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Carne o pescado

Estos días postelectorales, donde priman y mandan los distintos pactos entre las distintas y diversas formaciones, no dejan nada nuevo en uno de los dos polos o extremos en que está dividida la actual España.

Me refiero a esa supuesta derecha, donde sólo hay una verdadera derecha que es VOX. Y a ese supuesto y falso centro, representado por PP y C’s. Un centro que, en el caso de estas dos formaciones representa una nueva especie, un nuevo ser, del todo hermafrodita, pues parece tener dos géneros o sexos.

Un fenómeno, un X-MEN, del cual, se sienten exagerada e inmensamente orgullosos. Por un lado no soportan la supuesta superioridad moral de la izquierda y por otro tampoco soportan esa noción patrimonial de poder y razón o ese conocimiento elemental que saben posee la única y verdadera derecha. Marcando unos límites y vetos tanto a unos como a otros. O lo que es lo mismo, unas veces se tragan la carne y otras el pescado. Por ese don, esa condición hermafrodita que tienen en su arbitraria y equidistante ideología.

Un supuesto centro que no se sabe muy bien si se inclina a la derecha o a la izquierda. Solamente es una cuestión de conveniencia e interés, dependiendo de las circunstancias del momento.

Este centro, al igual que la extrema izquierda que nos gobierna en la actualidad, son símiles o tienen una misma y común característica, que a la vez es su mayor error, y es su existir. Es decir, ellos mismos son un error. Sus políticas son de un populismo y demagogia rastrera sin parangón. Se aprovechan de las desgracias ajenas en su propio beneficio, por medio de unas totalitarias y arbitrarias políticas, cuanto menos partidistas. Me explico; cuando es la extrema izquierda la que está en el poder, este supuesto centro es su mejor y principal cómplice y colaborador debido a su sumisa e inmensa aquiescencia hacia con la primera y viceversa.

Este supuesto centro, con doble sexo o género, no es más que una tara o malformación política, es el colmo de lo absurdo. No se puede decir que es algo antinatural, pues se da en la misma y a la vista está. Es, sin género de dudas, un insulto a la inteligencia y a el sentido común. Tanto C’s como PP, carecen de un género o sexo definido, son la transexualidad política a conveniencia en su estado mas puro. Parten de una base equivocada o errada, pues su pobre capacidad de raciocinio y su inmenso ego y carácter megalómano no da para más. Son incapaces de plantear de una forma lógica la ecuación que resolvería el problema de las dos Españas en que nos ha metido, sumido, la extrema izquierda. Ese gran problema de polarización extrema, por sus nocivas, regresionistas y revanchistas políticas. Lo que hace que ese anhelado y ansiado Estado de Derecho y verdadera Democracia sean a día de hoy una utopía platónica o inalcanzable.

El perfil de esta nueva especie o ser, el centro-extremo, no es nuevo, es más de lo mismo, odia los sermones, le molesta que se juzgue a un cargo público por su aura mística o por su gestión. Es decir, por esa aureola o brillo que le da la razón de lo misterioso u oculto. Que por otro lado, quieren que creamos lo que nos cuentan y no lo que realmente vemos. Para lo cual, hace falta mucha, mucha fe. No es nuevo, que está a favor de la partitocracia y no de la meritocracia. Por lo que premian la delincuencia y penalizan el esfuerzo y el trabajo.

La igualdad que defienden es la misma que defiende la extrema izquierda, una igualdad sobre el color de pelo, el número de pie, etc… una igualdad que no sirve para nada, y que sólo defienden a día de hoy, los ignorantes sociales. Pues no tiene una argumentación lógica que la justifique, por lo que no se puede sustentar frente a la verdadera y real igualdad.

La verdadera igualdad es la que se sustenta en la justicia. Tenemos igualdad, porque amamos la justicia y viceversa. Para que exista está igualdad, primero hay que crear o legislar unas leyes o normas que, todos tenemos que cumplir, sin excepción. En caso contrario, se aplicarían las medidas correctoras o coercitivas correspondientes. Es así y sólo así, como se obtiene la verdadera igualdad y en lógica consecuencia una libertad democrática o verdadera libertad.

Esta especie, este centro extremo, puede ser creyente o ateo, (comunista o masón). Monárquico o republicano pero siempre aplicando esas nocivas políticas correctas de las que tanto se ufanan, (marxistas del proletariado o de masas, o minoritarias y elitistas como son las oligárquicas y masonas). Las guerras culturales les aburren como los funerales, así como esa hipocresía roja o falsedad marxista de barrio.

Su gran receta es la de que «toda revolución positiva la hará el capitalismo bien «. Dicho de otra forma;  son las izquierdas extremas y marxistas las que traerán el progreso, la democracia, el estado de bienestar, a través de las políticas de la ultra derecha como ellos la denominan.

Ese orgullo descarado, ese orgullo transversal que les caracteriza, les hace ser equidistantes ante la realidad. Una realidad que no quieren ver, con una pluralidad ideológica supuestamente altruista, que en el fondo es el egoísmo personificado que se da en los componentes de sus siglas.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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