Aprender a votar

Saturnino Alcázar Vaquerizo, alcalde de Herrera del Duque (Badajoz), ha establecido una orden municipal para regular las compras en los supermercados de su pueblo, a fin de evitar que le engañen los listillos.

Dicha Orden establece que la compra mínima en los supermercados de la localidad debe ser igual o superior a 30 €. La sanción por no respetar la decisión del alcalde puede oscilar entre los 100 € y los 600.000 €.

No voy a decir a qué partido pertenece este señor de ideas tan radicales y extremas, pero pueden ustedes hacerse fácilmente una idea.

Cuando nos dejamos gobernar por gente (iba a decir “gentuza”, pero mejor me callo) que carece de méritos intelectuales o méritos de sentido común, no podemos esperar más que barbaridades, extremismos o imponderables despropósitos.

«Sola y borracha, quiero volver a casa». (Irene Montero, Ministra del Gobierno de España).

Esta frase debe haber circulado por los periódicos extranjeros de la siguiente forma: «Solo e ubriaco, voglio andare a casa», «Sozinho e bêbado, quero ir para casa», «Seul et ivre, je veux rentrer à la maison», etc…

Doña Irene, como Severo Ochoa o Cervantes, ha llevado el nombre de España por todo el mundo, gratuitamente. No creo que en su período ministerial sea capaz de elaborar una gesta tan magnífica y provechosa, que tanto bien ha hecho a nuestro país.

Otro ministro compra material sanitario en los chinos sin comprobarlo previamente (o por lo menos, eso espero). Luego trata de engañarnos con circunloquios.

Fíjense nuevamente el vocabulario torticero para engañarnos.

La embajada de China en Madrid informa que ofreció al Ministerio de Sanidad un listado de proveedores para adquirir material sanitario pero que este compró en un proveedor que no estaba en el listado por carecer de licencias.

El ministro respondió a dicha declaración del siguiente modo: la compra «Se inició antes de que las autoridades chinas facilitaran nuevos listados de proveedores al Gobierno de España».

Si “oyen” el texto, parece que dice que compraron antes de tener los listados; eso justificaría la metedura de pata. Pero si “leen” el texto verán que hay un elemento esencial, que cambia el sentido: «nuevos». Si los listados son «nuevos» es porque YA les habían facilitado unos listados en los que por supuesto, tampoco estaría incluido ese proveedor, ¿no les parece?

Otra ministra, tratando de ocultar los errores del Gobierno, nos dice que está infectada pero poco, vamos, como si estuviese un poquito embarazada. Otro timo, otro engaño. Una prueba clínica solo puede ser “Sí” o “no”, positivo o negativo, pero ya se sabe que los políticos de izquierdas creen que ser ministro les da licencia para intervenir en cualquier ámbito académico. Voy a proponer dos ejemplos: la lingüística y la medicina.

Los políticos de izquierdas politizan todo aquello que tocan. A la RAE le explican cómo deben formarse los femeninos de miembro/miembra, portavoz/portavoz, y, por otro lado, en el ámbito médico, determinan los grados de contagio según los análisis clínicos: «existen tres tipos de resultados: Positivo, Negativo o Negativo no concluyente.

Es suficiente. Espero que de todo esto salga algo bueno: aprender a votar.

José Enrique Catalá

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia. Especialista en Hª Medieval. Profesor. Autor del libro: Glosario Universitario.

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