Corrección política, la forma de vida de la izquierda

Después de ver al gran Santiago Abascal el pasado jueves 29/08/2019, en el pleno extraordinario para denunciar las políticas migratorias del actual Ejecutivo en funciones y afines, me he decidido a exponer mi opinión o hipótesis personal, sobre lo que pienso de esa corrección política de la progresía de izquierda infinitamente totalitaria y cuanto menos arbitraria y muy nociva.

Creo que es de dominio público y de sobra conocido que, a día de hoy todo lo que sea ir contra ese buenismo de la corrección política, es decir, disentir de lo políticamente correcto es causa de enfrentamiento por su carácter o categoría de polémico. Es la consecuencia de un antagonismo valiente y de frente a ese disfraz de modernismo y falso progreso, como la inmigración ilegal, el feminismo, la ideología de género, dicho de otra forma a la izquierda en general.

Hay muchos neoconservadores a los cuales me gustaría pertenecer en un futuro próximo, de argumentos estudiados, de una buenísima retórica, cuyas plumas a día de hoy inalcanzables, debido a esa exquisitez que poseen unos pocos elegidos que se han convertido en potenciales desafiantes o retantes, de esa desigual, injusta y totalitaria corrección política de la izquierda.

Ese falso progreso o modernismo con el que se llena la boca en sus demagógicos discursos, como la inmigración ilegal, el feminismo, la ideología de género, etc., la izquierda en general, no son más que diversas y diferentes máscaras o caretas que utilizan para cada ocasión. Con las que esa izquierda sin argumentos sostenibles se va reinventando y consigue subsistir. Personalmente soy de la opinión de la certeza de una monopolización y homogeneización por parte de la izquierda, del adoctrinamiento en la ideologización de las cuestiones mencionadas en sus demagógicos discursos.

Frente a los argumentos lógicos e incontestables de la derecha, la izquierda se queda sin respuesta lógica o argumentada, por lo que recurre a la falacia, la invención y el insulto. Infieren insultos a toda la disidencia, o antagónica ideológica, a los cuales, los verdaderos demócratas, respondemos con sonrisas irónicas y con un matiz de malicia. Estos intelectuales, cuanto menos valientes que empiezan a dar voz a la derecha, son dignos de hacerles una doble lectura, por un lado estamos los afines, y para nosotros, son los salvadores de las ideas, y por otro lado están los antagónicos o disidentes para los que no pasan de ser meros y simples machistas.

Esta izquierda de la corrección política, de ese falso y rancio buenismo, ve y defiende la diversidad en un marco de sexualidad, nunca en las opiniones, pues debido a su incapacidad no sabrían como hacerlo. Representan una especie de reconversión teórica y práctica respecto a la vieja izquierda o esa izquierda marxista, la clasista. La de la lucha de clases y la revolución armada. Es una izquierda que se inclina hacia un supuesto y falso culturalismo, no a la lucha de las clases sociales. Sino a esas minorías que en el fondo son homogeneizadas y adoctrinadas mediante ese discurso demagógico y socializante.

Estos discursos son adornados con un inmenso eufemismo, sus palabras son atractivas y simpáticas, pero en el fondo no son más que cortinas de humo. Palabras envenenadas por su carácter travestido o camaleónico, cuanto menos transversal. Son palabras que cuando se pronuncian significan o proponen una cosa y que cuando se ejecutan políticamente se transforman en el polo opuesto o el antónino del dicho o propuesto. Es decir, es la antítesis en estado puro, algo completamente antitético. Esto se debe en gran parte a esa monopolización que ejerce la izquierda en la educación y también en los medios de comunicación.

Convierten las universidades en fábricas de producir en cadena incapaces y parados debido a ese adoctrinamiento del color de sus conciencias, en las cuales, sólo puedes llegar a graduarte o licenciarte si alcanzas ese color rojo que les caracteriza. Claro está y es de sentido común que, estas políticas son cortoplacistas, de ahí esa obsesión de reinventarse continuamente.
Lógicamente como digo terminan fracasando más pronto que tarde y ahí es donde se hace patente y latente su gran virtud, que no es otra que la mendacidad. Esa virtud consiste en hacer creer a la opinión pública que, en realidad eso no era verdadera izquierda. Con lo que consiguen entrar en ese proceso cíclico que representa exacta de un circuito cerrado o círculo vicioso, el cual, se repite una y otra vez. Y que hasta día de hoy les ha dado tan buenos réditos o resultados.

Eso que llaman o definen como violencia de género no existe, es una creación de la izquierda. Son simplemente colectivos o grupos sociales, vulgares chiringuitos creados para dar forma a esa reinvención ideológica de la que han hecho su forma de vida. Sus verdaderos objetivos no son solucionar el problema, sino alimentarlo, para poder vivir del mismo el mayor tiempo posible. Personalmente entiendo en mi inmensa ignorancia como violencia de género, si el origen de la misma, fuera o fuese un odio exacerbado de un sexo o género hacia el contrario. A día de hoy se puede aseverar después de las sentencias en las causas judiciales referentes a este delito en particular, después de analizar las pericias efectuadas demostrando tanto psicológica como psiquiátricamente que este, el odio de un sexo hacia el otro no es el origen o móvil de los mismos. Por lo que deduzco que la violencia de genero no existe, es una invención de esta rastrera izquierda.

Personalmente creo, de sentido común, y de una lógica incontestable, el decir que en una mayoría de este tipo de delitos los agresores son varones, debido a la biología o a la naturaleza. Por las cuales, los varones, a no ser en algunos casos excepcionales o puntuales, son dotados con una mayor fuerza física. Lo que sólo nos indica el porqué son varones los agresores en la mayoría de estos casos de violencia. La violencia no tiene género, la violencia es violencia, para poder hablar de violencia de sexo o género, habría que dilucidar y demostrar con datos su verdadero origen y tendría que ser la  erradicación a causa del odio de un sexo por parte del otro. Y esto no es así en ninguno de los por desgracia muchísimos casos.
Un verdadero Estado de Derecho, que se considere igualitario, justo, libre y sobre todo democrático debe hacer respetar los derechos individuales de las personas. No reconociendo las autopercepciones, emociones y fantasías de las mismas, las cuales, son subjetivas, desiguales e injustas, por lo tanto son arbitrarias y esclavistas.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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