ColaboracionesJ.P. AlexanderOpinión

Cuanto más dejen hablar a los encausados más errarán, pero habrá que tener la paciencia de escucharlos

 

Será la justicia quien resuelva el galimatías académico, histórico y político con el que el encausado Oriol Junqueras ha intentado confundir a los jueces. A mí me ha faltado una bandera estelada presidiendo la sala del Tribunal Supremo como detallito para su declaración, qué mínimo.

Junqueras en vez de defenderse de las acusaciones les ha dado a los jueces un verdadero mitin político, quienes han tenido que aguantar estoicamente el chaparrón. No tenía culpa de nada, nunca hubo violencia, son todos unos santos varones y “buenas personas”. Muy pacíficos todos. Supongo que los coches de los guardias civiles no fueron vandalizados en ningún momento y estaban así porque con el uso se estropean con el tiempo. No sé… O puede no debieron haber pasado la ITV o algo así. Y las armas robadas no fueron tal sino que las cambiaron de sitio para darles brillo y devolverlas.

Nada de lo que han hecho los doce encausados es delito: “votar no es delito- Impedir que la gente vote sí es delito”. Como críos: “la culpa no es mía, es del otro”. Pero Junqueras seguía encantado de conocerse a sí mismo sin ni siquiera tener que decir su nombre para empezar su declaración; encima, ni en sus mejores sueños hubiese pensado el bueno de Junqueras tener una plataforma internacional en directo pendiente de él para divulgar sus ideas. Y por ello ha elegido la vía de la inmolación y el victimismo sin intentar defenderse ni salirse un ápice del catecismo político de Esquerra Republicana. “Llevo un año que no me han dejado hablar”, afirma, pero si lleva diciendo las mismas cosas como un disco rallado desde tiempo inmemorial.  

Los pobres jueces han tenido también que aguantar estoicamente una lección de humanismo cristiano como raíz de la civilización europea y cuyos valores de código ético prevalecen por encima de su condición catalana, independentista o republicana. Es decir, nada que ver con los hechos que se le imputan y con el juicio. Podría haberles también hablado de la cría del rábano por parte de los tractorianos. Por lo tanto, quienes como él se sientan en el banquillo lo hacen como resultado de una “persecución a causa de las ideas y de la disidencia política”. Nada que ver con las acciones porque todos ellos “son buenas personas”. Impresionante argumento jurídico.

El premio que tendrán jueces y fiscales es que cuanto más les dejen hablar más errarán, pero habrá que tener la paciencia de escucharlos porque encima dice que: “¿Dónde está prohibido que trabajar de forma pacífica para la independencia sea un delito?”.

Y así sigue sin enterarse de nada o quizá estuviese hablando para Estrasburgo, porque crea que allí le exonerarán contando con los enemigos que tiene España en ese lugar. Y para remate y punto y final y como prueba de arrepentimiento afirma: “Lo que hemos intentado, lo seguimos intentado y lo seguiremos haciendo, sea cual sea el resultado de este proceso”. Toma ya. Desde luego, si quería inmolarse lo ha hecho magistralmente. En mi opinión, si los tribunales de Estrasburgo intentan  soltarlos yo cortaría filamentos con Europa. Mejor unirse a los chinos.

J.P. Alexander

La libertad, el mayor tesoro y la igualdad, sólo para las oportunidades. Profesor de secundaria y bachillerato, pero ante todo maestro. Autodidacta empedernido

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