Aitor Esteban y sus reproches al rey Felipe VI

El PNV de boca de su portavoz, el supremacista y digno heredero del legado sabinista Aitor Esteban, vuelve a sacar y resaltar su verdadero rostro, su verdadera esencia, sus verdaderos orígenes, ese populismo totalitario, digno del fascismo más puro al criticar el discurso de nuestro rey Felipe VI, con un discurso basado en sofismas, lleno de esa cualidad que les caracteriza que es su gran arbitrariedad y demagogia debido a su inmenso contenido propagandístico.

«El PNV reprocha al Rey que no se dirigiera a quienes no comparten su modelo de Estado», que son unos cuantos millones».

Aitor Esteban asegura que el monarca dibujó «un Estado incapaz de enfrentarse a sus realidades». «Se ha tratado de meter la realidad, con fórceps, dentro de la Constitución española, en vez de acomodar la legislación a la realidad».

Si analizamos esta frase, nos tenemos que preguntar qué clase de democracia es la que nos ofrecen estos vulgares fascistas, la cual carece de igualdad, de justicia y lógicamente de libertad. Habla de adaptar las leyes a las ideas, eso es totalitario por su carácter ideológico e impositivo. Lo lógico, además de democrático y constitucional, es adaptar las ideas a las leyes.
La verdadera igualdad es la que se sustenta en la justicia; tenemos igualdad porque amamos la justicia y viceversa, y es así, y sólo así, como se obtiene una real y verdadera libertad.

Recordar y advertir a Aitor Esteban que el entendimiento político debe ser siempre dentro del marco de la Constitución. El diálogo además de hablar significa también escuchar. Cosa, esta última, que no conocen ni esos catalanes ni vascos a los que se refiere el señor Esteban. Su crítica a Felipe VI carece de lógica y sentido común, el discurso se basa en la legalidad. Cierto es que la posición de Cataluña y País Vasco en esta cuestión es preocupante, pues la solución no puede pasar nunca por el capricho de una turba de oligarcas caciquiles y por encima de la ley.Así como este demagogo y fascista señor Aitor Esteban con esta crítica está reconociendo de una forma indirecta pero clara que tanto vascos como catalanes son una parte de España que quiere su fragmentación por la vía unilateral, por esa vía con tintes anarquistas, los usurpadores y amigos de lo ajeno.

Recordar a este analfabeto social, político, cultural, etc, sólo sabedor o conocedor de forma arbitraria de razas y etnias como son los sioux, que ni Cataluña es sólo de los catalanes o de quienes allí habitan, ni el País Vasco de él y esa turba de radicales fascistas a la que pertenece. Como reconoce en esta crítica, estas dos comunidades, estas dos regiones son parte de España, por lo tanto corresponde al conjunto de los españoles decidir sobre su futuro, no sólo a unos pocos, a esos supuestos millones de los que él habla.

Es de sobra conocido que tanto los totalitarismos blandos compuestos por la izquierda marxista en general y todos los nacionalismos periféricos o particularistas quieren cambiar la Constitución, nuestra carta Magna, la ley de mayor rango y por la que se rigen las demás, con la sumisa aquiescencia moral de ese supuesto centro derecha que son C’s y PP, convirtiéndose así en cómplices y colaboradores de los primeros. Al igual que la recién nacida derecha en mayúsculas, es decir, VOX, esa derecha del sentido común y carente de hipocresía, con un mismo discurso que aparte de credibilidad lo aleja de todo rasgo o rastro característico de ese fascismo que son los totalitarismos blandos citados anteriormente.

Está claro que hay que hacer cambios en nuestra Constitución, pero estos no pueden ser por la vía unilateral o de imposición, sino dentro de su marco, un marco legítimo y legal. La Constitución es la norma de mayor rango en nuestro orden jurídico que se rige por jerarquía. Esta se aprobó por las dos Cámaras, fue ratificada por el entonces nuestro rey, y por el pueblo español mediante referéndum, por lo que se deduce que para cambiar cualquier párrafo de la misma, hay que proceder a su derogación y posterior aprobación del nuevo. Y esto se debe hacer de una forma legal, democrática y sobre todo constitucional, es decir, de la misma forma con que se aprobó la Constitución, en ultima instancia, ratificándola mediante referéndum por el pueblo español al completo y no por esa parte o sector de la sociedad española a la que se refiere el señor Esteban.

Hay que sentar al señor Esteban en un diván de psicólogo, para hacerle ver que esa utopía a la que él llama realidad no es más que una realidad paralela, una pseudorealidad, una invención a la que tratan de dar vida mediante discursos ambiguos, arbitrarios y repletos de un sofisma eufemista y victimista. No se puede vivir eternamente en el país de nunca jamás. Hay que crecer no sólo físicamente, pues los nacionalismos particularistas se postulan en caprichos y utopías para las que su defensa ante una lógica negativa es la típica pataleta infantil pero con daños de mayor magnitud en muchos casos irreparables.

Más le valdría pedir perdón a todos los españoles por su carácter y espíritu racista y homófobo, a la vez que vulgar, pues el caso De Miguel, da clara muestra de ello. No son mejores ni una raza superior, son igual de prevaricadores y corruptos que los demás, con un adjetivo más, el rastrero y felón.

El señor Esteban, al igual que la señora Mertxe  Aizpurua, «portavoza» del Congreso representando a EH Bildu, no son más que dos soñadores, dos herederos de ese gran fascista Sabino Arana, para los cuales los españoles somos a los vascos lo que los judíos a los alemanes. Es decir, antisemitismo o nazismo igual a anti españolismo o hispanofobia a Sabinismo.

Pues como antaño y a lo largo de su trayectoria o vida política siempre se han revolcado en el estiércol ajeno para desviar o camuflar el hedor de su propia fetidez.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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