Asalto a la República (II). Documentos

La principal diferencia entre un historiador de derechas y uno de izquierdas está en que el de derechas te entrega los documentos históricos, para que juzgues por ti mismo y el de izquierdas, no te los muestra, pero te los quiere «explicar». Los “estira” tanto hacia su ideología, que al final están tan deformados, que no se parecen en nada o dicen lo contrario, que el documento original. De todo hay en las Viñas del Señor.

En este artículo expondré algunos documentos que corroboran las afirmaciones que hice en el artículo anterior titulado: Asalto a la República.

En primer lugar expongo un texto del diario personal del Presidente de la República, D. Niceto Alcalá-Zamora del 8 de enero de 1936:

[Tienen] «La insensata pretensión de que el Gobierno, —se refiere al de derechas que ganó las elecciones en el 33— cruzado de brazos, les  facilite el empleo de la violencia aniquiladora de las derechas, pues lo que la izquierda desea y cree oportuno es la guerra civil«.

El texto demuestra que el propio Presidente de la República, pensaba y afirmaba que la izquierda estaba buscando provocar una guerra civil.

En segundo lugar quiero presentar las declaraciones que hizo Manuel Azaña el 17 de marzo de 1936, recién elegido Presidente del Consejo de Ministros, en una rueda de prensa:

«Hoy nos han quemado Yecla: 7 iglesias, 6 casas, todos los centros políticos de derecha y el Registro de la Propiedad.  A media tarde, incendios en Albacete, en Almansa.  Ayer, motín y asesinatos en Jumilla.  El sábado, Logroño; el viernes, Madrid, tres iglesias.  El jueves y el miércoles, Vallecas… Han apaleado a un comandante vestido de uniforme que no hacía nada.  En Ferrol a dos oficiales de artillería; en Logroño, acorralaron y encerraron a un general y cuatro oficiales.  Creo que van más de doscientos muertos y heridos desde que se formó el Gobierno, y he perdido la cuenta de las poblaciones en que han quemado iglesias y conventos.  Con La Nación (un diario) han hecho la tontería (sic) de quemarla».

(Respecto a Yecla he de decir que dos días después, el día 19, ya habían ardido 14 iglesias).

Podemos continuar ahora con un texto aparecido en el periódico El Liberal el día 22 de marzo de 1936, escrito por Don Indalecio Prieto (PSOE) comentando la vida socio-política del país.

“Carecen de razón para el enojo, las personas sensatas que lo han tenido al conocer el incidente. No se pueden tomar las cosas tan a pecho. Unas simples bofetadas, cualquiera que sea el sitio donde resuenen, no deben estremecer a nadie. Esto que decimos nosotros—¡cuidado!—no equivale a asegurar que, en la Cámara va a reinar una paz octaviana. Si las Cortes son fiel reflejo de la nación, forzosamente han de expresar la lucha apasionada de la calle, de esta guerra civil que estamos librando los españoles, guerra fácil de prever, y anunciada entre las risas de quienes, por haber conquistado de modo ocasional posiciones de preeminencia, creyeron que iban a conservarlas de por vida. Posiblemente habrá más bofetadas y tumultos muchos mayores. Tomemos (el de ayer), como correctivo a la osadía de un jabalí, que habiendo desgastado los colmillos a fuerza de babear, se convierte en cerdo, que es la degeneración propia de esos paquidermos.”

En el diario de Sesiones del Congreso encontramos un texto que pertenece al discurso que pronunció Calvo Sotelo el 15 de abril de 1936 en las Cortes haciendo una relación de atentados, asesinatos, huelgas violentas, incendios, etc., que se produjeron en España desde la toma del poder del Frente Popular.

No obstante, es más detallado el que pronunció el Sr. Gil-Robles el 16 de junio de 1936 en el congreso de los diputados del que he extraído el siguiente texto:

«Desde el 16 de febrero hasta el 15 de junio, inclusive, un resumen numérico arroja los siguientes datos:
Iglesias totalmente destruidas, 160.
Asaltos de templos, incendios sofocados, destrozos, intentos de asalto, 251.
Muertos, 269.
Heridos de diferente gravedad, 1.287.
Agresiones personales frustradas o cuyas consecuencias no constan, 215.
Atracos consumados, 138,
Tentativas de atraco, 23.
Centros particulares y políticos destruidos, 69.
Ídem asaltados, 312.
Huelgas generales, 113.
Huelgas parciales, 228.
Periódicos totalmente destruidos, 10.
Asaltos a periódicos, intentos de asalto y destrozos, 33.
Bombas y petardos explotados, 146.
Recogidas sin explotar, 78.»

 

Los políticos de derechas tuvieron que adoptar la táctica de citar en sus discursos los sucesos que se producían en el país porque, en virtud de la «Ley de Defensa de la República», la prensa española estaba sometida a la censura del gobierno y no podía informar de hechos que pudiesen malograr la imagen del propio gobierno. No obstante, los periódicos sí podían reproducir los discursos de los políticos en la cámara y, de este modo, hacían pública la realidad del país.

Esta era la verdadera situación socio-política del país entre febrero y junio de 1936.

La convivencia democrática en este país, meses antes de la Guerra Civil, como se puede ver en los documentos, era insostenible. Unos se dedicaban a destruir y otros a callar por miedo. Unos buscaban provocar una Guerra Civil y los otros intentaban evitarla por todos los medios.

En el próximo artículo publicaré algunos documentos que nos permiten conocer la opinión que tenían los países democráticos, sobre la República española en manos del Frente Popular.

José Enrique Catalá

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia. Especialista en Hª Medieval. Profesor. Autor del libro: Glosario Universitario.

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