Carta de «Lobo Sentado» al presidente de los «HDGP»

Corría el año de 1854 cuando el decimocuarto presidente de los Estados Unidos ―Franklin Pierce, de tendencia esclavista y expansionista―, envió una carta a Noah Seathl, jefe de la tribu «suwamisu», con la intención de hacerle una oferta para comprarle los territorios del noroeste que hoy forman el estado de Washington. La respuesta del jefe indio no se hizo esperar. Ese mismo año dio un discurso dirigido al gobernador territorial Isaac I. Stevens, conocido hoy como la Respuesta del jefe Seattle.

La respuesta de este jefe indio se convirtió desde la década de los 70 del siglo pasado en un manifiesto de la Ecología, pero ahora, en estos tiempos de apocalipsis, se puede adaptar este manifiesto para que sea un llamamiento a la lucha por la libertad, que los malnacidos HDGP pretenden comprarnos con su quincallería totalitaria.

Y el manifiesto quedaría más o menos así:

«El gran jefe de los HDGP United quiere mercadear con la libertad, con palabras como «seguridad», «bien público», «emergencia», asegurando que nos quiere arrancar nuestros derechos para asegurarnos la felicidad.  Esto es amable de su parte, puesto que nosotros sabemos que él tiene muy poca necesidad de nuestra felicidad como seres humanos. Pero los lobos sentados rechazamos canjear nuestras libertades naturales por pases y salvoconductos, por pócimas y bozales, aunque los HDGP Associated vengan con sus pistolas y tomen nuestras propiedades.

El gran jefe de HDGP S.A  puede contar con la palabra del gran «Lobo Sentado», de que jamás le entregaremos nuestra dignidad de seres humanos, como pueden contar con el retorno de las estaciones. Mis palabras son como las estrellas, nada ocultan.

¿Cómo se puede robar la libertad, apropiarse de los derechos naturales de los seres humanos? ¿Cómo se puede prohibir que respiremos el aire puro de los campos, que salgamos a los espacios infinitos para sentir la tierra bajo nuestros pies? Esta idea es extraña para el pueblo de los lobos sentados. Si los HDGHP no son dueños de la frescura del aire o del resplandor del agua, ¿cómo nos lo pueden ustedes dar a cambio de convertirnos en borregos vakunati?

Nosotros decidiremos nuestro destino. Cada parte de esta tierra, cada átomo de vida es sagrado para mi gente; cada brillante espina de pino, cada orilla arenosa, cada rincón del oscuro bosque, cada claro y zumbador insecto, es sagrado en la memoria y experiencia de mi gente; cada derecho, cada libertad, cada pensamiento, cada emoción, cada lágrima, cada beso, cada risa, cada latido del corazón, cada respiración… Todo eso es nuestro, nos pertenece desde nuestro nacimiento, y ningún HDGP bafomético nos lo podrá robar jamás, nunca, nunca…

Nosotros sabemos que los HDGP S.L  no entienden nuestras costumbres, nuestra vida de lobo sentado, porque para ustedes un ser humano es lo  mismo      que otro, un borrego para su aprisco, un zombie para su galería de los horrores, un esclavo para su producción en cadena, porque los HDGP Association son depredadores que atacan la yugular de sus corderos sin ninguna piedad, robando haciendas, vidas, mentes, almas.

Para los HDGP los lobos sentados somos sus enemigos, porque  nuestras libertades son innegociables, y pretenden devorarnos devorar para convertir la humanidad en un desierto. La vista de sus crímenes  duele a los ojos del lobo sentado, porque dicen que somos salvajes y terroristas que no entendemos nada, que aborrecemos el progreso y la ciencia.

No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades de los HDGP: ningún lugar para respirar a pleno pulmón, para apretar las espigas, escuchar las hojas en la primavera o el zumbido de las alas de los insectos; para ir a donde uno quiera, cuando el lobo sentado lo desee; para que el lobo sentado aúlle a la Luna de la libertad cuando le plazca, sin pedir permiso a ningún HDGP satanati.  

Pero tal vez es porque yo soy un lobo sentado y no entiendo, y las órdenes totalitarias de los HDGP Institution me insultan los oídos. Yo me pregunto: ¿qué queda de la vida si el hombre no puede respirar, viajar, abrazar, besar, beber unas birras, estrechar la mano, bailar, expresar su opinión, denunciar las corruptelas, rechazar las mierdas transgénicas, eliminar las ondas electromagnéticas y el omnipresente grafeno, para sentarse luego en majestad a observar el curso de los astros?

