Andalucía, punto final: Seriedad y Realismo

Este es mi último artículo ante las elecciones andaluzas, salvo imprevistos. El primero versó sobre la Corrupción, el segundo sobre la Demagogia existente respecto a los Servicios Públicos, el tercero sobre la Transición, Reconciliación y Memoria Histórica. Este cuarto y último es una exigencia general a los candidatos: realismo y seriedad sobre los temas políticos claves. Fuera ambigüedades y descalificaciones.

Hace unos días el líder de Ciudadanos en Andalucía ha tenido la humorada de declarar a un periódico nacional que “si por él fuera VOX no entrará en el gobierno de Andalucía”. No obstante dado que no estaba hablando de broma, cabe preguntarse qué grado de realismo tiene el líder andaluz de Ciudadanos, cuando las encuestas le pronostican cero o un escaño y cuando eso viene sobre el precedente del proceso de desaparición de Ciudadanos. 

Recordemos que Cs, tras alcanzar los 57 diputados en las Cortes en abril de 2019, se quedó con apenas 10 en noviembre de ese mismo año mientras que VOX subía a 52 diputados y se posicionaba como tercer partido en el Congreso, tras los 89 del PP.

Después en las elecciones autonómicas catalanas de febrero 2021, Cs perdió 30 diputados quedándose sólo con 6 mientras que VOX obtuvo 11 y el PP solo 3. A continuación en las elecciones autonómicas de Madrid de mayo 2021, no obtuvo ningún diputado perdiendo los 26 que tenía mientras que VOX alcanzaba los 13 y el PP 65 (pero ¡ojo! el PP de Ayuso). Finalmente, en las autonómicas de Castilla y León de febrero 2022, Cs ha bajado de 12 a un solo diputado, mientras que VOX subía de 1 a 13 diputados y formaba gobierno con el PP.

Esto deja patente que Juan Marín, que en el debate dio la imagen de poder ser un buen funcionario, carece de todo realismo a la hora de pronunciarse sobre el futuro papel de Cs y de VOX en Andalucía. Esa falta de realismo puede ser debida a incapacidad política que se caracteriza por carecer de visión de Estado.

La seriedad a la hora de pronunciarse es un requisito que va en paralelo ante el realismo político. Cabría por tanto preguntarle a Juan Marín a qué atribuye el alejamiento total que los españoles han mostrado respecto a su partido. Me temo que no va a ser capaz de responder por lo que me atrevo a darle algunas indicaciones.

Ciudadanos surgió en Cataluña como un partido valiente que quería enfrentarse a la deriva catalanista que pretende separar a Cataluña de España. Lo hizo con aquel atrevido poster en el que se mostraba desnudo, aunque cubriendo sus partes íntimas. Logró así transmitir la idea de que no tenía nada que ocultar. Fue creciendo en Cataluña y dio el salto a la política nacional. Intentó entrar en coalición con UPyD de Rosa Diez, pero, para mi asombro, esta gran política lo rechazó cuando podría perfectamente haberlo integrado y sumar UPyD con Cs. Ello dio lugar a que Albert Rivera sustituyera a Rosa Diez como el líder nacional de la tercera vía alternativa al PSOE y el PP. 

Cs tuvo mucho éxito debido a su marchamo de ser firme contra el independentismo. Pero eso fue al mismo tiempo la raíz de su posterior fracaso porque su independentismo empezó a desinflarse por cálculos políticos tipo querer nadar y guardar la ropa. Total, que en 2017 se acercó a las posiciones del PSOE y como se recogió en la primera página de algunos medios que “desaconsejaba a Rajoy el uso del 155”. Todo esto lo viví en persona como militante del Cs y responsable de Comunicación y Debates en la Agrupación del distrito Moncloa (Madrid). Me pareció un gravísimo error y me di de baja en el partido el 26 de septiembre de 2017, cinco días antes del ilegal referéndum catalán del 1 de octubre, y de los actos de rebelión o sedición posteriores.

