Cuanto más salgan en los medios, más tontos

Jamás votaría a alguien como Trudeau en caso de que yo fuese canadiense. Pedir perdón públicamente por el hecho de haberse disfrazado y pintado de negrito en una fiesta de disfraces, cuando era un veinteañero universitario, equivale a una escena de lo absurdo, pero sin la inteligencia de los Hermanos Marx.

Se trata de la estupidez en su grado máximo: digan lo que digan los progres desde sus púlpitos mediáticos. Además, es que su disfraz era de Aladino, ¡nada menos que de Aladino! ¿De qué se suponía que tenía que pintarse? ¿A cuadros? ¿Simulando un cebra? ¿De azul turquesa? !Ah¡ es que se pintó de negro. Ese color prohibido por el simple hecho de que no hay que mencionarle a un negro que es negro. La izquierda hipócrita lo prohíbe.

Si Trudeau se hubiera callado la bocaza y no hubiese pedido perdón yo podría haberle votado: pero Rajoy me ha vacunado contra votar a cobardes: juro que jamás lo volveré a hacer. Por eso mi voto lo tendrá Abascal, hasta que no me demuestre lo contrario. Imagino que Trudeau y Rajoy están al mismo nivel de cobardía: ya se sabe, lo cortés no quita lo valiente. No existe ninguna descortesía en disfrazarse de negro. Ahora, en España tenemos tantos negros pululando por nuestras calles que no hace falta que nadie se pinte de negro en una cabalgata de los reyes magos.

Tampoco votaría a la oposición del político canadiense cuando salió con la imbecilidad de : “Lo que hemos visto es a alguien que no está capacitado para gobernar el país”. Por Dios… Veo que los políticos canadienses están a un nivel de encefalograma plano todavía inferior al de nuestros políticos. Descarto Canadá como lugar a donde emigrar porque me encontraría con unos votantes y políticos más penosos que los de España. El punto de no partida ha sido ya superado por quienes deben dirigir  los destinos de un país, y mis niveles de aguantar a los políticos no soporta ni un estirón más. Para nadie de color, maquillarse de color negro jamás debiera representar ningún insulto en un disfraz como el de Aladino.

Pero nada, incluso quienes más debieran callar, como es el caso del Consejo Nacional de Musulmanes de Canadá han puesto el grito en el cielo, lo que demuestra que como sigamos haciendo caso a este tipo de musulmanes, a gente así, acabaremos todos en el frenopático.

Así que si algún político sale con tonterías políticamente correctas ya sabéis lo que hay que hacer: ni puñetero caso y votar a otro que sea más sensato, que haberlos háylos, aunque no salgan día sí día también en todos los medios. Es más, cuanto más salgan en los medios, más tontos.

J.P. Alexander

La libertad, el mayor tesoro y la igualdad, sólo para las oportunidades. Profesor de secundaria y bachillerato, pero ante todo maestro. Autodidacta empedernido

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