Cataluña, ¿cómo se arreglaría?

España es una nación y como tal garantiza la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo. Su soberanía nacional reside en su pueblo, que es de donde emanan los poderes del Estado. Su régimen o forma política es la Monarquía parlamentaria. Es un Estado social y de derecho, defendiendo como valores superiores de su ordenamiento jurídico (el cual, sigue un rango jerárquico en el que la Constitución es la ley o norma de mayor rango): la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

El problema catalán viene de lejos y está postulado en la desobediencia al artículo 2 de la Constitución Española, que viene a decir lo siguiente: 《La Constitución se postula o fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, reconociendo y garantizando el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas 》.

Los nacionalismos chovinistas, concretamente los periféricos, como son el vasco y el catalán, persiguen un claro objetivo, que requiere pasar por encima de la Constitución, concretamente de su artículo 2. Si queremos una democracia plena y un verdadero Estado de Derecho habría que adoptar las correspondientes medidas y aplicarlas con un rigor coercitivo, asegurando una verdadera y real igualdad, que se sustente en la justicia y en lógica consecuencia, dé como resultado, la anhelada y verdadera libertad.

La herramienta apropiada para este acto delictivo de rebeldía, pasa por que, el Gobierno central, recupere las competencias hasta ahora en manos de la citada Comunidad como instrumento para además de conspirar en actos de sedición y rebeldía, reiterarse en un sólo paquete, que definiríamos como fraude de ley y estaría compuesto por los siguientes delitos, además de la ignominiosa felonía contra el resto de la nación que son: prevaricación, malversación y corrupción.

La herramienta no es otra que el artículo 155 de nuestra Constitución, cuya creación o existencia es debida al incumplimiento de cualquier Comunidad a los deberes u obligaciones de la Constitución o cualesquiera otra ley le imponga, atentando gravemente, al interés general de España y al Gobierno. El cual, mediante esta herramienta podrá obligar al cumplimiento forzoso de la o las obligaciones correspondientes a las Comunidades declaradas en diáfana rebeldía.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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