Todo esto demuestra que los españoles cuando votan en las autonómicas no olvidan la actitud que a nivel nacional tienen los partidos. Por eso no parece que vaya a venir Sánchez a cerrar los mítines del PSOE en Andalucía. Pretender que las autonómicas solo dirimen temas autonómicos es una falacia. ¿Va a criticar Espadas el despilfarro económico del Gobierno que ha elevado la deuda pública española en un 20% en un año? ¿Va a criticar que una parte desproporcionada de las transferencias del Estado las hace Sánchez a los independentistas catalanes y vascos para conseguir sus votos? ¿Va a cuestionar Espadas que el gobierno permita que con dinero público se financien “embajadas catalanas” antiespañolas? ¿Va a pedir a Sánchez que se retome el trasvase de aguas, desde la desembocadura del Ebro a las secas tierras de Almería? ¿Va a criticar las leyes que posibilitan la “okupación” de propiedades privadas? ¿Va a decir algo sobre la permisividad con la inmigración ilegal que no hace otra cosa que atraer más pateras? No. Espadas no va a entrar en esas críticas a Sánchez porque su “seriedad” como candidato a la presidencia de la Junta quiere limitarla a lo “exclusivamente andaluz” pero, eso sí, olvidándose por completo de la corrupción de los ERE y de los cursos de Formación y de los 40 años de socialismo nepotista y despilfarrador. 

En cuanto al PP también hay que preguntarle por su realismo enseñándole los mismos datos electorales que he citado para Ciudadanos. ¿Tiene algo que ver la casi nula presencia del PP en Cataluña con la absurda aplicación que hizo Rajoy del 155 tras el 1-O? ¿No le parece curioso el tirón que tiene el PP en Madrid, aunque Feijoo trate a Ayuso como a una baronesa territorial de segunda? 

Moreno Bonilla dio una buena imagen en el reciente debate en televisión entre los candidatos de cada partido. Mostró buen talante, pero ¡ojo! debe recordar que también Zapatero fue el pretendido promotor del “talante” y creó muchos problemas para España. Hasta ahora ha insistido en su lejanía de VOX, pero no sabemos cuáles son sus discrepancias con ese partido. Debe ser serio y mojarse 

¿Propugna Moreno Bonilla un cordón sanitario por alguna razón concreta o es solo de mera imagen? ¿Va derogar la ley de Memoria Histórica andaluza de 2017? ¿Va realmente a levantar las alfombras de la corrupción existente durante los mandatos del PSOE? ¿Considera que ha hecho suficiente en ese sentido? ¿Va a promover la eficiencia y la calidad de la Administración Pública en su servicio a los ciudadanos o simplemente va a aumentar el número de empleados públicos? ¿Va a tender puentes con las Administraciones Públicas vecinas de Extremadura, Castilla La Mancha y Murcia para el uso compartido de servicios públicos? ¿Le va a pedir a Feijoo, si sigue en la presidencia de la Junta que le diga a Sánchez que Andalucía no va a ser una autonomía de tercera tras la catalana y la vasca? ¿Va a bajar el impuesto de Transmisiones Patrimoniales facilitando así la compraventa de inmuebles rústicos y urbanos lo que conlleva un incremento de la inversión y el empleo para modernizarlos y mejorarlos?

Responder a este tipo de preguntas es actuar con seriedad. Ni los cordones sanitarios, ni las ambigüedades son argumentos serios. ¿Cree el lector que Andalucía necesita un cambio o basta con seguir tirando? A la hora de votar hay que apretar a los candidatos para que se mojen. Después ya es demasiado tarde. Viva Andalucía y viva España.

Enrique Miguel Sánchez Motos

Administrador Civil del Estado. Autor del libro “Historia del Comunismo. De Marx a Gorbachov, el camino rojo del Marxismo”

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