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Checas: terror rojo en la guerra civil

Las checas o chekas son una estructura de centros de detención, interrogatorio, tortura y ejecución, que alcanzaron siniestra fama durante la guerra civil española, y fueron creadas por la España del FRENTE POPULAR.

Las checas o chekas son una estructura de centros de detención, interrogatorio, tortura y ejecución, que alcanzaron siniestra fama durante la guerra civil española, y fueron creadas por la España del FRENTE POPULAR.

La palabra Checa, viene del ruso “Chrezvicháinaia Komissia”, que significa “Comisión extraordinaria”, fue creada en Rusia por los bolcheviques en 1917. Cuyas iniciales son precisamente “CH – K”. Es así como se llamó a la policía política creada por Lenin en el año de referencia. En España, el nombre fue adoptado espontáneamente por los partidos del FRENTE POPULAR.

En la práctica, las checas eran cárceles privadas de los partidos y sindicatos del FRENTE POPULAR. Especialmente de los de carácter revolucionario, es decir, socialistas revolucionarios, comunistas del “PCE” y del “POUM”, anarquistas del “CNT – FAI”, aunque también los hubo bajo el control de Izquierda Republicana, (IR), el partido de  Azaña.

Las checas aparecieron el mismo 19 de Julio de 1936; por todas partes, las milicias de todos los partidos de las características de los ya mencionados, incautaban un edificio, un palacio, un convento, un inmueble oficial, un cuartel, e instalaban allí su centro de actividades. Que, en realidad, se reducían a una sola actividad, la caza del enemigo.

Primero se dedican a fusilar a los militares insurrectos, e inmediatamente extienden su actividad represiva a todos los demás ámbitos, afiliados de partidos de derechas, clérigos y monjas, activistas católicos, etc. En el caso concreto de Madrid, las primeras checas empezaron a funcionar en torno al 21 de Julio de 1936, en las inmediaciones de la casa de Campo.

Las hubo tanto en las ciudades como en las áreas rurales, y fueron llamadas así, “CHECAS“, por sus propios promotores, los comités revolucionarios.

Nadie ignoró nunca la existencia de las checas, su actividad aparecía regularmente en la prensa republicana y en general, entre encendidos elogios. Para los partidos de izquierdas eran lugares donde los revolucionarios aplicaban su propia justicia, generalmente bajo la forma de exterminio del enemigo, al margen de los cauces judiciales.

En Madrid hubo entre 20 y 30 checas de gran actividad, pero el número global supero las 200, a veces legales, otras veces clandestinas. En la ciudad de Barcelona funcionaron 23 checas de anarquistas, y 16 stalinistas, incluyendo los barcos prisión. En toda la región de Valencia hubo 55 checas, de las cuales 35 estuvieron en Valencia capital, 12 en Alicante y 8 en Castellón.

Cuando se estabilizaron los frentes, y con ellos muchas retaguardias, las checas no fueron prohibidas ni cerradas por el gobierno. Ni siquiera sometidas a vigilancia, sino por el contrario, introducidas dentro del sistema general de represión, es decir, fueron legalizadas. Así pues, el sistema de las checas pervivió en la  España del FRENTE POPULAR, hasta el final de la guerra civil.

La evolución de las checas es muy clara a lo largo de toda la guerra civil, a partir de mediados de 1937, gran parte de las checas que siguieron funcionando, dependen directamente del servicio de información militar, “SIM”, es decir, del servicio de inteligencia militar, del ejército republicano.

En ciudades como Madrid, cada comité de distrito, por ejemplo; tenemos checas libertarias en la calle, “Jorge Juan”, están en lugares tan próximos como lo que, actualmente es la M30, es decir, en línea recta, desde la calle “Juan Bravo, esquina calle Alcalá”, hasta allí, no hay más de 600 metros. Y así, hasta otras 6 ó 7, la Checa del “Ateneo Libertario”, en fin, unas cuantas.

Los socialistas también organizaron sus propias checas, primeramente centros pequeños, en los cuales, al principio de la guerra, sólo se lleva a los detenidos para hacerles un paripé de juicio o sentencias de ejecución.

