Agenda 2030: El coronavirus como promotor del Pacto Verde para Europa

Se rumorea que hasta que no se encuentre una vacuna eficaz para el COVID19 no podremos disfrutar del aire libre sin mascarilla alguna. Esto, sumado a las medidas de prevención contra el virus –cargadas de incoherencias según expertos como los de ‘Médicos por la Verdad’- trajo desde hace semanas una ‘carrera por la vacuna’. Ejemplo de ello es Rusia, donde no ha habido efectos secundarios graves reportados, y todos los pacientes desarrollaron anticuerpos neutralizantes, favoreciendo así la aceptación de una vacunación en masa. En el caso de China, su vacuna produciría anticuerpos específicos del virus en catorce días con una simple dosis, siendo noticia por ejemplo que el 2 de septiembre llegó a Perú para probarse en seis mil voluntarios. Por otro lado, se estima que la de Argentina esté lista en enero de 2021, y paralelamente a ello, desde periódicos digitales se ha comentado que CanSino Biologics Inc, (la compañía china que en marzo inició las primeras pruebas en humanos del mundo para una vacuna experimental), aún no ha podido iniciar sus cruciales ensayos de fase final de la que desarrolló con el ejército chino, debido a los supuestos rivales (Moderna Inc., con sede en Estados Unidos, y AstraZeneca Plc, de Gran Bretaña, así como Sinovac Biotech Inc. y Sinopharm, de China) que estarían eclipsándola.

Esa creciente necesidad de adquirir una vacuna ha hecho que sus fabricantes pidan al Gobierno inmunidad legal ante posibles efectos adversos. En lo que a los laboratorios respecta, quieren que Sanidad indemnice si hay daños por la vacuna, negociando así las farmacéuticas que los países asuman los pagos. España parece no tener miedo ante el ensayo en humanos que probaría el prototipo de la empresa estadounidense Johnson & Johnson, la cual ha sido obligada años atrás a compensar con cifras millonarias a sus consumidores de polvos de talco (por contener elementos cancerígenos), a un afectado por Risperdal (que le causó ginecomastia en su infancia, una condición que provoca el agrandamiento de las glándulas mamarias en los hombres) o por la crisis de los opiáceos (“finalmente, Johnson & Johnson será responsable de miles de muertes y de las adicciones causadas por sus actividades. Hemos demostrado que la compañía construyó una marca valorada en mil millones de dólares a partir de la codicia y sobre la figura del dolor y el sufrimiento de personas inocentes», declara Mike Hunter, fiscal general de Oklahoma). No obstante, su vacuna no es la más avanzada, (aunque aparentaría “seguridad y eficacia”), por lo que no será la que se inyecte en España a final de año.

Sea como fuere, resulta imposible obviar aquel exhaustivo estudio de virólogos argentinos que confirma que la vacuna futura provocaría esterilidad masiva.

EL COVID19 SE TIÑE DE VERDE: SACRIFICIOS PARA “UN MUNDO FELIZ”

Mientras tanto, el coronavirus habría repercutido negativamente en la economía española, la educación y el ámbito laboral –entre otros-, trayendo quejas hacia los ERE y ERTE, la ‘vuelta al cole’ y la huelga de profesores o el Ingreso Mínimo Vital. Con todo, el optimismo nunca sobra ante situaciones como esta, y hay quien opina que la pandemia nos habría enseñado a valorar más la libertad, ciertas profesiones o la importancia de cuidar el medioambiente.

La ‘Agenda 21’ y la ‘Agenda 2030’, calificadas de programa y plan de acción respectivamente, apuestan por un bienestar y desarrollo ecológico, tomadas como solución y comparadas con la crisis del COVID19.

Argumentando que “los científicos avisaron de la importancia de las enfermedades zoonóticas como el coronavirus”, se recuerda que “la desaceleración del estilo de vida de occidente también es fundamental para el bien de todos y debería ser el núcleo de la prevención de una catástrofe ambiental”. Incluso hubo una solución para detener la crisis global: el decrecimiento.

Un equipo de expertos en políticas del Reino Unido y EEUU afirmó que la pandemia compartía similitudes sorprendentes con las crisis ambientales, el calentamiento global y la extinción de especies: “Actuar tarde contra el coronavirus se ha pagado en mayor número de muertes. Actuar tarde frente al calentamiento global será devastador (…) Del mismo modo que los infectados sin síntomas contagian el coronavirus, destruir hábitats provoca la extinción de especies” alegan.

