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Carta abierta al Doctor

Usted y los suyos envilecen todo lo que tocan, y están tocando ya cosas demasiado sensibles para todos.

Unos periodistas denunciaron que su título de doctor era un fraude. Usted les acusó de mentir y anunció medidas legales. Cosa lógica, pues estaban en juego su honor personal y el prestigio de la universidad y de la propia función de jefe de gobierno. No hubo medidas legales, lo cual demuestra su cobardía y que quien mentía era usted. Y demuestra su desprecio por la universidad y las instituciones del estado –ciertamente degradadas–, cuando, para empezar, el despreciable e indigno de crédito es evidentemente usted mismo.

Un periódico publicó la relación familiar de usted, a través de su suegro, con el negocio de la prostitución homosexual. De su partido “informaron” que el negocio había cesado antes de que ud se comprometiera con su esposa. Nueva falsedad, porque el negocio continuó varios años después de casados, y cesó por traspaso a un hermano de su suegro, según dichos informes, no desmentidos. En ninguna democracia se pasaría por alto una relación tan extremadamente peculiar en alguien que aspirase a regir  la política nacional.

Usted no ha llegado al poder mediante elecciones, sino explotando la corrupción del PP, cuando su partido comparte la misma corrupción y en un grado más alto. Para realizar su maniobra se ha apoyado usted en partidos separatistas que odian a España y pugnan sin cesar por disgregarla. Y se ha apoyado también en el partido agente de Maduro para España. Estos apoyos demuestran el carácter antiespañol de usted y su partido, su decisión de profundizar el golpe de estado permanente que hoy vivimos hacia la balcanización del país y la aplicación aquí de  experiencias como la de Venezuela.

Usted se ha jactado de la ley de memoria histórica. Se trata de una ley tiránica y totalitaria, propia de estados como Corea del Norte. En una democracia ningún partido ni gobierno puede imponer a los españoles su visión particular del pasado, pero ustedes lo han hecho utilizando las formalidades democráticas contra la democracia, como  hizo Hitler en su momento. Esa ley fue asimismo aplicada por el PP, lo cual revela la escasísima conciencia y cultura democrática de ambos partidos.

También se ha jactado usted de las antijurídicas y antidemocráticas leyes de género, que incapacitan a los varones para defenderse de acusaciones histéricas. Los maltratos que sin duda ocurren no necesitan leyes especiales, pues las leyes ordinarias los persiguen. Con ello tratan de socavar la familia y la atracción y confianza entre los dos sexos, histerizando a la sociedad, como están demostrando sus nefastos resultados. Esas leyes, tipo LGTBI, están inspiradas en una concepción animalesca de la sexualidad, reducida a la satisfacción instintiva por cualquier medio. Sin duda tienen ustedes derecho a exponer sus ideas al respecto, pero no a imponerlas despóticamente  como dogmas legales a quienes pensamos lo contrario.

Otro de sus propósitos de Doctor fraudulento, relacionado indirectamente con la prostitución, impulsor de leyes tiránicas y en confabulación con separatistas y maduristas, es la profanación de la tumba de Franco. Una profanación irrealizable sin acompañarse de otras profanaciones: la de la legalidad y el estado de derecho, por una parte, y de la historia  por otra. De una historia que no tiene nada que ver con la que mienten ustedes, los separatistas y los totalitarios, a todos los españoles.

Azaña que, pese a sus errores, tenía momentos de lucidez, definió magistralmente la política republicana: “incompetente, tabernaria, de amigachos, de codicia y botín sin ninguna idea alta”. Azaña estaba hablado de usted, señor Doctor, de su partido y del PP, que han conducido a España a una situación cada vez más crítica, atentando de paso contra la libertad de los españoles. Usted y los suyos envilecen todo lo que tocan, y están tocando ya cosas demasiado sensibles para todos. Márchese a sus negocios particulares y deje de amenazar al país y corroer la libertad de todos. Deje de hacer daño. Está usted a tiempo.

Pío Moa

Historiador y analista político. Participó en la oposición antifranquista dentro del PCE y el PCE(r)-Grapo. En 1977 fue expulsado de este último partido e inició un proceso de reflexión y crítica del marxismo. Es autor de numerosas obras sobre la República, la guerra civil, la posguerra y la historia general de España, así como de gran número de artículos de análisis de la actualidad e históricos.

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