Desmontando el progresismo

Un ciudadano subvencionado que parasita del esfuerzo de la gente decente, desde que nace hasta que muere. Esto es la izquierda, el progresismo, y sus obsoletas y nocivas políticas.

La clase, rasgo, marca, etc…, de la izquierda de antaño y de la actual en realidad es muy sencilla. Todos son personas, que no han tenido, tienen, ni tendrán nunca, nada que perder. Meros parásitos, por esa incapacidad, que tienen en su ADN, desde que nacen. Personas anhelantes de una sociedad jerarquizada con un régimen totalitario que impone su dictadura silenciosa. Temerosa de la perspectiva de que exista un mundo compuesto por seres humanos realmente libres e iguales.

Una izquierda que, como siempre se ha inventado y ha creado un ciudadano/a, subvencionado/a por el Estado con una paga vitalicia y universal, que les llega en forma de ayuda, y realmente sale de los tributos o impuestos con los que esa izquierda grava el esfuerzo del trabajo de la gente trabajadora y honrada. Es decir, gente como tú y como yo.

Un ciudadano subvencionado que parasita del esfuerzo de la gente decente, desde que nace hasta que muere. Esto es la izquierda, el progresismo, y sus obsoletas y nocivas políticas.

De hecho, su forma de escribir la historia se basa, se sustenta, se postula en hacerlo de una forma peculiar. No lo hacen en función de lo que real o verdaderamente fue, sino de lo que debería haber sido de acuerdo con las distintas líneas o siglas de sus respectivos partidos políticos. Es decir, de sus respectivas ideologías.

La izquierda, el progresismo hace que desaparezca el concepto de verdad objetiva como tal y como lo conocemos la gente de bien, la decente, la trabajadora, en fin, gente como he dicho antes, como tú y como yo. Una verdad objetiva, que en mi humilde opinión, es la real, única y absoluta verdad.

La izquierda, el progresismo defiende una clase de historia partidista, debido al mismo carácter de su rancia, nociva y obsoleta ideología. Es decir, del todo partidista. Por lo que se puede aseverar con firmeza y rotundidad que no es de ningún modo o manera fiable. Falacias y falsedades que, con el paso de los años y a fuerza de repetir y reiterar, con una propaganda muy extendida, debido a su inmensa difusión se convierten en futuribles verdades. Aunque ni relativas, ni absolutas, pues solo son legitimadas por el progresismo, debido a su verdadero, falso y real origen.

Una propaganda que hacen oficial con una nauseabunda hipocresía y sus supuestas pretensiones de rectitud moral. Cosa esta, la moral, que no han conocido, conocen, ni conocerán. Esta campaña propagandística, postulada en falsedades e invenciones, les ha dado y les da un excelente resultado, pues consigue que personas con dos dedos de frente, personas decentes y trabajadoras, terminen por simpatizar con ellos, es decir con el enemigo, debido en una gran parte a ese miedo al que dirán, si no se hace lo políticamente correcto. Dicho de otra forma, si no se hace lo que el progresismo o la izquierda pretende que hagamos. Cosa que por otra parte, nos convierte en simples y meros presos ideológicos, de esta que en mi modesta y humilde opinión es la izquierda, es el progresismo.

De ti depende que esas falsas y supuestas verdades, por su carácter subjetivo y partidista no pasen de ser lo que realmente son, simples y meras falacias, mitos, bulos e invenciones. Creadas por la izquierda o el progresismo y acuñadas por los mismos, en una aberrante y rastrera campaña de descalificaciones con el único objetivo de demonizar y deslegitimar a una democrática derecha.

Sus intelectuales, meros propagandistas  y escritores de ficción, elaboran unas absurdas y surrealistas superestructuras emocionales a partir de acontecimientos o hechos jamás ocurridos.

En la más humilde de las ignorancias, que expongo en este escrito a modo de opinión o hipótesis personal, creo que dejo un poco más clara la verdadera esencia, los verdaderos orígenes de la izquierda y el progresismo en general.

Cada día que pasa estoy más convencido, soy más de la opinión, de que estoy en el lado correcto. Que nunca la izquierda o el progresismo, nos ha dado, nos da, ni nos dará, ni más igualdad, ni más justicia, ni más libertad. Realidades en una derecha futurible. Una derecha, que sin duda, nos dará, espero en un corto plazo de tiempo y que en boca y manos del progresismo es una mera utopía. Cuanto menos, un sueño de carácter platónico e inalcanzable para la mayoría de la sociedad.

La derecha a la que hago referencia, es la única que existe, con un programa justo, igualitario, sostenible o viable. Cosa esta última que lo hace del todo creíble. Esa derecha es VOX, porque Vox es a una España como la referida en este último párrafo, una España del todo libre. Como el aire al respirar y ese respirar a la vida.

Vox es a España como España es a Vox. Es decir, tanto monta, monta tanto. Nuestra España es Vox y Vox es libertad.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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