y de sentido común, a lo que para mi defensa argumentaré que tiene el mismo sentido común que las palabras de esta banal y simple mujer, por no decir que bastante más por no ser mi intención una ignominiosa humillación. Una mujer para nada extraordinaria o especial, erigida en super woman, posicionándome en el lado feminista sin querer hacer honor a mi sexo y a ese mandato patriarcal y axiomático, en el que con ambigüedad y amparándome en lo arcano, dejaría la gran incógnita sobre el verdadero tamaño de mi pene, sin sátira pero con una fuerte dosis de ironía en la sintaxis de mis palabras, y creo expresada en una aceptable prosa.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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