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Analfabetos o ideólogos de género

Personalmente no sé, ni entiendo, qué es eso de la igualdad de género. En la más humildes de las ignorancias pero con mucha modestia y humildad creo que uno de los mayores radicalismos que sufrimos en occidente por ese carácter impositivo es esa obsesiva y obtusa defensa de esa subjetiva aseveración por parte de los progres de la izquierda, que la única opción válida es la de género.

Personalmente pienso y soy de la opinión de que frente a un machismo inaceptable, no es la ley de género la solución más acertada o coherente. Me explico, no se puede defender la injusticia con más injusticia.

Como he citado anteriormente no creo en esa ficticia, cuanto menos, supuesta igualdad de género. Debe de ser condición imprescindible para ser un progre de izquierdas ser analfabeto, en todos los campos o ámbitos posibles. Cuanto más pedigrí quieres obtener, más analfabeto tienes que demostrar ser.

Si hablamos con propiedad y no inventamos la igualdad de género sólo se daría entre las cosas, entre los seres humanos lo correcto  es hablar de sexos, sexo masculino y sexo femenino. Por lo que se deduce que la igualdad de género entre seres humanos es un error. Una invención o mito a conveniencia de ciertas instituciones que se crean para ese fin. En mi opinión profesionales del pillaje y el robo. Por su similitud de turbas que viven del botín y pillaje obtenido en sus batidas o razias.

Aprovechándose de leyes o normas que les legitiman en la legalidad de un objetivo y que en su gran mayoría la izquierda aprovecha para su propio beneficio. Lo que lo convierte en un delito que se define como fraude de ley. La prueba más reciente y clara está en el gobierno pasado o PRETÉRITO de la comunidad andaluza. Esa nefasta izquierda capitaneada por el PSOE de Susana Díaz, y de la que todavía quedan los vestigios de la marca blanca del comunismo en esa autonomía.

Para ser sincero, me molesta cualquier tipo de desigualdad, bien sea de sexo, como por ejemplo, esa supuesta o entre comillas desigualdad de que dicen ser objeto las mujeres. No digo que no exista o que no haya existido, pero permitidme que dude de ese alto índice al que se hace referencia en esos chiringuitos creados para ello.

¿No será por qué cuánto más alto sea el número de víctimas más alta es la subvención que recibe el chiringuito de turno?

Detesto cualquier tipo de desigualdad, como la que se produce en niños, en adultos, en ancianos, etc.   O por esa falta de seguridad en los accidentes laborales, en muchos de sus casos con un final mortal, simplemente porque los analfabetos progres de izquierda de turno han decidido ahorrar en algo tan imprescindible como es la prevención y seguridad laboral.

No puedo negar, pues es una realidad que existe una desigualdad entre el sexo masculino y el femenino, cosa que por otro lado no implica que lleve adjunta una desigualdad o una diferencia en cuanto a dignidad y derechos fundamentales.

Estas diferencias, las que sin duda existen entre sexos, son complementarias, es decir, son relativas, no absolutas en su procedencia. No son diferencias que procedan o se deban a una cuestión de género, cultura, educación, mala educación o asignación de roles.

Si fuera una cuestión de una procedencia concreta, no entiendo el porqué ambos sexos, niños yniñas, juegan a los mismos juegos, unos juegos que no deben ni tienen que ser propiedad o asignados a uno sólo de los dos sexos.

Es un hecho natural, puesto que se da en la naturaleza, es decir, no es algo antinatural, por lo que es lícito y por lo cual, lo respeto, pero no lo comparto. Como digo, respeto a la gente que piensa así, pero para nada estoy de acuerdo. En mi modesta y humilde opinión no es más que una ficticia por su carácter de utópica e impuesta igualdad de género que, sólo con un poquito de sentido común, te das cuenta de que no es tal.

Me considero autónomo de pensamiento, lo que automáticamente no me incluye en ese gran colectivo de presos ideológicos que forman en su gran mayoría los progres, la izquierda, por lo que ruego se respete mi opinión. Una hipótesis u opinión personal que puede gustar más o menos, pero creo tan lícita y válida como cualquier otra, aceptando o quedando expuesto a críticas constructivas hacia mis escritos. Siempre basadas en un respeto mutuo. Pues creo que gozo de libertad y de ese derecho que nos corresponde a todos las personas que es la libertad de expresión.

Es por eso que me creo con derecho de no ser partidario de un pensamiento único. Lo que no aceptaré nunca es la opinión o actitud de nuestros disidentes en este y otros temas, tratándonos de retrógrados o inferiores de pensamiento, cuando la realidad todos sabemos que es otra.

Uno de los mayores absurdos del inventado y ficticio género, más bien por sus ideólogos es que odiamos a las mujeres, cosa esta, del todo incierta y una gran falsedad.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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