Depresión, arma mediática: El caballo de Troya

No habría que –en primer lugar- caer en el error de confundir ‘depresión’ con ‘estar triste’, ya que mientras lo primero es un síndrome, trastorno o enfermedad mental, lo otro es un estado temporal de ánimo. Se incluye en ella, además de la influencia de factores internos (como la ‘deficiencia funcional de neurotransmisores al nivel de los receptores adrenérgicos’ o ‘la reducción funcional del nivel de serotonina’), explicables según los modelos biológicos, los factores externos. Éstos se dividirían en dos bloques: el pilar social y el pilar económico, aspectos resentidos por la situación actual del país.

El suicidio marca una fatal consecuencia del padecimiento de la depresión, tratado como un tabú en la Sociedad pese a estar considerado como una ‘epidemia’, provocando el triple de muertes que en accidentes de tráfico acorde a estadísticas: “Cada 2 horas y media muere una persona en nuestro país por suicidio. Y por cada persona que ha muerto, al menos 20 lo han intentado. Son más de 3.600 muertes en un año”. Por otro lado, desde la prensa, el tema se silencia para evitar así el ‘efecto imitación’, también conocido como ‘efecto Werther’:

“Las principales cabeceras periodísticas de España incluyen en sus libros de estilo las referencias a las informaciones sobre suicidios. Por ejemplo, el manual de ‘El País’ recoge que: El periodista deberá ser especialmente prudente con las informaciones relativas a suicidios. En primer lugar, porque no siempre la apariencia coincide con la realidad, y también porque la psicología ha comprobado que estas noticias incitan a quitarse la vida a personas que ya eran propensas al suicidio y que sienten en ese momento un estímulo de imitación. Los suicidios deberán publicarse solamente cuando se trate de personas de relevancia o supongan un hecho social de interés general.”

Extracto de: SCIELO.

Con una rápida búsqueda desde el navegador más común, la palabra ‘suicidio’ nos conduce al Teléfono de la Esperanza, vía poco recomendable: “es como una secta”, “me dijo que ingresara rápido el dinero” y “hay cosas raras” son algunos de los comentarios que riegan Internet desde cuentas de usuarios que han solicitado su ayuda. El coronavirus parece haber preparado el terreno para que la ‘próxima epidemia’ tenga que ver con la Salud Mental: así lo atestigua un grupo de expertos de Reino Unido que no sólo se han pronunciado al respecto de las consecuencias del COVID19 en el cerebro, sino que han hecho hincapié en visibilizar los estragos de la cuarentena y la gestión de la pandemia.  

Televisión e Internet: adictivos (y gratis) para cualquiera

La influencia de la prensa en la ciudadanía es máxima, no en vano se ha calificado como Cuarto Poder, criticado en la Era de Internet debido a la falta de transparencia de cara al público; se razona que las suculentas inversiones de magnates como George Soros han acabado con ‘el valor crítico del periodismo’, ya que, entre otras cosas, estaría controlando ‘miles de medios informativos en todo el mundo’. La publicidad de unos programas prevalece ante otros, primando siempre un bombardeo de entretenimiento simple para el consumo del espectador ordinario.  En concreto, 2019 fue ‘reinado’ por los Reality Shows de Mediaset, encabezados por ‘Gran Hermano VIP’ y ‘Supervivientes’, dejando atrás el interés por actividades culturales, de aspecto histórico o artístico entre otras. 

Evolucionando hacia la tendencia de mediatizar la intimidad, esta clase de programas han adquirido tanta consideración, que muchos jóvenes –y no tan jóvenes- lo barajan como forma de vida

En pleno confinamiento, la televisión en concreto ha sido un refugio para familias y personas solteras: tras recibir ingresos millonarios con urgencia, la programación mediática se inclinó por ofrecer series infantiles, películas para todos los públicos y, en contraposición, pornografía gratis en territorios como Tenerife o Italia, desde el cine online o plataformas alternativas como PornHub.

Pese a la existencia de otras actividades que pueden ayudar a combatir la soledad y el hastío, la cuarentena disparó el consumo de plataformas hasta las 45’6 horas semanales, incluyendo canales comunes y de pago, como ‘Netflix’ o ‘Amazon Prime Video’ y a su vez, con esto, desembocando a un incremento de cuadros depresivos entre la población, pues mirar la televisión en exceso está estrechamente vinculado con el desarrollo o predisposición de padecer ese trastorno.

¿Es peor el remedio que la enfermedad? Los niños, los más perjudicados

Aunque todo esto se asocia a una peor salud mental en mujeres de la tercera edad, eso no significa que el resto se encuentren totalmente exentos de caer en una fuerte depresión. La juventud sería otro colectivo vulnerable, ya que ‘el visionado continuo evita la realización de otras actividades más productivas para el desarrollo personal del individuo’, lo que se agrava más con la nueva adicción a la tecnología surgida en esta etapa de la pandemia.

Como se mencionaba al principio del artículo, factores externos como el sedentarismo, falta de contacto/conexión social, carencia de satisfacción vital o el consumo de comida rápida (durante el confinamiento aumentó la compraventa de bebidas alcohólicas y comida rápida) son el principio de un trastorno mental como la depresión o la ansiedad, incentivando cualquiera de estas dos si ya se padecen: “Las personas que carecen de conexión social tienen una vida sin un sentido de pertenencia ni afecto. Su vida se reduce a ir a la compra, cocinar, leer o ver la televisión. Esta realidad puede desembocar en una depresión”. Por otro lado, “cuanto más deprimido está uno, más permanece solo y más lleva a cabo actividades que no le llenan, como consumir televisión. Hay cadenas, de hecho, que viven de estas personas, quienes suelen ser mayores de 60 años”. 

Actualmente, y tomando como referencia Madrid, las medidas restrictivas de prevención ante el COVID19 han sido señaladas como paradójicas o contradictorias, algo que no dista mucho del primer confinamiento entre las diversas Comunidades Autónomas: “Las excepciones son mayores que las no excepciones. Quedan muy pocas cosas por las que uno no puede salir”, considera Milagros García-Barbero, exdirectiva de la OMS y experta en Salud Pública. También se señala el “cierre de parques y jardines pero no de bares y restaurantes ni refuerzos en el transporte público”, así como la dificultad de control policial en las zonas de la ciudad. 

Mientras que la inestabilidad laboral se incrementa y la descontrolada llegada de inmigrantes ilegales devasta España, los jóvenes viven sumidos en el agobio que conlleva un próximo futuro incierto, los veteranos rozan la impotencia por no poder ofrecer algo de esperanza a su familia, y los niños correrían el riesgo de ser los más dañados debido a las nuevas medidas de prevención (cuestionadas por expertos) y a un segundo confinamiento más estricto, pues recordemos que durante el primero padecieron de un fuerte aislamiento durante semanas, sin poder siquiera recibir directamente la luz del Sol.

“¿Es peor el remedio que la enfermedad?” – Alba Lobera en ‘Pandemia contra España’.   

Alba Lobera

Luchando contra un #MundoViperino, con la ambición e ilusión del primer día. Periodismo, Filología Hispánica, docencia en ELE, Community Manager, locución y doblaje. Comunicación transparente y rigurosa. Investigación.

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