COVID-19: ¿Se veía venir esta pandemia?

La respuesta es afirmativa: la hecatombe o catástrofe en España que ha devenido en la crisis sanitaria por la pandemia de coronavirus «se veía venir» desde semanas antes del 8 de marzo y tanto el ministro de Sanidad, Salvador Illa, como el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, conocían la situación.

«Un fenómeno natural como puede ser el marítimo, conocido como tsunami se prevé, se sabe que va a venir porque ha existido un fenómeno previo, terremoto con epicentro en el fondo del mar», que así lo indica. El fenómeno, hecatombe o catástrofe sanitaria y de tipo viral o vírico es más fácil de analizar, porque quien sabe sobre epidemiologia y se dedica a ello, domina los parámetros predictivos, y en conclusión deja de ser algo imprevisible. Recordar que el primer fallecido en España se produjo el 13 de febrero, aunque, el caso no se confirmó hasta el 3 de marzo.

También se conoce un informe de la Guardia Civil donde se dice que la Delegación del Gobierno se puso a desconvocar manifestaciones «por teléfono, a veces oculto». «Los trabajadores ya han negado que se ocultasen las llamadas». Además, los agentes también hacen referencia, a la pillada de la ministra, incluyendo en su exposición de hechos, el off the record de Irene Montero. «Las tomo como ejemplo del sentir popular, como ejemplo del conocimiento del pueblo llano sobre la capacidad de contagio del coronavirus del COVID-19, puesto que ella carece de conocimientos epidemiológicos demostrados. Este ultimo testimonio muy válido por su espontaneidad. Es esa espontaneidad, por su innegable elocuencia, la prueba mas evidente para poder aseverar que el Gobierno conocía los riesgos de la pandemia.

Después de lo arriba expuesto, en esta reflexión, una hipótesis personal, la mía, llego a la conclusión de que a pesar de ser una situación complicada, dada la delicadeza de las circunstancias que lo rodean, por afectar directamente a personalidades de este criminal gobierno, por su interés mediático y devastadoras consecuencias sobre una sociedad española, ya muy golpeada y castigada de por si, por esta y otras desgracias y siendo objetivos e imparciales pero sobre todo justos, emitiré mi juicio. Una simple y mera hipótesis personal, no una verdad absoluta o certeza, siempre amparada por el derecho a la libertad de expresión, y es el siguiente, en mi humilde y modesta opinión, existe delito, el de prevaricación y en lógica consecuencia delincuentes, los supuestos prevaricadores.

Siempre claro está, atañéndome a las leyes y manteniendo ese derecho de presunción de inocencia que nos corresponde a todas las personas. Como ya mencioné anteriormente arriba: Hasta la ministra Irene Montero lo reconocía en ese famoso off the record, obviando por un egoísmo ideológico y afán de protagonismo, además de pasar por alto los futuros e irreversibles daños que sufriríamos, a sabiendas de que las reuniones masivas pueden ampliar la propagación de enfermedades con su posterior y seguro agravamiento.

Con esta reflexión a modo de denuncia, no quiero decir que todos los afectados por la COVID-19 y que acudieron al aquelarre feminista del 8M, se contagiaron o lo cogieron allí, pero nadie me negará que no es casualidad que un número indeterminado de las personas que estuvieron en el 8M, como ministras y demás personajes públicos lo contrajeran en ese momento.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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