Demagogia y felonía

Es curioso pero cierto que este pacto de dos de las siglas del frente popular del 36, llega por ese miedo al renacer de la decencia y la honradez y que ese miedo es el que engendra el visceral odio hacia la disidencia ideológica, hacia el sentido común.

Es ese «y tú más»,  en el caso concreto que nos ocupa, es ese revolcarse en el estiércol ajeno para poder camuflar o desviar el intenso hedor de su propia fetidez.

Es esa táctica de la adúltera, esa táctica que consiste en que creamos lo que nos dicen al contrario de lo que realmente vemos con nuestros ojos.

Vuelve a aplicarse esa doble vara de medir que tiene en propiedad la progresía de izquierda, y parece que va a ser aplicada de forma crónica o vitalicia. Una doble vara que sólo utilizan los carentes de decencia, honradez y vergüenza.

Entra en escena don Pedro Corleone, convocando a las familias que desde el 36 han esperado con un ansia paciente a ese su momento para poder vivir en feliz contubernio, repartiéndose el botín del pillaje conquistado en esas razias camaleónicas o camufladas de democráticas por ser lo de menos las mismas, ya que su autoridad moral les legítima para su objetivo o fin.

Ese fin u objetivo es el de fragmentar y destruir la España contemporánea, la actual, la España tal y como la conocemos, borrando todo vestigio del que creen creador de la misma. Quieren crear un estado metamorfósico para que se de un cambio con el que legitimar el poder destruir la legalidad democrática.

Sus ideológicas leyes son imperativas y totalitarias, por medio de las cuales han consumado la profanación, de ese su enemigo número uno, Francisco Franco Bahamonde, ¿Qué seguirá?…  puedo profetizar que con las sectarias leyes quieren sesgar de raíz la disidencia ideológica o social, cultural, religiosa…

Ruego y rezo a Dios todos los días, para que esta aberración, está maldad no llegue a buen puerto. Ruego todos los días por un renacer de sentimiento patrio, un sentimiento que aunque nazca de un visceral egoísmo, justifique ese instinto de supervivencia que tenemos todos los seres animales, sean racionales o irracionales, y retrate ese ansia o anhelo por el derecho a vivir en nuestro hábitat natural, en nuestra patria.

Personalmente deseo cambio, deseo progreso, deseo y anhelo una verdadera igualdad, una verdadera justicia y en lógica consecuencia una verdadera libertad. Donde poder expresar un descarado e inmenso orgullo por tu país sin ser descalificado o demonizado. Quiero vivir en un país próspero y rico, y no en una igualdad, la cual, nos iguale sólo en el hambre, el analfabetismo y la miseria.

En mi opinión el gran problema de la España contemporánea, es su pretérito, esa leyenda negra, esa década de los 30 a los 40, nuestra guerra civil. Lo que había que dilucidar sobre esta cuestión a nivel cultural, social o político está más que claro. Es una certeza quien la propició y quien la perdió a nivel bélico o físico. Pero real ganador a día de hoy vistos los réditos o resultados obtenidos.

Sólo hay que ver dónde estaban los nacionalismos periféricos o particularistas y dónde están en la actualidad. El descarado y desvergonzado blanqueado de socialistas y comunistas, a día de hoy hegemónicos en la política española, legitimando y legalizando cualidades como la extorsión, el secuestro y el asesinato como una forma nueva de hacer política.

Como digo, estas élites oligarquías tienen muy claro todo esto, lo triste y peligroso es que un sector de la sociedad española no lo ha asimilado, ni por supuesto aceptado, debido a la propaganda de los discursos demagógicos de los que hoy al igual que antaño, llamaron a la revolución, a su revolución, a una dictadura del proletariado, una lucha de clases, una ideología marxista, en fin, la esclavitud en su estado mas puro.

Es la hora de actuar, es la hora de expresar lo que deseas, es la hora de elegir, «Morir de pie o vivir de rodillas»

Viva Vox y arriba España siempre.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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