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De Zapatero a Sánchez

Después de los resultados en las generales del 28-A, me he decidido a hacer un escrito, una reflexión, que nace de dichos resultados y que voy a intentar exponer y argumentar en las siguientes líneas.

Personalmente creo que es un mensaje, pero un mensaje que hay que asumir con humildad, lucidez y buena fe, así como con una mirada limpia. Es un aviso  para no volver a caer en las trampas, esas que nos convierten a los individuos en monstruos y en verdaderos infiernos a las comunidades humanas.

Este escrito es un cúmulo de reflexiones personales, reflexiones de cosecha propia, que quiero compartir con todos mis fieles seguidores. Unas reflexiones enfadadas unas veces, tristes otras, alguna vez divertidas, pero todas con la vocación y principal misión, de dar un aviso, un aviso de alerta, ante los desastres que se nos avecinan, los presentes y los que nos amenazan en un futuro no muy lejano.

El ser humano puede ser muy idiota, tonto, ignorante, en fin…, una larga lista de descalificativos, que aunque triste, no deja de ser una realidad. Una realidad que son muchos los que conocen o saben, los mismos que pueden utilizarlo en beneficio de unos pocos. Unos pocos que además presumen de estar convencidos de que cuantos más idiotas haya, más individuos apolíticos. Es decir, individuos carentes o sin historia ni pensamiento político propio, más fácil les será crear sociedades más sumisas. Sociedades a su estilo, o acuñadas desde su ideología, con las que poder experimentar en busca de un hipotético mundo nuevo, dicho de otra forma, una futura sociedad, cuyo coste será sin duda, el sacrificio de la actual.

En esta soberbia suya de cambiar a las personas, y los principios por los que esta se rige son capaces de llegar hasta el punto de intimidar, empobrecer, asustar, y sobre todo forzarnos a lo intolerable, sin excluir en este amplio abanico de maldades y aberraciones, también el matarnos. Y todo esto, claro está, supuestamente para hacernos felices.

Aunque esto es un hecho, que la historia nos enseña una y otra vez por ese carácter cíclico que tiene. Y que tendría que servirnos para aplicar esa máxima de «En la vida hay veces en las que se gana y otras en las que se aprende». Desgraciada y tristemente, esta nuestra sociedad, debido a diversas y muchas circunstancias,  no aprende, ni por supuesto gana con estas y otras decisiones. Con la lógica consecuencia de seguir cayendo en los mismos errores, una y otra vez.

Estas gentes, las izquierdas radicales y revolucionarias, son ese tipo de gentes a las que deberíamos y tendríamos que evitar, debido a las políticas totalitarias y opresivas que aplican. Esas mismas gentes que juegan a ser Dios y en lógica consecuencia lo hacen también con nuestras frágiles y débiles conciencias. Las mismas que roban nuestras libertades porque creen tener un régimen mejor, que en la mayoría o en todos los casos, lo es, pero aplicado a sus propios fines personales. Unos fines que supuestamente, les llaman desde un también supuesto futuro y, que les exige los sacrificios que nos quieren aplicar en aras del progresismo.

Este escrito, una simple hipótesis personal expuesta por el firmante a modo de reflexión, puede parecer exagerado, histriónico, desde luego injusto, y cuanto menos caótico. Pero es lo que siento, un sentimiento postulado en unos valores y principios, los míos, los cuales me dictan que alce la voz y denuncie el maltrato insoportable al que hemos sido sometidos los españoles de bien, los decentes, los honrados, los españoles como tú y como yo, antes por Zapatero y ahora si no sucede un milagro, lo seremos, sin género de duda, por Sánchez. Meros y simples dictadores del proletariado, fomentando una dictadura silenciosa por medio de las políticas del miedo. Sin duda, unos personajes impresentables, marxistas convictos, con un grado de mediocridad comparable sólo a su enorme y cruel ferocidad.

Este es un escrito con el que pretendo desvelar los vínculos entre ambos, por unas situaciones aparentemente banales y unas tragedias individuales y colectivas de las que, sin duda, seremos simples víctimas. Esto que digo es fácil de comprobar, simplemente haciendo un breve y analítico repaso por las políticas regresionistas y revanchistas, de los dos impresentables citados.

Quiero apelar a la buena sociedad española, y apelo a que no se dejen intimidar, cayendo en esa trampa, esa dictadura del proletariado, esa dictadura silenciosa, esa dictadura del miedo. A no ceder ante la injusticia y la fuerza, y sobre todo, a estar alerta y concienciados ante su real y permanente mentira.

Sin duda, este es un escrito nacido desde la indignación y el recuerdo de lo sucedido antaño, y en el temor ante lo que pueda suceder. Es una llamada, una súplica, a la valentía, con la cual poder vencer el miedo, la mentira, y así defender los principios y valores de esta nuestra sociedad. Una sociedad abierta, sin duda la mejor, más rica y compasiva jamás habida. Que es la occidental, la de las ideas y las libertades, y en el caso que nos ocupa, más concretamente la sociedad española.

Es una llamada a proteger nuestro más preciado tesoro común, heredado de nuestros mayores y a saber entregado, respetado, seguro, próspero y libre a nuestros hijos y nietos. Me refiero por supuesto a nuestra nación. A España.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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