Aprobada la nueva Ley de Formación Profesional

El Pleno del Senado aprobó este miércoles la nueva ley de F.P. cuyas principales novedades, son las siguientes:

Niveles de formación

Se reelabora el sistema de la Formación Profesional en 5 niveles ascendientes (A, B, C, D y E). Se trata de un abanico de formaciones de diferente duración y volumen que contempla, desde unidades más pequeñas (grado A) hasta títulos y cursos de especialización (grados D y E).

A los grados A, B y C solamente van a poder acceder los mayores de dieciséis años, y contemplan el sistema de reconocimiento de determinadas competencias: el A, de menor tamaño, conduce a la obtención de una acreditación parcial; el B ofrece un certificado de módulo profesional; y el C reúne múltiples módulos y conduce a la obtención de un Certificado Profesional.

En lo que se refiere al Grado D, se corresponde con los ciclos formativos, mientras que en el E ya se integrarán los cursos de especialización que van a tener una duración de entre 300 y 800 horas. Quienes superen un curso de especialización conseguirán un título de Especialista (Grado Medio) o Máster Profesional (Grado Superior).

Además de esto, todo se va a poder ir sumando, certificando y acreditando en el nuevo Registro Estatal de Capacitación Profesional que contempla la ley y que permitirá a los ciudadanos desarrollar una vida formativa-profesional en constante actualización.

 

Formación dual

Otra de las claves esenciales de la regla es su carácter dual. O sea, se compatibilizará la capacitación en los centros de educación con la formación en las empresas. Esta va a poder ser de dos tipos:

General: con un tiempo en la compañía de entre el veinticinco por ciento y el treinta y cinco por ciento  de la duración total de la formación, y el compromiso de la compañía de participar en hasta un veinte por ciento  de los contenidos y resultados de aprendizaje del currículo.

Intensiva: con una formación en la empresa desde el treinta y cinco por ciento de la duración total. Además de esto, contempla un contrato de formación-empleo entre el estudiante y la empresa en los términos que determine la legislación laboral.

En esa línea, la nueva norma tiende asimismo un puente con las universidades para facilitar la conexión entre las dos vías. Así, se plantea una convalidación directa de asignaturas (hasta un veinticinco por ciento  de los créditos de un grado afín), con el propósito de que los estudiantes puedan desplazarse entre los dos sistemas y en los dos sentidos.

 

Redacción

Digital independiente de derechas

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