¿Conoces la diferencia entre homosexual y homosexualista?

El movimiento homosexualista utiliza a los homosexuales para sus fines políticos. Una silenciosa amenaza se cierne sobre la sociedad, en general, y los homosexuales en particular. Como dijo Fidel Castro, «la revolución no necesita peluqueros».

Una vez que el proletariado ha conseguido un buen nivel de vida con el sistema capitalista, certificando la muerte del comunismo, la izquierda ha buscado nuevos objetivos para no desaparecer. En un alarde de manipulación y falta de respeto hacia todas esas personas que, prudentemente, padecen la homosexualidad en silencio, ha hecho del colectivo homosexual una de sus marionetas de feria para transformar la sociedad y orientarla hacia sus intereses. Nace el homosexualismo.

Homosexual frente a homosexualismo

El homosexual es una persona que siente atracción hacia personas de su mismo sexo. Esto se puede afrontar desde una elegante y prudente discreción, o bien se puede intentar transformar en una característica deseable para ser  acreedor de prebendas y beneficios, por ser un colectivo supuestamente victimizado.

La primera opción es admirable y merecedora de todos mis respetos; la segunda, que atrae a personas ávidas de protagonismo que desprecian el respeto a los demás, me transmite  rechazo.

El homosexualismo es el mayor enemigo de la homosexualidad

 

De enfermedad mental a factor de mérito

El lobby gay (colectivo homosexualista) sabe el efecto pedagógico que la ley ejerce sobre los ciudadanos en general. Así, ve que todo lo que se legaliza se asume como legítimo aunque no lo sea (como ejemplo valga la ley del aborto).

Por eso, a partir en la segunda mitad del siglo XX, su lucha se centra en cambiar la histórica consideración de la homosexualidad como trastorno mental, no consintiendo que sea considerado siquiera como desviación. En 1973 la Sociedad Americana de Psiquiatría se ve obligada a no considerar esta desviación como trastorno emocional o mental, a la que siguieron otras asociaciones que tuvieron que modificar sus manuales. En 1990 (anteayer) la Organización Mundial de la Salud excluye de la lista de enfermedades y problemas de salud la citada desviación.

Homosexualismo: La izquierda olvida su historia

El homosexualismo ha tapado, hábilmente, la histórica persecución de los homosexuales por parte de la izquierda.

Mientras Marx y Engels calificaban la homosexualidad como degradante, despreciable o abominable, Stalin la consideraba vergonzosa y criminal. Así, entre 1934 y 1980 fueron condenados 50.000 homosexuales en la Unión Soviética. Hasta 1993 no se levantó la represión contra la sodomía. A pesar de esa persecución, los sodomitas del mundo se afiliaban al Partido Comunista!

“La relación de un hombre con una mujer es la relación más natural de un ser humano con un ser humano” Marx

 

Curiosamente en Cuba, Fidel Castro encargó a Che Guevara diseñar campos de concentración para aplicar correctivos a los homosexuales. Es ciertamente, el mismo Che Guevara que llevan en sus camisetas los homosexuales a muchas de sus manifestaciones.

“…los homosexuales no deben ser permitidos en cargos donde puedan influenciar a los jóvenes” Fidel Castro

 

Y si hablamos de otro régimen comunista, China, comentar qué desde el triunfo de la revolución de Mao en 1949, los homosexuales eran castigados a castración y privados de libertad. En 1997 intenta abrirse al mercado occidental y empieza a «normalizarse» la situación de este colectivo.

Neo comunismo

El proyecto neocomunista del NOM, que incluye la destrucción de la familia, se encarga de inflar las cifras para mostrar el colectivo homosexual mucho mayor de lo que en realidad es.

A través de la perversión del lenguaje – apoyada por la RAE (género, gay, incluso homofobia, que en realidad es aversión a lo igual, no a lo distinto) – y de la visibilidad de homosexuales en los medios de comunicación, quieren dotar de generalidad, normalidad e incluso preferencia, a un colectivo minoritario que de otra manera, estaría en igualdad de condiciones que el resto de la población.

Incluso la mayoría de los diseñadores de éxito son homosexuales y marcan una tendencia indiferenciada en el vestir, que difumine las diferencias entre lo femenino y lo masculino.

Tratan de imponer como norma esta suerte de “amor estéril” y disolver el statu quo establecido durante generaciones. Según las argumentaciones de los homosexualistas, ¿por qué normalizar la homosexualidad y no la poligamia? ¿y la pederastia? ¿zoofilia? Mucho no tardarán en abordar estas batallas, y como somos tan buenistas y modernos lo veremos tan normal

Infinidad de estudios serios nos muestran como los homosexuales oscilan entre el 1% y el 2,1% de la población mundial, estudios que silencian la propaganda de los colectivos homosexualistas para tergiversar cifras, apoyados por “centristas” pusilánimes.

Conclusión

El movimiento homosexualista (cuyos componentes no tienen por qué ser homosexuales) tiene su origen en la izquierda más radical, la misma que no hace tanto perseguía, torturaba, encarcelaba e incluso asesinaba a los homosexuales.

Ahora intenta vanagloriarse de la homosexualidad y elevarla a una categoría equivalente a la heterosexualidad. Ridiculiza la prudencia del homosexual tradicional (al que considera un reprimido) y hace de la desviación una fiesta donde caben todo tipo de perversiones sexuales.

Mata la dignidad de la persona y banaliza la actividad sexual, convirtiéndola en epicentro de la vida sodomita. Por cierto, permite todo tipo de operaciones y tratamientos para el que quiera “transformarse” en alguno de esos “géneros” que se han sacado de la manga, pero que a ningún homosexual se le ocurra intentar recuperar la heterosexualidad, porque será duramente castigado por el colectivo homosexualista. Quien intente ayudar a un homosexual a superar su desviación será considerado un apestado social, apóstata del nuevo orden.

Ahora comprendo eso de que “quien cruza a la otra acera nunca vuelve”; claro, el Nuevo Orden Mundial no lo deja.

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Antón de la Puerta Domecq

Burke dijo que “el mayor error lo comete quien no hace nada porque sólo podría hacer un poco”. Por eso mi afición a escribir me ha llevado a intentar aportar mi granito de arena en la lucha contra la progresía y el marxismo cultural. Me limito a simplificar temas complejos para intentar hacerlos accesibles al mayor número de personas posible, sin más pretensiones. Ojalá consiga hacer reflexionar a uno solo de mis lectores. España y los españoles merecen que le quiten la venda de los ojos…volvamos a los Valores!!

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