Dignificar la política o irse

"Es el tiempo de olvidar las posiciones ideológicas, de dejar de cabrear a los ciudadanos y dar lo mejor de uno mismo, pues o juntos salimos o nos hundimos todos".

Mientras los profesionales de la sanidad luchan contra la epidemia, los ciudadanos aceptan y cumplen las obligaciones que se les imponen, muchas de ellas que ni entienden, ni comprenden su valor profiláctico, las empresas se arruinan por la falta de ayudas, de planes, de organización y de falta de sensibilidad, los trabajadores, con suerte en el ERTE, contemplan que su actividad ha finalizado y tarde o temprano se verán en el paro.

Cuando un pueblo siente que le cercenan sus derechos aplicando estados de alarma y toques de queda, por no haber desarrollado mecanismos jurídicos y sanitarios que permitiesen el control de la infección, limitando las medidas de confinamiento a los infectados y a los más próximos, pero no una “prisión incondicional” sin ni siquiera ser sospechoso.

Cuando la falta de seguridades, de certezas, de confianza en la gestión sanitaria, cuando hoy son obligatorias las mascarillas que ayer no eran precisas, resultan perjudiciales los guantes que ayer te obligaban a poner, quienes dirigían la epidemia decían que no tendría afección en España y ahora contamos por millares los muertos, cuando todo esto está pasando, el gobierno del progreso y del no dejaré a nadie atrás, se dedica a destrozar la educación especial, aquella más sensible, la más necesaria, la dirigida al que más la precisa.

Ahora se sacan una Ley de Educación que pone en cuestión la lengua española en España, que intenta eliminar la educación concertada, rememorar en un color lo que sucedió hace 80 años, pero oculta, blanquea o, sencillamente, desestima la memoria democrática de los muertos a manos de ETA por defender la democracia que hoy disfrutamos.

        Ahora que precisamos medidas sanitarias y para ellas se nos vende el estado de alarma y el toque de queda, no se hace nada, no se hacen test masivos, no se establecen protocolos claros, no se realizan cribados ni seguimientos de los infectados, no se adoptan planes sanitarios, ni medidas efectivas; eso sí, se critica a Madrid, que no será la panacea ni el sumun de la eficacia, pero aplicando en algo medidas como las expuestas, parece que mejora, sin necesidad de criminalizar al resto.

        Ahora se inventan una normativa mordaza para intentar minimizar las criticas al ejecutivo como ya dijo en su día el General Santiago y se empeñan en realizar persecuciones de lo que ellos consideran bulos, mientras el gobierno se cansa de propagarlos sin pudor, con el silente actuar de una prensa que, “bien pagá” por el gobierno, mira a otro lado o te critica por poner una foto de un muerto en Francia cuando hablas de los muertos de España; vamos, un “bulo” de tamaño familiar, o mientras el Sr. Echenique es condenado por acusar de violador a un inocente.

Ahora que precisamos salvar vidas, nuestro gobierno se echa en brazos de los asesinos de la ETA, de personas que asesinaron a cientos de españoles por defender su bandera, su himno y su patria en democracia hasta hace menos de 10 años y que, sin arrepentirse, sin pedir perdón, sin resarcir a las víctimas, se permiten afirmar que acuden al apoyo del gobierno para romper el sistema democrático

Ahora que la crisis sanitaria, económica, social y jurídica no es que sea evidente, sino que es una hecatombe de dimensiones pantagruélicas y jamás vividas, cuando nuestros dirigentes y políticos debieran pasar el día y la noche buscando soluciones sanitarias y económicas para todos, se pasan el tiempo buscando la forma de ganar un voto, una posición política, un estribo al que subirse para obtener sus objetivos, buscando su “mierda de ombligo”.

Señores diputados, senadores, procuradores de las comunidades, que tienen la obligación de salvarnos, de salvar nuestras vidas, nuestra economía y nuestra patria, dejen de una puñetera vez de jugar a la política, para la que habrá tiempo, y remánguense las camisas para ponerse a trabajar.

        No es tiempo de política, es tiempo de unidad; no es tiempo de discutir leyes de educación sectarias, es tiempo de dignidad; no es tiempo de limitar los derechos de los ciudadanos, es el momento de trabajar; no es tiempo de crispación, es el tiempo de olvidar las posiciones ideológicas, de dejar de cabrear a los ciudadanos y dar lo mejor de uno mismo, pues o juntos salimos o nos hundimos todos.

Si es que les queda un mínimo de vergüenza y un poquito de dignidad para dignificar su actividad…. ¡¡YA ESTÁ BIEN!!.  ¡¡A TRABAJAR!!.

Enrique de Santiago Herrero

Abogado. Máster en Ciencia Política. Diploma de estudios avanzados en Derecho Civil Patrimonial. Derecho penal de la empresa. Colaborador y articulista en diversos medios de comunicación escrita, radio y televisión.

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