Día de la Nación

Desde 1776, el país más grande del mundo, celebra, todos juntos, el día de su independencia del imperio británico, es el día de la democracia, de la Nación, del máximo respeto a la bandera que les representa. En EE.UU., en casi todas las casas, de una u otra forma, se encuentra la bandera que les une, símbolo de su fuerza, de su unión, por aquella por la que mueren y dan la vida, por aquella por la que luchan dentro y fuera de su territorio, del que salen para defender su modo y forma de vida, la democracia. Celebran ese día con festejos, desfiles, manifestaciones, comidas familiares, en todo ello siempre está la bandera y finaliza el día con fuegos artificiales y abrazos entre todos en señal de unidad.

En España, se celebra el día de la Nación el 12 de octubre, por ser el referente del descubrimiento de américa en 1492, momento en que surgió el continente hermano y el imperio Español.

Desgraciadamente, hoy es un día que pasa sin pena ni gloria, un desfile militar y poco más, incluso hay quien lo critica por aceptar, sin pensar, la «leyenda negra» creada, animada e inoculada por la horda británica.

En esta España nuestra, en la que hoy se desarrollan planteamientos rupturistas y de enfrentamiento entre hombres y mujeres, se aceptan historias fantásticas jamás producidas, en las que se invaden naciones inexistentes, se persiguen culturas vivas, se crean falsos climas de confrontación no inexistentes, mientras se generan sentimientos falaces sobre imágenes irreales que se refuerzan con planteamientos e imágenes de modernidad que vende bien en las mentes poco preparadas o que se plantean pocas dudas.

Se ocultan, por los constructores de esas políticas de la confrontación, falsas posiciones democráticas únicamente útiles para destruir la democracia y emponzoñan la historia para encubrir sus mentiras. En lugar de contemplar, con orgullo, la labor que se hizo por los españoles en las tierras descubiertas, en las que se hicieron barbaridades que hay que comprender en el mundo del siglo XV, pero en las que se respetó, se generó y se desarrolló el Derecho de Indias como protector del indígena, olvidando la creación en Salamanca del germen de los Derechos Humanos y en un mundo esclavista por definición, en España se luchaba por los derechos del aborigen.

Mientras en el mundo anglosajón se eliminó la más mínima semilla del autóctono que se ha guardado, hasta el día de hoy, en pequeños terrenos denominados «reservas», en el gran territorio del imperio Español, las razas se mantienen sin problema, viven en unidad con el resto de ciudadanos y se mantienen intactos, aun cuando sí se produjo un mestizaje enriquecedor sin la destrucción de ninguna de las razas implicadas.

El único motivo del acogimiento del cuento «leyenda negra» es por ser un instrumento de destrucción y enlazamiento de las diferentes mentiras con las que se sirven para la destrucción de España que, el modelo comunista histórico, ha propugnado para nuestra nación, con lo que conseguir la creación de la más potente célula destructora del sistema europeo.

España fue, con la República, una probeta en la que el comunismo buscó su implantación para luego usarlo en el escenario internacional, igual modelo de prueba fue utilizado por el adversario-aliado fascista, de modo que nuestra piel de toro sirvió a unos y otros de modelo o circuito de pruebas.

Hoy, las mismas fuerzas, jugando en unas ocasiones con una falsa solidaridad bien aliñada, otras con sentimientos generados ad hoc sobre una farsa y jugando con una sociedad que únicamente quiere paz, pan y fiesta, sin el cansino esfuerzo de pensar, están dando por liquidada la democracia que durante años nos costó construir y la libertad encubierta en la necesidad de salvarnos la vida, que por otra parte nadie se preocupa de cuidar.

Enrique de Santiago Herrero

Abogado. Máster en Ciencia Política. Diploma de estudios avanzados en Derecho Civil Patrimonial. Derecho penal de la empresa. Colaborador y articulista en diversos medios de comunicación escrita, radio y televisión.

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