Don Tancredo volvió de vacaciones

"Don Tancredo y sus discípulos ha vuelto de vacaciones, su doctrina de no hacer nada no se puede aceptar por insultante y criminal".

Tancredo López es una figura célebre de la historia de la tauromaquia de la primera mitad del s. XX. Un torero que para ganarse la vida desarrolló una especial habilidad, tremendamente valiente y arriesgada, que ha creado escuela en el mundo de la arena política. Nuestro eminente Pío Baroja, con gran precisión literaria, ha descrito con notable acierto las cualidades de este personaje en su obra “La busca”, novela integrante de su trilogía “La lucha por la vida” junto a “Mala hierba” y “Aurora roja”. También el cine se ha hecho eco de las peculiaridades de nuestro entrañable Don Tancredo.

Hoy las connotaciones son otras, muy negativas y descalificadoras para quien las atesora en su forma de proceder. El dontancredismo define una actitud imperturbable, pétrea, casi indolente, cuando no insolente, ante la adversidad. Un comportamiento impropio de quien detenta altas responsabilidades y que se caracteriza por la irresponsabilidad de quien, sin arrojo, ni valor, no parece darse cuenta de la amenaza de un peligro de gran envergadura, de una amenaza real, ante la cual reacciona paralizándose, quizá por la propia incapacidad, ante la magnitud de los problemas.

Durante algunos años, las voces críticas de la izquierda periodística, con inusitada alegría, dieron ese título a Mariano Rajoy. Ahora, que un septiembre de negrísimos nubarrones está amenazando el horizonte, callan y elogian los éxitos presidenciales de Pedro Sánchez. Nuevamente, en su versión corregida y mejorada –por lo negativo, se entiende-, Don Tancredo vuelve a escena con nuevos brios, tras unas inmerecidas vacaciones, haciendo la estatua a la puerta de los chiqueros.

La inacción, la improvisación y el trabajo acumulado son descomunales. Nada resuelto y todo por hacer sería su divisa como expresión de su evidente insolvencia. Hay un dicho popular que dice que “La madre abadesa tenía tanto que hacer que se fue a la cama a descansar”. Dicho y hecho, me voy de vacaciones y ahí os las compongáis -pensó nuestro ilustre presidente antes de dejarnos en la estacada-.

España, por todas las miserias azotadas, clama soluciones, no imaginativas e ilusas propuestas de última hora. Los españoles, diezmados y empalidecidos por la tragedia que se nos avecina, asisten estupefactos al menudeo practicado en el palacio de la Moncloa. No hay palo de la baraja que tocar que no esté aquejado de innumerables situaciones de desorden y riesgo. La casa está sin barrer, con mucha porquería acumulada de meses y con una amenaza de deterioro tan real como evidente. ¿Dónde está ese comité de insignes notables expertos del reino de país de nunca jamás? ¿A qué dedican el tiempo libre? – como cantaba José Luis Perales-.

Comienza, o no, el curso escolar y el desconcierto en la comunidad educativa es mayúsculo. Protocolos, instrucciones y directrices se leen y escuchan por doquier, sin embargo, seguimos en la casilla de salida sin echar los dados. Millones de familias y de alumnos afrontan el mes de septiembre, profundamente preocupados, la vuelta a las aulas. La ministra de Educación y Formación Profesional, tan dada a las declaraciones, ahora corre de un lado para otro en busca de auxilio autonómico. También, durante semanas, se ha convertido en aventajada discípula de Don Tancredo. Con expresión estólida, circunspecta, hace gala de una necedad impropia en alguien de su rango. “Consejos vendo, pero para mí no tengo”. Solo espero que, en sus carreras por el ministerio no se encomiende a Fernando Simón, otro compareciente habitual del club de la tragedia.

