Así vivíamos durante el sanchismo

El Gobierno quiere enseñarnos a recoger cosas  y comida que tiramos a la basura; los jóvenes no tienen trabajo y cada vez son más los que hacen de recaderos con una bicicleta y una enorme caja de cartón en la espalda; los jóvenes fuman tabaco de liar, los parados fuman tabaco de liar, los obreros fuman tabaco de liar; los jóvenes hacen botellones porque es más barato comprar la bebida en un súper que en los pubs; los jóvenes tienen que irse al extranjero a trabajar como camarero en un burguer de Londres o Berlín, con el título de arquitecto bajo el brazo y, además, allí no tienen reparos en hacerles notar que son extranjeros, es decir, que no son como ellos, y que les deberían dar las gracias porque se están aprovechando de las cosas que ellos tienen.

La gente se agacha para recoger la caca de su perro; un alcalde tiene más asesores personales que barrenderos tiene la ciudad, y por eso, la gente tiene que agacharse a recoger los excrementos de sus perros; el gobierno da instrucciones a la gente sobre las horas en las que debe lavar la ropa, la gente desconecta el cuadro de contadores de su vivienda o su pequeño comercio, quince minutos al día para ahorrarse veinte euros al mes; hay más analfabetos, más incultos, más incultura, mayor fracaso escolar, más y más españoles sin formación básica; los ayuntamientos se gastan un dineral en sueldos de policías, cuyo número se incrementa cada año, y cada vez hay más empresas privadas de seguridad que se forran poniendo alarmas para proteger a los ciudadanos, y lo único que hacen es llamar precisamente, a la policía que pagamos todos.

El gobierno cobra a los ciudadanos por tener coche, por circular por unas carreteras que son suyas, por tener casa, por tener trabajo, por tener dinero, por heredar, por ganar un premio de lotería, por usar una calle que es suya, para aparcar, por tirar la basura, por no tirar la basura clasificada; cuando un cantante o deportista se hace famoso y gana dinero, se va a vivir a Florida; Felipe González tiene nacionalidad colombiana, José Bono se ha hecho dominicano; las empresas extranjeras se van del país, las que se quedan, cierran; nuestros universitarios se van a otros países, y los pobres de otros países, vienen aquí; los políticos catalanes se burlan del Presidente de España y este, calla, los políticos vascos se burlan descaradamente de los españoles y el Presidente, calla; el Presidente del país miente a los ciudadanos, probadamente, pero no se le cae la cara de vergüenza de que lo descubramos (se hace el loco) ni dimite. Desde que tenemos ministra de igualdad hay más machismo y violencia de género, sobre todo entre los jóvenes.

El gobierno dice a los trabajadores que se hagan planes de pensiones privados y les regatea la pensión que ellos han ido acumulando durante toda su vida; nueve millones de españoles están en riesgo de pobreza; los okupas están protegidos por la ley, los políticos corruptos están protegidos por sí mismos, los multimillonarios de izquierdas están protegidos por los políticos; los okupas son expertos en leyes, en okupar viviendas y en conectarse a la red eléctrica pública, pero todavía no se les ha okurrido okupar campos de alkachofas y patatas (mira por dónde, tal vez esa sea la solución para la España “vaciada”). 

Los funcionarios no funcionan y, además, reclaman más personal para no sentirse explotados; las aulas cada vez tienen menos alumnos pero cada vez suspenden más porque no entienden al profesor quien dice que cobra poco; gastamos dinero en abortar a nuestros hijos y regalamos dinero a los extranjeros para que los tengan ellos; romper un huevo de un pájaro está penado, abortar está premiado; cuando el abuelo da problemas, ya ni lo llevamos a la residencia, podemos eutanasiarlo; para elegir a un ministro o ministra, hay que valorar principalmente los atributos sexuales de su cuerpo físico (hombre/Mujer), luego, sus capacidades intelectuales (si las tiene, pues mejor); los campesinos cada vez son más pobres, los industriales y sus obreros cada vez son más y más pobres; España está en la Unión Europea pero Europa compra naranjas a Marruecos y nuestro Presidente dice que debemos ser solidarios y le da millones de euros para que salga de la pobreza, …

Tal vez la socialdemocracia sanchiana, esperpento valleinclaniano, no nos haya traído la República, ¡gracias a Dios! Pero…, 

¡¡¡que nos ha devuelto a la España de los años 30… !!!, 

(leer cantando con voz de tanguista)

“Eso no hay quien lo nieeeeegueeeee. 

Viviiiimos revolcaos en un merengue 

y en un mismo lodo toooodos manoseaos.”

(Enrique Santos Discépolo – Tango Cambalache, 1934).

 

Resulta tristemente patético que los que más están sufriendo social y económicamente en la España de Sánchez sean, precisamente, los propios votantes de la socialdemocracia y sus propios hijos, parados, sin estudios o en el extranjero. 

Creo que en España existe un partido, joven y preparado, que puede dar al país una esperanza de paz, trabajo y progreso. Pero nunca podrá ayudar a los españoles mientras perviva en España el irracional odio social-republicano del que es víctima constantemente. Merece una oportunidad.

José Enrique Catalá

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia. Especialista en Hª Medieval. Profesor. Autor del libro: Glosario Universitario.

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