Cuando vivir de la subvención o las ayudas, sale más rentable que trabajar

Era una tarde que invitaba al paseo, por lo que llamé a mi mascota y salí a la calle. Por mi carácter empático y extrovertido gozaba -y gozo-, de una gran popularidad entre mis vecinos.

Antes era una popularidad de una forma positiva, esa falsa popularidad que te da la sumisa aquiescencia hacia la corrección política. Hoy es más una popularidad negativa, el verdadero rostro de la progresía o de esa izquierda buenista y de cara a la galería, de está izquierda de postureo.

En estos tiempos, que son turbios y falsos como una gran parte de la sociedad, queda patente y totalmente demostrado que se imponen los intereses personales, es decir, la ideología a las personas.

La veracidad de mis palabras queda demostrada en lo que expongo, pues personalmente el único cambio que ha sufrido mi persona es el exteriorizar o expresar en voz alta lo que pienso. Es decir, mi persona sale del armario, dejando a un lado esos complejos que me hacían cobarde y sobre todo preso ideológico del sistema o sociedad, para ser total y completamente libre aunque impopular o con un mayor índice de popularidad en sentido negativo.

Como decía al principio de esta reflexión personal, una forma filosófica y también metafísica de expresar lo que se vive cada día de una forma normal en España y que a buen seguro le ha sucedido a más de uno de los futuros lectores de esta triste realidad. Pasaré a relatar la conversación que tuve con una persona como cualquiera de nosotros, matizando su ideología hecha o aplicada como forma de vida.

Como decía, me encaminé a la calle con mi mascota. Enseguida se me unió un vecino con la suya, y luego otro que caminaba solo. A este último dedico esta reflexión, esta verdad.

Comenzamos una conversación y cómo no, salió a relucir el carácter corrupto que tenemos las personas en general. Es algo superior a nosotros y que creo todos, salvo alguna rara excepción, hemos cometido en algún momento a lo largo de nuestras vidas. Como por ejemplo: con nuestros primeros trabajos, al quedarnos en paro, y tener derecho a su prestación, ¿quién no ha intentado buscarse un trabajo en negro, hasta la finalización de ese derecho?

Pues bien, este último vecino juró y se llenó la boca diciendo que él podía decir con la cabeza bien alta que nunca había hecho esto, es decir, que nunca había robado. Cosa rara e inusual, pero bueno, posible. Seguimos caminando y nos expone su situación a día de hoy. Dice que está en casa y vive de ayudas sociales. No por incapacidad, sino porque creo recordar que cobraba alrededor de 700 €  al mes, y argumentaba como justificación a su forma de vida, que no iba a trabajar por poco más de lo que cobraba sin hacerlo.

Además, estaba convencido de que era un derecho de cualquier persona. Sincera y personalmente pienso que es una forma rastrera y descarada de robar.

Me explico, esta es una de esas incoherencias, contradicciones o paradojas de estas políticas correctas, estas políticas progres de izquierda. Y es mayor mi convencimiento de que han hecho de las mismas su forma de vida. Han llegado a legitimar como derechos, privilegios y delitos.

Esto es robar a todas luces, y ese argumento de los bajos salarios se lo debemos también a ellos mismos, con esa política de puertas abiertas y partidista. Esas políticas globalistas y de falso altruismo. Pues no es de racistas ni homófobos el decir que la inmigración, si no es cuantificada y cualificada, es decir, la necesaria para el país de acogida, es muy nociva para este último.

La inmigración ilegal es un mero colectivo de parásitos mantenidos, igual que este personaje, pues sólo tienen derechos, no obligaciones, que viven del esfuerzo del resto de la sociedad. ¿Esto es debido a que los salarios son bajos? Cierto, también es debido a sus malas políticas, pues abriendo las puertas a todo el mundo se incrementa la mano de obra, desequilibrando la balanza del empleo, oferta- demanda, en este caso promocionando y fomentando también un paro crónico, hecho este aprovechado por los empresarios para bajar los salarios, pues tiene miles de candidatos en una cola para un puesto de trabajo que hacen si no uno, otro tragará con las condiciones del mismo.

Y como las políticas sociales, todas sus políticas, son su forma de vida, por eso demonizan y descalifican a VOX, porque VOX ha venido a terminar con esta nociva forma de vida para el resto de la sociedad, premiando el esfuerzo y el trabajo y no lo contrario. El triunfo de Vox representa el triunfo de la sociedad española, y el fracaso o término del vivir del parasitaje y de la ideología.

Lo de Cataluña no tiene razón de ser, con una sentencia permisiva al extremo, por un delito evidente por su elocuencia y su reiteración, reafirmándose en el delito, ratificándolo, sin el menor índice de arrepentimiento. Es un absurdo esa forma de pensar.

Personalmente, mi visión es la de hacer un referéndum sobre la independencia de Cataluña, por toda la sociedad española en su conjunto. Pues la forma de estos soñadores y golpistas, además de ir en contra de la Constitución, es como si a ti quisieran amputarte una pierna o un brazo sin tu consentimiento.

El cuerpo es tuyo, y ese brazo o esa pierna pertenece a tu cuerpo, que es tuyo, por lo que creo que tendrás derecho a decidir si quieres prescindir de él o no. Esto es lo que pasa con Cataluña. Cataluña, a muchosque les pese, es una parte de España, como el brazo o la pierna lo es del cuerpo, y españoles, además de los catalanes somos todos o la gran mayoría de los que poblamos España.

Por lo que creo que la única fuerza o formación política que representa a España, y en lógica consecuencia a los españoles, es Vox. Para nada extremo, anti democrático o anti constitucional. A día de hoy, es la única alternativa verdadera y real a los reales problemas de los españoles.

La izquierda crea más desigualdad, por lo tanto más injusticia y menos libertad.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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