AMLO tiene suficientes motivos para sentirse amenazado por la justicia de EE.UU.

Libró una segunda advertencia proveniente del norte; pero su poder difícilmente le alcanzará para resolver la crisis migratoria y detener el contrabando de fentanilo a EE.UU.

Es sabido que el periódico The New York Times (NYT) está vinculado al Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Dicho de otra manera: lo que publica el NYT está en sintonía con los intereses del establishment, en especial, el del Partido Demócrata.

El diario neoyorquino publicó este jueves 22 de febrero un reportaje titulado «Estados Unidos examinó acusaciones de vínculos de cárteles con aliados del presidente de México».

Los autores del reportaje en cuestión, Alan Feuer y Natalie Kitroeff, reconocen que «Para Estados Unidos, presentar cargos contra altos funcionarios extranjeros es una tarea rara y complicada. Construir un caso legal contra López Obrador sería particularmente desafiante».

Feuer y Kitroeff afirman que la administración del presidente Joe Biden tiene un enorme interés en su relación con López Obrador «… a quien se considera indispensable para contener un aumento de la migración que se ha convertido en uno de los temas más polémicos de la política estadounidense». ¿Por qué? Porque Estados Unidos tendrá elecciones el próximo mes de noviembre.

Los periodistas del NYT resaltan, además, lo siguiente:
México también es uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos y el colaborador más importante en los esfuerzos de Estados Unidos para frenar el cruce de drogas ilícitas como el fentanilo por la frontera sur.

Como lo apuntan Feuer y Kitroeff, Estados Unidos «… nunca abrIó una investigación formal sobre López Obrador y los funcionarios involucrados finalmente archivaron la investigación». Pero…

Sí hablan de la infiltración de los grupos criminales en México:

Los cárteles de la droga se han infiltrado durante mucho tiempo en el Estado mexicano, desde los niveles más bajos hasta los niveles más altos del gobierno. Pagan a la policía, manipulan a los alcaldes, cooptan a altos funcionarios y dominan amplias zonas del país.

Feuer y Kitroeff entreveran en su texto una velada advertencia contra López Obrador:

Si bien es poco común que agentes estadounidenses persigan a altos funcionarios extranjeros, no es algo sin precedentes: el juicio por drogas de Juan Orlando Hernández, ex presidente de Honduras, comenzó esta semana en el Tribunal Federal de Distrito en Manhattan.

El autor del presente trabajo publicó un artículo en el blog Periodismo Sin Compromisos que tituló «Las advertencias que vienen del norte». En él, expuso que los amagos judiciales de Estados Unidos contra López Obrador tienen como finalidad última que el gobierno de México le resuelva al estadounidense la crisis migratoria. En ese sentido, agregó:

Si AMLO se somete, Biden exhibirá fuerza, dirá que la frontera sur de su país es segura y que son innecesarias las medidas extremas como las aplicadas por Abbott en Texas. Solo que Trump, seguramente, tendrá algunos «ases bajo la manga».

Si AMLO no se somete a «su amigo Biden» (como lo hizo en tiempos de Trump como presidente de los Estados Unidos) contribuirá a fortalecer la imagen del magnate, de Abbott y de los republicanos en el Congreso.

AMLO está en medio de tres fuegos: el de la administración Biden, el de Donald Trump y… el de la delincuencia organizada.

Los miles y miles de migrantes que están en territorio mexicano, los que vienen en camino y los que serán devueltos por Estados Unidos también están a la deriva. Son utilizados como moneda de cambio. Los Soros los empujan y Trump (con el apoyo de sus aliados) los repelen.

¿Podrá solucionar AMLO el tema migratorio? Es muy poco probable; ¿estará en capacidad de detener el flujo del fentanilo a los Estados Unidos? Se ve imposible.

Un observador consultado por quien esto escribe apuntó que The New York Times se hace visible con una bandera de periodismo internacional que exhibe la personalidad de un dictador.

Otro analista, también muy enterado, le dijo al autor del presente artículo que percibe que el Pacto de Sinaloa (entre ese cártel y el actual gobierno mexicano) está por destaparse. De ahí, que algunos presuntos involucrados prefieran hablar antes de ser detenidos por la DEA y otros busquen convertirse en diputados federales o senadores para tener fuero.

Por lo tanto, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, está expuesto a nuevas «revelaciones» que lo vinculen presuntamente a grupos criminales, y a lo que esto conllevaría (en materia de sucesión presidencial, por ejemplo).

 

Jorge Santa Cruz

Periodista mexicano, católico y conservador.

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