Crónica de una muerte anunciada

Tras el discurso navideño de Felipe VI, nuestro actual monarca, para un sector de la sociedad española no deseado pero del todo necesario, se atisba una luz o se llega a una conclusión, un discurso serio y al que se da forma con un descarado e inmenso eufemismo, sin intención de dañar a ninguna de las partes implicadas. A ninguno de los dos polos en que ha dividido el sanchismo a la sociedad española.

Quiero dar mi opinión personal de lo que entendí en el mismo, por un lado es una aquiescencia hacia un frente popular más republicano que antaño, no sumisa, pues creo con un matiz muy importante, como única opción, la vía de la legalidad para su hipotético y casi platónico blanqueamiento.

Es decir, creo que nuestro monarca haciendo gala de un espléndido uso de la retórica, postulada en un respeto mutuo y en una supuesta libertad de expresión por parte de ese nuevo frente popular del siglo XXI, deja muy clarito que ese pacto vergonzoso y anti democrático, por su carácter y espíritu impositivo, totalitario y fascista, se debe y tiene que llevar a cabo por la vía legal. La cual, se presume casi imposible pues sólo se puede dar de una forma imperativa y totalitaria y como ya es costumbre, «el decreto ley».

Como ha terminado cumpliéndose esa profecía de la crónica o muerte anunciada de ese otro fraude político que ha sido C’s, causa esta, para su efímera o corta vida y dulce pero cruel agonía política, se profetiza desde sus propios orígenes y esencia desde la transición de 1978, ¡ojo! que nadie tergiverse ni mal interprete mis palabras, pues el sanchismo es una vulgar copia del zapaterismo y este a su vez del largo caballerismo o el socialismo más marxista y bolchevique o genocida de toda su historia.

Bien, osaré profetizar, pues el profeta es el que adivina la historia, no el que la escribe, pues ese es el historiador, creo, y creo no equivocarme, aseverando que el sanchismo va a terminar por matar al PSOE o siglas que denominan o epitetan al socialismo desde la transición del 78. Creo que sería un suicido basado en un ideal regresionista, postulado en una egolatría y megalomanía personal y asumido con una sumisa aquiescencia postulada por una descarada e inmensa cobardía de un sector socialista más progresista y moderado.

Como no era de extrañar, los señores Rodríguez de la Borbolla y Manuel del Valle rompen el silencio del PSOE y critican la deriva de Sánchez, como antes lo han hecho otros, Guerra, Ibarra, García page, etc., claro y evidente indicio por su elocuencia y veracidad de que poco a poco, incluso dentro de un PSOE que puede estar cavando su propia tumba, hay quienes están perdiendo el miedo a decir lo que quieren decir.

Lo que está claro, es este revisionismo regresionista del sanchismo, el cual hay que exorcizar, la izquierda debe exorcizar la II República y la Guerra Civil. Acabaron hace 80 años. Ya está bien. Este punitismo eterno, el afán vengativo de penalizar durante toda la eternidad, no lleva a ninguna parte. Y los nacionalistas deberían exorcizar los pasados inventados. Son mentira.
El modelo autonómico se ha pervertido por el trato desigual a muchas comunidades. El nacionalismo «no tiene hartura». Es una realidad y certeza incontestable que Felipe González hizo la vista gorda en su época y les dio un pedacito más en cada legislatura. Él tenía un plan para el Estado y pensaba que podía domesticar el nacionalismo catalán; Pujol sí tenía un plan separatista a través de la educación y los medios de comunicación que ha ido cumpliendo. Aznar hizo lo mismo que González. El problema es que el PSOE hoy no tiene líderes como los de la década de los 30. Donde no valía todo, no valía una equidistancia ante la grave cuestión referente a la unidad o fragmentación de España.
No hay contrapesos ni otras voces en los partidos respecto a sus direcciones. No hay división de poderes en el seno de las organizaciones políticas y por ello, los dirigentes hacen lo que quieren sin más.
Creo que esta gente (Pedro Sánchez y los dirigentes actuales del PSOE) van a destruir el partido. Aunque yo creo que destruido ya está. No hay oportunidad de intercambiar ideas y de tratar de convencer a tu oponente de que puede estar equivocado. La calidad de la democracia en el PSOE se ha degradado mucho.

En fin, aunque el silencio en el PSOE ante lo que está ocurriendo sea atronador, al menos en algunos se ha entrevisto una reflexión, una crítica, una esperanza para la convivencia de todos los españoles en un marco constitucional común.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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