A las checas se las conocía habitualmente, por el nombre del grupo al que pertenecían o por el lugar donde estaban instaladas. Claro está, sin pasar por los juzgados, es decir, sin pasar por los organismos de justicia. Siendo ejecutados rápidamente, luego se irán ampliando las estancias. Se amplían, porque su objetivo es mayor, y se busca sacarle una información al detenido, para lo cual se van introduciendo técnicas de interrogatorio, de tortura, que traen los supuestos asesores soviéticos. Que eran realmente, comisarios políticos, los cuales determinaban o eran los jueces de la vida en la retaguardia de la España dominada por el frente popular.

Después de las matanzas de Paracuellos, cometidas por el frente popular, el gobierno de este último, desde ese mismo momento, regula y adscribe a la organización de la retaguardia republicana a las checas, a lo que se denominaba “Comités de Defensa Locales”, se llamen como se llamen, cada una de estas entidades chequistas, estas agencias de retaguardia, como se las conocía en el Madrid del FRENTE POPULAR.

De este modo, quitan o suplantan la seguridad de la retaguardia, a la policía, a la Guardia Civil, en fin, a los agentes del orden que son los que están luchando realmente en el frente y están movilizados. Dando así valor legal a esas milicias de los partidos para seguir haciendo en esas cárceles, lo que se venía haciendo hasta el momento. Por lo que deducimos que dependían directamente  del Ministerio de Gobernación o de Interior.

Es decir, se le da naturaleza de legal a los asesinatos masivos e indiscriminados que, lejos de terminarse, es decir, de parar estas ejecuciones. Disminuyen en las cárceles grandes que se hacían a través de las sacas, como por ejemplo la matanza el genocidio de Paracuellos, o en Valencia, o en Barcelona, donde ocurrieron hechos similares. En Valencia, por ejemplo, los buques prisión que eran del Estado, se vaciaban prácticamente cada noche, con los asesinatos frente al cementerio. Eso es lo que ocurría realmente, es por eso que se deja de asesinar masivamente a esa gente. Así el trabajo sucio se deja en manos de las checas, las cuales han sido legalizadas, han adquirido de parte del gobierno republicano, o del gobierno del FRENTE POPULAR, una licencia para matar.

Después del golpe palaciego, es decir, de tipo monárquico, contra Largo Caballero, Negrín se hace con el poder, apoyado por el partido comunista y lógicamente la Unión Soviética. Nombra a Indalecio Prieto ministro de Defensa, o de la guerra, para ser más precisos. Prieto monta una estructura que en principio tiene que controlar todo eso. El famoso servicio de información militar, el “SIM” dentro de ella. Sin embargo, en la práctica, el “SIM” es un órgano de los comunistas de Moscú, que efectivamente organiza pero no suaviza. Empiezan a pasar por las cárceles de las checas, voluntarios de las “Brigadas Internacionales” que Moscú considera que son meros Trotskistas. Trotskistas o no, lo suficientemente revolucionarios, muchos de ellos provenientes de Albacete, del centro que André Martí tenía allí establecido para adiestrar y formar a esas brigadas internacionales, llegan aquí, a estos centros, sin resistencia, sin ningún tipo de procedimiento abierto, simplemente a ser torturados como posibles espías. Es más, cuando el SIM, se hace cargo de una parte de las checas es cuando empiezan a introducirse las técnicas depuradas de tortura soviética en los mismos.

Las checas originales eran atroces, porque tienen a la gente metida en un enlosado, de metro por metro. Poco a poco, se van refinando y se dan o se ven desde las torturas de camas inclinadas, para que lógicamente no se pueda descansar, hasta ladrillos en el suelo para que las víctimas no se pudieran tumbar. Destacar los dibujos de las paredes que, combinados con la luz roja del techo, de tal forma que, miraras donde miraras, todo te daba vueltas. Es decir, está pensado para producir vértigo. Esto que describo, es incorporado directamente desde Moscú.

Estas son las llamadas, efectivamente, torturas psicológicas, pero no son las únicas, es decir, las descritas son las técnicas más depuradas que se han establecido en las CHECAS, según fueron evolucionando los servicios especiales de represión en la Unión Soviética. Pero a esas torturas psicológicas se le añaden todas aquellas posibles derivadas del uso de la electricidad, el agua, el frío y el sonido.

Decir o matizar que esas pequeñas celdas tenían un sonido constante, en muchos casos era un metrónomo para hacer el efecto del tic -tac de un reloj. El cual, mantenían mucho tiempo para que, las víctimas perdieran la noción del tiempo. En otros casos, era una especie de música estridente a un volumen muy alto, evitando con esto que la víctima o reo tuviera cualquier capacidad de descanso, y que, en consecuencia, cuando se sacase a esta, a la víctima para hacerle el interrogatorio estaría “blandito”, como decían ellos. Pero luego, fuera de esas celdas, encontramos el famoso “ARMARIO”.