Los lobos sentados no soportamos el horror despótico de los HDGP Foundation, ya que preferimos saciarnos con las aguas que fluyen del manantial de la libertad, respirar sin putos bozales el aire lavado por la lluvia del mediodía o impregnado por la fragancia de los pinos. El aire es valioso para los lobos sentados, y por eso los HDGP quieren robarlo, y además llenarlo de la pestilencia de sus siniestros aviones.

Yo soy lobo sentado, quizá por eso no entiendo, y no acepto ningún camino que no sea el de la libertad. Los HDGP Foro han dejado un rastro de miles de cadáveres de ancianos en hospitales-morgues, como si fueran búfalos abatidos por capricho, abandonados por los HDGP montepelati que pasaban en sus limusinas silbando como si ellos no tuvieran nada que ver con eso, porque solo les interesa el índice de carbono en la atmósfera: nos quieren quitar el aire, entonces, ¿por qué tanta obsesión con el carbono que contiene, si la vida de los lobos y los borregos les importa un carajo?

Pero yo soy un lobo sentado, y no entiendo cómo una foca del Ártico les interesa más que un feto abortado, un anciano eutanasiado, una persona vakunada, un mundo entero sometido al salvaje 5G.

¿Qué será del hombre sin la libertad? ¿Qué será de la gente sin derechos, sin dignidad? Si las libertades desaparecieran, el hombre moriría de una gran soledad espiritual, porque los seres humanos somos hijos de Dios, de la Luz, y hemos sido creados para la felicidad, para la libertad.

Todo lo que hiere a la libertad, herirá también el alma de los seres humanos. Nuestros hijos han visto a sus padres humillados con bozales y vakunas; nuestros guerreros han desertado, abducidos por los HDGP Ltd., y después de la derrota convierten sus días en tristezas y ensucian sus cuerpos con vakunas y bozales.

Importa muy poco el lugar donde pasemos el resto de nuestros días, siempre que seamos libres. No quedan muchos. Pero unas pocas horas más, unos pocos inviernos más, y no quedará ninguno de los HDGP que existieron sobre esta tierra para joder a los seres humanos, y los lobos sentados aullaremos ante las tumbas de una gente que un día fue poderosa y tan llena de crueldad.

Los HDGP Limited también pasarán, tal vez más rápidos que otras especies animales, porque su basura y su mierda terminarán por sepultarles, y lo que quede de ellos será presa de los lobos sentados.

 El hombre no os pertenece, porque pertenecemos a Dios. Pero nosotros somos salvajes. Los sueños homicidas de los HDGP no están ocultos para los lobos sentados, y por eso afirmamos que no aceptaremos vivir en ninguna reserva, ni en ningún establo ni corral, porque nuestro horizonte siempre será marchar en manada por praderas y estepas.

Cuando el último ser humano haya desaparecido de la tierra y su memoria sea solamente la sombra de una nube cruzando la pradera, estas costas y estas praderas aún contendrán aullidos de los lobos sentados,  porque ellos aman la libertad como el recién nacido ama el latido del corazón de su madre, y jamás se la venderemos, jamás renunciaremos a ella.

Escuchad, los que aún tenéis cerebro para pensar: amad la libertad, ámenla como la amamos nosotros, los lobos sentados. Y, si caemos en el combate contra los grandísimos HDGP de Monte Pelado, defiéndanla como nosotros la hemos defendido. Retengan en sus mentes la memoria de la libertad tal y como se la entregamos. Y con todas sus fuerzas, con todas sus ganas, consérvenla para sus hijos, ámenla así como Dios nos ama a todos.

Porque cuando los borregos sean todos sacrificados con vakunas y toxinas a mogollón; cuando las libertades sean laminadas y las gentes se arruinen; cuando las siniestra tecnología de los HDGP y asociados lea los pensamientos y emociones, y microchipee a los corderillos para zombificarlos; cuando los secretos rincones de la mente sean acribillados con imágenes disparadas desde las satánicas torres del 5G, ¿dónde estará el hombre?: desaparecido. ¿Dónde estará la libertad?: desaparecida. Es decir, adiós a lo que es humano, a lo que es digno, a lo que es libre: será el fin de la vida y el comienzo de la supervivencia.

Laureano Benítez Grande-Caballero

Sevillano, profesor de Historia jubilado, escritor de 35 libros, la mayoría de tema católico. Articulista en muchos medios digitales patrióticos, tertuliano ocasional en Radio Ya, imparte conferencias por toda España sobre el Padre Pío de Pietrelcina. Sus últimos libros publicados son EL HIMALAYA DE MENTIRAS DE LA MEMORIA HISTÓRICA, y LA PATRIA TRAICIONADA: ESPAÑA EN EL NUEVO ORDEN MUNDIAL.

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