Con Bildu sí, claro que sí

Dicen las malas lenguas, que la izquierda tiene que pactar con EH Bildu. Con un discurso propio que obedece al enaltecimiento, dicho de una forma eufemista la romantización de la violencia terrorista sin respetar la memoria de las víctimas. Lo hace sin complejos hacia un discurso reaccionario, que dicen, sólo usa la memoria del dolor etarra para impedir amplias mayorías progresistas…

En los pactos y acuerdos, sobre todo en los logistico-instrumentales suele haber contradicciones a cualquier partido e ideología. Siempre existe alguna circunstancia con la que los pactantes están en desacuerdo. Pues en caso contrario estaríamos hablando de un mismo partido, misma ideología con distintas siglas. Son pactos analizados concienzudamente y ratificados conscientemente. Hay que llegar a acuerdos limando asperezas, acercando los postulados de ambos. Cediendo en las propias exigencias en muchos de los casos para poder llegar a un firme acuerdo.

Se trata de un proceso de cesión, en que el acuerdo no reflejará todas las ideas, principios y valores de uno de los firmantes, sino que será una amalgama de ambos. O lo que es lo mismo, estará postulado en una mentira.

Lo que separa a Bildu de la izquierda española es conocido, aunque con cierta ambigüedad y de forma errónea. Esta, la izquierda, trata ahora de blanquear y legitimar el secuestro, la extorsión y el asesinato (el terrorismo), al amparo de la supuesta legitimidad de la progresía de izquierdas o socialdemocracia de postureo, donde todas las ideologías tienen cabida.

Esto lo hacen por el necesario afán de ampliar el abanico de socios potenciales con los que pactar y lograr ampliar la fuerza parlamentaria. Es por eso, que EH bildu ingresa en el stablishment político actual por la puerta grande y como socio prioritario, por una imperante necesidad de los ahora, sus socios.

No es de extrañar recurriendo a la empírica y a la hemeroteca histórica. Recordando aquel criminal frente popular con las mismas siglas e ideologías aunque como es lógico con distintos rostros en sus componentes. Hay pocas formaciones más ambiciosas como los terroristas y sus cómplices colaboracionistas, actual ejecutivo y socios en lo que respecta a la desaparición de derechos fundamentales para la sociedad de los países, que lideran o dirigen.

Para esta vulgar turba de impostores. Los disensos o disidentes con el proceder o forma de actuación de EH Bildu (TERRORISTAS), referente a la memoria de ETA. Están obsoletos, viviendo una realidad anacrónica y condenados a un ostracismo geriátrico. Y ya es momento de avanzar, de progresar. Retrato fiel de la más rastrera mendacidad demagógica, mostrando un doble rasero frente a su disidencia, la cual es acusada reiteradamente, además de inmerecida e injustamente por comentarios tergiversados en su discursiva retórica, con una supuesta similitud o analogía y tildados de franquistas o fascistas. Por el contrario, ellos con un descaro confeso pactan sin complejos con los terroristas, y son progresistas democráticos.

El pacto del Ejecutivo socialcomunista con EH Bildu ha aunado los más crueles y sangrientos de los terrorismos, el terrorismo etarra y el terrorismo de estado (GAL), restaurando la política del miedo y el exilio interior. Es sin duda una forma de marcar la línea roja o los límites entre los demócratas de boquita o figurativos (actual ejecutivo y sus socios) y los verdaderos demócratas (VOX), quedando en medio los apátridas políticos o ideológicos por su ambición personal e inmensa cobardía. En mi opinión, esto marca un antes y un después.

Legitimar ahora el con Bildu sí, claro que sí, es la mayor de las felonías por su espíritu y esencia ignominiosa hacia España y una gran mayoría de su sociedad.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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