El armario es un habitáculo con forma de armario, valga la redundancia, de 1,60 centímetros de altura, dentro del cual hay una barra a la altura de las corvas, es decir, de las rodillas, la cual te impide estar de pie, y por lo tanto, tienes que estar con las rodillas apoyadas en un filo de metal, un filo de metal, que unas veces estaba caliente y otras veces estaba frío con el objetivo de causar dolor. A la vez que no pudieras apoyar la espalda y por lo tanto, acababas con unos dolores brutales.

Con el paso del tiempo, se fueron refinando, por ejemplo: la silla eléctrica, los collares de electricidad, a todo eso, se le iba subiendo el voltaje eléctrico, para que fuera cada vez más duro. Las inmersiones en agua caliente y fría, con sus ahogamientos. Se les fingía los fusilamientos, para que las víctimas vieran que era una posibilidad real, y además, destrozadas psicológicamente, quitándole toda moral y esperanza. Incluso en la cárcel de “VALMAYOR”, en Barcelona, había un verdugo, un maestro interrogador, al cual le precedía su gran fama. Tenía fama, porque dicen que llevaba un hacha grande y fingía decapitar. Es decir, paraba el hacha, justo antes de la decapitación del individuo o víctima. Aunque claro está, y como es lógico, algunas veces culminaba la decapitación. Dicho de otra forma, decapitaba de verdad. Sin duda, eran formas de alteración psicológica. Cualquier capacidad de resistencia, incluso que confesaran cosas que no eran reales, para que pudieran dejar de ser torturados.

Brutales y sádicas torturas en las checas de la Segunda República

 

Estas prácticas se incorporaron directamente de lo que, hoy día, se denomina o llama “KGB”, es una copia, la misma palabra, “CHECA” lo es, todo lo demás también, y esto que relato lo cuentan al acabar la guerra sus propios responsables. Hasta el punto de que, el régimen de Franco, recién ganada la guerra, por su bando, el nacional, se permite invitar al cuerpo diplomático extranjero, para que este lo vea. De hecho hay una película sobre esto, es decir, no es ninguna invención.  No sólo eso, sino que hay un apartado especial, en la causa general que es la investigación de las checas. En la que, no hay ningún tipo de juicio a personas, sino, simplemente es una exposición de lo que sucedía realmente en las checas. Lógicamente, con todo el documento gráfico al respecto, es decir, con todas las fotografías y sobre todo, con todas las técnicas que había para los interrogatorios.

Juzgados  después de la guerra, contaban los casos de la gente, casos reales, de las torturas cometidas. Llama principalmente la atención quiénes eran los reales y verdaderos presos o víctimas que llevaban las milicias del FRENTE POPULAR a sus checas.

Personas en su mayoría que no habían cometido delito alguno, y que, en consecuencia, no podían ir a los centros de reclusión ordinarios, porque ni tenían participación política directa, ni habían apoyado el levantamiento del 18 de Julio de 1936, ni se las conocía una militancia política, en ningún partido que apoyara el levantamiento, sino que se centra especialmente en nobles, religiosos y sobre todo “DELATADOS”, es decir, entre los delatados cabía o era posible cualquier cosa, me explico; cuando una persona tenía envidias de otras personas o había tenido problemas con ellas. Esas personas eran los delatados, la real y verdadera carne de las checas.

Como anécdota, contar, relatar que en una de estas checas, cuando llegaron los nacionales, encontraron al responsable de la Checa, como en Valencia, al responsable de la Checa, Lorenzo Apellániz que era tan malo que fueron sus propios hombres los que le dejaron encerrado en una de sus celdas, para que lo encontraran los nacionales a su llegada.

Esto es verdadera memoria dentro de lo que, se denomina historia. Muy al contrario, de la desmemoria histórica, esa ley, de memoria histórica totalitaria, del PSOE de Sánchez y de toda la izquierda en general.

Para que, la historia no se vuelva a repetir, y con ello las tropelías e injusticias de la izquierda, este próximo 28 de Abril, vota VOX, sin duda el voto o sufragio mejor usado.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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