El doctor Anthony Fauci, tan querido en el Vaticano, financia el tráfico de órganos de bebés abortados, injertando su pelo en ratones. Por Luys Coleto

Bajo la dirección de Anthony Fauci, todos los juramentos hipocráticos absolutamente pulverizados con él, el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) ha llevado a cabo la investigación más contraria a la ética del siglo XXI. A la altura del Mengele en Auschwitz. Por poner un ejemplo de tantos. Y durante estos días, principal estrellita del conventículo de tenebrosas logias que se ha montado el inquietante Estado Vaticano.

Fabricando quimeras en China, comencemos

En colaboración con Peter Daszak, de la Eco Health Alliance, Fauci envió millones de dólares de los contribuyentes a virólogos chinos para que avanzaran en la investigación de quimeras virales que estaban absolutamente prohibidas en Estados Unidos. Esta investigación contraria a la ética se justificó para desarrollar nuevas vacunas para el mundo. En la actualidad, Fauci, pútrido rostro del fanatismo plandémico, lidera en Usa la salvaje campaña mundial para restringir, diríase suprimir,  las libertades humanas, chantajeando a la gente  hasta que se someta a los matarratas transgénicos de bio-control de ARN mensajero.

Fauci, sin límites éticos

El desarrollo de quimeras virales que sojuzga a los humanos no es la única investigación sádica y psicópata del infausto Fauci. Una investigación reciente del Center for Medial Progress (CMP) revela que Fauci también ha ayudado a financiar investigaciones en la universidad que recogen hígados y cabelleras vivas de bebés abortados. El NIAID ( National Institute of Allergy and Infectious Diseases),en ese sentido, utiliza el dinero vil e injustamente expoliado a los contribuyentes para financiar, grosso modo,  la muy lucrativa industria del tráfico de órganos fetales, a la vez que obtiene órganos fetales para la creación de quimeras entre humanos y roedores. U otras combinaciones tan del gusto del satánico Fauci.

En ese sentido, científicos de la Universidad de Pittsburgh han fusionado cueros cabelludos de bebés abortados a torsos de ratones para realizar experimentos médicos sobre el sistema inmunitario humano. Crímenes contra la humanidad, además de brutal atentado a la recta ciencia, ya que los bebés abortados son cuidadosamente seleccionados y recolectados estratégicamente para crear quimeras en dichos experimentos médicos.

«La Universidad de Pittsburgh es un centro de algunos de los experimentos más bárbaros realizados con bebés humanos abortados en fase tardía, experimentos financiados por el gobierno de Estados Unidos«, explica el narrador en el testimonio en vídeo de CMP. «Al mismo tiempo, la Universidad patrocina el negocio local del aborto Planned Parenthood en lo que parece una contrapartida ilegal por las partes del cuerpo del feto». Ya saben, do ut des.

La Universidad de Pittsburgh, tan amiga de Fauci

La Universidad de Pittsburgh se revela pues como un perfeccionado centro de violaciones sistemáticas de los derechos humanos más elementales, donde el tráfico y las experimentaciones  de órganos de bebés abortados se llevan a cabo a plena luz del día. Sin cortarse un pelo. Esta operación se lleva a cabo porque la universidad recibió una importante subvención de la oficina del infecto Fauci. Sin más. La escalofriante revelación se produjo durante una investigación del gran periodista David Daleiden. Su testimonio, dado ante la Cámara de Representantes del Estado de Pensilvania, expone minuciosamente la experimentación patrocinada por Fauci con fragmentos despedazados de bebés abortados.

El vídeo referido anteriormente muestra pruebas procedentes de la Universidad de Pittsburgh. Los investigadores de la universidad han desarrollado un protocolo para extraer «los hígados más frescos y puros de bebés abortados de cinco meses para aislar un número masivo de células madre para el trasplante experimental en adultos«. Unas imágenes muestran a investigadores de la Universidad de Pittsburgh empujando a  un bebé abortado para comprobar sus reflejos y asegurarse de que sigue vivo para proceder finalmente a la eficaz extracción de sus órganos. Y recordemos, a veces brilla la esperanza, que la siniestra Planned Parenthood of Western Pennsylvania se encuentra en estos momentos bajo investigación federal por haber “utilizado” a médicos abortistas de la Universidad de Pittsburgh para mantener un suministro constante y “actualizado” de órganos y tejidos fetales.

Mucho parné: extraer hígados y riñones de bebés abortados

El procedimiento es muy sencillo: durante el procedimiento de aborto en vivo, se selecciona cuidadosamente un bebé prematuro para un «parto inducido». El bebé, todavía unido al cordón umbilical, se abre y los especialistas en abortos extraen el hígado vivo. Este protocolo fue financiado por una subvención de 3 millones de dólares de los Institutos Nacionales de Salud, tan Fauci. Los NIH (National Institutes of Health) también encauzaron otros 1,4 millones de dólares del proyecto GUDMAP a la Universidad para continuar con el tráfico de riñones de fetos abortados que los NIH necesitaban para continuar con la tenebrosa «investigación» de tejidos fetales en toda Yanquilandia

…Y el diabólico y liberticida Fauci, pues, el que nos da lecciones sobre matarratas transgénicos hechos con células de  bebés humanos abortados. Un mundo injusto, muy injusto, la verdad. Y más sabiendo que las madres de los bebés abortados dieron, en principio, su pleno consentimiento. En fin.

 

Luys Coleto

Luys Coleto, prófugo de la existencia, desidentificado y desubicado, batallando contra todo. Y contra todos. Y, por la libertad y el buen periodismo, felicísimo, en tales y belicosos trances. En fin.

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