Crónica de una pandemia anunciada, pero no respetada

"Ella no estaba sola, sino todo lo contrario, demasiado acompañada, borracha no lo sé, pero aquejada de coronavirus y preparada para transmitirlo a propios y a extraños..."

Lo más importante era transmitir el lema de la política más inculta entre las incultas, y ahora ha quedado demostrado que también la más irresponsable entre las irresponsables.

Era imprescindible y de máxima prioridad transmitir su mensaje tan enriquecedor como necesario, para que la gran mayoría de las mujeres supieran que su ministra de igual-dá, les apoyaba y les alentaba a que volvieran a sus casas solas y borrachas.

Ella no estaba sola, sino todo lo contrario, demasiado acompañada, borracha no lo sé, pero aquejada de coronavirus y preparada para transmitirlo a propios y a extraños sí, incluso hasta a la mismísima reina de España a quien tanto odia, pero con la que se besuqueó, y esta al saber que su besadora era portadora del virus, tanto ella como su marido el rey tuvieron que someterse a las pruebas, para descartar contagios.

Esta imprudencia tanto a ella como a sus buenas amigas las ministras socialistillas, acompañadas por Begochu de Sánchez, todas ataviadas de rojo carmesí con guantes de látex y pañoleta morada al cuello, muy bien conjuntadas y protegidas, no les ha servido absolutamente de nada, la señora presidenta consorte también ha caído en las redes del maldito bicho, y veremos cuantas le siguen

Lo mismo les ocurrió a las primeras figuras de VOX, que pese a todas las informaciones sobre la alarmante  expansión de la pandemia decidieron celebrar su macro encuentro. Abascal y Ortega se han llevado el bicho a casa y a saber a cuantas personas les han dejado como regalo al maldito virus coronado.

Ni olvido, ni perdono, el 8M no era más importante que ninguna vida humana y estos irresponsables decidieron celebrar sus actos para cubrirse de gloria, tanto los unos como los otros, y lo único que han conseguido es cubrir de mierda a todos los españoles sensatos.

Ahora nos piden prudencia, sensatez, sentido común, disciplina, y cumplir sus órdenes o seremos seriamente sancionados. Consejos vendo que para mí no tengo.

¿Y a ellos quién les sanciona?

¿El vicepresidente se salta a la torera la cuarentena, y no pasa nada?

¿El presidente, con su mujer infectada, tampoco guarda cuarentena?

Pues mi humilde consejo, queridos poderosos, es que el coronavirus no conoce de estatus ni de poder, el coronavirus ataca, y lo que es peor: mata, así que menos consejos y más cumplir las normas que nos imponéis.

Los españoles saldremos de esta nosotros solitos, por prudentes y por valientes y los políticos chitón.

Mª José Gómez Busó

Jubilada, apasionada del patchwork, lenguaraz y rematadamente sincera.

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