¿Qué va a pasar con los ERTEs? En septiembre finaliza el plazo. El rimbombante ministerio de Trabajo y Economía Social, dirigido por Yolanda Díaz, preclara podemita a la sazón, afronta el duro reto de pagar las cantidades comprometidas, muchas todavía sin cobrar; hacer frente a las tasas de desempleo galopantes que se avecinan finalizada la temporada estival y, decidir a qué carta jugar. En el país de las maravillas se podrían prorrogar los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo, pero en el solar hispano es suicida para el erario público y los empresarios afectados. Una galerna se avecina de proporciones incalificables, de una fuerza brutal sin precedentes que amenaza convertir los ERTEs en ERE.

En cuanto al reparto del botín europeo ¿Cómo se van a repartir los fondos prometidos? Como agua de mayo, las comunidades autónomas se agolpan a la espera de recibir su añorada parte. Este maná, en forma de lluvia de millones de euros, es deseado con urgencia ante la pertinaz sequía económica. El presidente Sánchez, desde su salón del trono, asistido por un millar asesores decidirá cómo distribuir estas ayudas cuasi humanitarias. No obstante, en Bruselas, se esperan noticias de Madrid en las que se aclaren las iniciativas gubernamentales comprometidas con nuestros pagadores. No somos de fiar, sospechan, con razonables causas, nuestros socios comunitarios. Solidarios sí, tontos a jornada completa no parecen ser.

¿Alguien conoce al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación? En las organizaciones agrarias solo de oídas. Se lo digo yo, Luis Planas Puchades. ¿Está de vacaciones desde enero? Pues no, cobra sus honorarios por trabajar al servicio del Reino de España. Su agenda ministerial le impide dedicar todas sus energías a la defensa de los intereses de agricultores y ganaderos, maltratados en relación a los fondos de la PAC. El director general de Agricultura y Desarrollo Rural de la Comisión Europea, Luis Silva, es objeto de un cariño especial dentro del sector. Su defensa de los intereses sectoriales es un sonoro fracaso. Las movilizaciones ya se están produciendo y el descontento ante la merma de las cantidades asignadas es motivo de preocupación.

Salvador Illa, titular de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, filósofo de profesión, al más puro estilo estoico, con templanza y pasividad, capitanea el desastre sanitario. Las cifras no cuadran, los datos son un galimatías incomprensible. Aumentan los contagios, las hospitalizaciones, los ingresos en la UCI y la lista de fallecidos. El salto desde la alcaldía de La Roca del Vallés al ministerio le ha venido grande, con todos mis respetos a los habitantes de este municipio de Barcelona.

La salud pública está en grave peligro. Los hospitales reclaman personal sanitario, rastreadores, mas test y equipamiento médico. En atención primaria no están mejor las cosas. La carga de trabajo, el esfuerzo realizado durante los últimos meses y la fragilidad en la que se encuentran es calificada en estos momentos de “situación sostenible”, los rebrotes están poniendo en jaque a este sector que tantas muestras de buen hacer nos han regalado. Nuestra gratitud es eterna y su entrega al servicio de todos imposible de pagar.

Muchas son las cuestiones que se amontonan sobre la mesa sin ser resueltas. Demasiados asuntos están estancados a la espera de una estrategia eficaz, sin frivolidades, ni alegrías estúpidas, que desarrollar y que ya debería estar programada. Somos líderes mundiales en la lista de los indeseables datos de la mala gestión. Don Tancredo y sus discípulos ha vuelto de vacaciones, su doctrina de no hacer nada no se puede aceptar por insultante y criminal. Solo puedo desear, diría que soñar, que la luz al final del túnel no es imposible y que la esperanza sea la fuerza necesaria para afrontar un futuro con ilusión.

De la moción de censura, los Presupuestos Generales del Estado, la situación de nuestras residencias, de las pensiones, y otras múltiples cuestiones tendremos tiempo para comentar y analizar. El campo de debate es extenso, no cabe duda.

José María Nieto Vigil

Profesor. Doctor en Filosofía y Letras. Licenciado en Historia Antigua e Historia Medieval. Diplomado en Magisterio y Teología Fundamental. Estudios Superiores de Egiptología. Conferenciante y colaborador de medios de comunicación. Ex Presidente Provincial de Palencia de FSIE (Federación de Sindicatos Independientes de Enseñanza). Presidente fundador de Vox Palencia.

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