Por otro lado, el equipo también compara lo que llaman ‘impactos rezagados’. La demora a la hora de atajar el coronavirus antes de que los síntomas se materializaran, significaría que las personas infectadas transmiten la enfermedad mucho antes de que sientan efectos y cambien su comportamiento, según sus explicaciones. Así, los investigadores enlazan esto con el retraso entre “nuestra destrucción del hábitat y la eventual extinción de especies, además de los retrasos entre las emisiones de CO2 y el aumento del nivel del mar”: “Al igual que con la infección viral, el cambio de comportamiento puede llegar demasiado tarde”.

Finalmente, los científicos consideran que tanto para contener la pandemia como las crisis ambientales se requiere de una toma de conciencia, de forma que tanto los responsables de ciertas decisiones como los ciudadanos actúen en interés de la sociedad en conjunto.

GEOINGENIERÍA Y MANIPULACIÓN CLIMÁTICA COMO BAZA POLÍTICA

Pero, ¿y si el cambio climático se hubiera convertido en otro negocio? El conocido Pacto Verde para Europa apremiaría un plan de acción, recogido en la ‘Agenda  21’ y ‘Agenda 2030’ para hacer frente a una emergencia climática, la cual habría sido desmantelada por una red global de 500 científicos y profesionales pertenecientes a más de 20 países de todo el mundo, a través de un manifiesto enviado urgente al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, con un único mensaje: “No hay ninguna emergencia climática”.

Sin embargo, con esto no pretende negarse la existencia de la contaminación, sino que otros profesionales buscarían poner en entredicho el cambio climático en sí y sus repercusiones en la flora y fauna. Plataformas como ‘Magnolia’ contradijeron una fotografía viral de un oso famélico que apelaba a la lástima de todo aquel que la visualizara: “lo importante es que [el oso] estaba muriéndose de hambre y, según vayamos perdiendo hielo en el Ártico, los osos polares morirán de hambre” sentenciaron en la radio pública canadiense, a lo que a continuación añadieron: “que hable en futuro tiene sentido porque, por el momento, no parece estar ocurriendo algo así. Se calcula que hoy en día viven unos 28.500 osos polares, frente a los 22.500 de 2005”.

Si los datos oficiales ya guardan contradicciones incómodas (como que los alimentos ‘ecologistas’ dañan la sostenibilidad ambiental -pues según datos la agricultura orgánica necesita un 70% más de tierra en promedio para producir la misma cantidad de productos que los métodos convencionales-, o que la UE emite un 30% menos de CO2 que hace medio siglo),  no resultaría muy positivo que iconos como Greta Thunberg culpe a los políticos de atentar contra el medioambiente debido al desinterés, pero predique la creciente necesidad de salvar a los bancos como solución para amparar a la humanidad y fomentar una desorbitante subida de impuestos, más aún considerándose una chica anticapitalista y antifascista.

A principios de noviembre de 2019 se publicó un reportaje estrella en el que Patricio Carrasco (director de ‘El Expreso De Medianoche’ y fundador de la plataforma ‘Salvemos la Biosfera’) no sólo desmontaba los planes gubernamentales sino que explicaba cómo la geoingeniería es una práctica datada desde hace años, siempre al servicio de las grandes corporaciones y políticos de peso. También vaticinaba que el CO2 dejará de ser el enemigo principal, para sustituirse por la luz solar.

“Es un negocio creado por la ONU, no sólo para la obtención de grandes cantidades económicas, sino para evitar la evolución de los países en vías de desarrollo. Y no sólo eso: también por la creación de protocolos, los cuales no todos se cumplen a rajatabla, como el Protocolo de Kyoto, que casualmente no está firmado por los países más contaminantes. A esto hay que sumarle que de pronto empiezan a vendernos las cuotas de emisiones de CO2. Esto lo que hace al final es que las grandes empresas se coman a las pequeñas, evitando así que avancen, minando la economía de los países y no pudiendo éstos llegar nunca a ser autosuficientes ni a prescindir de créditos de grandes corporaciones como el FMI o el BCE (…) La geoingeniería no puede ayudar a combatir el cambio climático porque no hay cambio climático. Hay manipulación climática” dictó el señor Carrasco en esa publicación.

Teniendo en cuenta las numerosas disputas que giran en torno al coronavirus y a las medidas de prevención del Gobierno, ¿podemos considerar que también haya intereses ocultos tras ese ‘Pacto Verde para Europa’?

 

RECOMENDACIONES:

Alba Lobera

Luchando contra un #MundoViperino, con la ambición e ilusión del primer día. Periodismo, Filología Hispánica, docencia en ELE, Community Manager, locución y doblaje. Comunicación transparente y rigurosa. Investigación.

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