Afiliación o militancia

Es hora de identificarse con esa cada vez mayor parte de la sociedad española que ha encontrado, una salida, una luz, una esperanza en VOX.

Nunca hubiera imaginado, nunca hubiera pensado en militar en ningún partido político, pero el grado de deterioro moral y social que asola y cuartea la España actual, además de mi enorme sentido de la responsabilidad, me han hecho un poco más sencillo dar ese paso adelante, tomar una decisión que para mí era una mera utopía, por lo platónico de su carácter y lo absurdo de su ser.

Un deterioro debido a unos malos e incapaces políticos y la aplicación de sus nocivas y obsoletas políticas. Me refiero a esos mismos a los que llevamos soportando desde tiempos remotos que se acentúa en esa supuesta y falsa transición de 1978 y que en la actualidad se han radicalizado de una forma exagerada y cuanto menos descarada. Un proceso ejecutado a conciencia y a mala fe por estos mismos políticos de ideas revisionistas, regresionistas, y totalitarias. El actual Ejecutivo y socios de gobierno.

Citar una máxima que creo viene muy al caso que nos ocupa: “Más vale un fin de maldad, que una maldad sin fin». Me reitero en decir que estos males no son de ahora, ahora se han radicalizado. Ya en la transición de 1978, de manos de Adolfo Suárez, Felipe González o José María Aznar, las sufrimos, se acentuaron en exceso, rozando una excesiva y descarada radicalidad con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, por ese toque de odio y revancha que estos introdujeron.

Sin duda, una forma de reabrir viejas heridas ya sanadas. Estos últimos, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, meros y simples necios, que han exhibido la impudicia del ignorante por atributo en sus nocivos, prostituidos y corruptos gobiernos. Esa corrupción moral ha creado la situación actual y es la real consecuencia de las diversas y visibles formas de degradación social y cultural. Esas mismas que nos son tan familiares, por estar expuestos a ellas a diario.

Esto nos lleva a la triste pero real conclusión de que la historia de los pueblos es la historia de sus élites oligárquicas. Por lo que se divisa un futuro incierto y poco o nada enmendable o reconstruible, debido al alto índice de putrefacción de las distintas oligarquías, financieras, políticas y mediáticas. Se puede aseverar, que más que de relativa, hablamos de una verdad absoluta, cuando decimos que en España, nuestra patria, no hay nada que no se compre ni se venda a día de hoy.

Decir que es una realidad irrefutable e incontestable, que lo mejor de ESPAÑA son los españoles, es decir, el pueblo, un pueblo humilde y sencillo y poco o nada dado a las estridencias. Pertrechado u adherido a un hondo sentido de la justicia. Cosa esta que hace que en la sociedad española sintamos hasta el alma, lo más sagrado, nuestra identidad nacional. El gran pueblo español es el que a mi personalmente me hace albergar grandes dosis de esperanza, a pesar de mi obsesivo escepticismo.

Es una certeza, para que se de un verdadero cambio, que hay que reformar el Estado y eso sólo es posible aprovechando la crisis. Lo cual no quiere decir, no significa reformar el régimen o forma de gobierno, sino que este debe ser sustituido, o cambiado para hacerlo viable. Es decir, hay que cambiar las políticas, no los políticos, ni la forma de gobierno. Que es todo lo contrario a lo que han venido haciendo la mayoría de los políticos hasta el día de hoy.

Por otro lado, una de estas formaciones ha cometido el más alto acto de felonía hacia España y en lógica consecuencia hacia la sociedad española. O lo que es lo mismo, se ha burlado de esta última al incumplir sus promesas electorales. Además de convertirse en colaborador físico y directo y sobre todo cómplice de las nocivas, revisionistas, regresionistas y totalitarias, políticas guerra civilistas del PSOE de ZP. Imagino, el lector habrá sabido reconocer en mis palabras a este gran traidor de España, que sin duda fue el PP de Rajoy y del que ha recogido el testigo Casado. El PP actual en mi humilde y modesta opinión, no es más que una simple franquicia de la izquierda revolucionaria, la cual, nos tiene sometidos al yugo represivo de sus políticas totalitarias a todos los españoles.

Traicionando y violando uno de los valores y principios básicos y fundamentales, como es el de la protección de los más débiles. A esta gran ignominia hay que sumarle una demagogia megalómana al erigirse en los salvadores únicos de nuestra sociedad. Una sociedad, que por otra parte han corrompido ellos mismos, es decir, el PP, y la han maleado hasta la náusea.

Lo explicaré a modo de metáfora, “frente a la magnitud y existencia de los problemas planteados, el único mensaje audible a la llamada de socorro, ante la proximidad de la alimaña, esa misma alimaña que ellos mismos han alimentado». Es de todos sabido, y sobre todo una realidad que el rebaño tiende a apilarse en torno al pastor, por muy embustero que este sea.

Por eso entre otras muchas y diversas cosas es por lo que creo en VOX, por esa ruptura de lazos de unión con ese felón y corrupto PP. Personalmente creo y, creo humildemente que el éxito y auge galopante de Vox, se debe o radica precisamente en la superación de esa orfandad, esa emancipación anticipada pero necesaria debido a principios básicos y fundamentales. A esa ruptura con lo nocivo, con la mentira, con la corrupción… con el PP.

VOX es capaz de crear un camino propio, un camino que plantee, con valentía y sin ningún tipo de pudor o vergüenza un paradigma nacional y social, del todo contrario y muy alejado del resto del panorama político español.

Es algo real y especialmente imperativo o necesario, no es hora de arrojar la toalla, no es hora de resignarse, de rendirse de entrar en un Estado de sumisión crónico. Es hora de identificarse con esa cada vez mayor parte de la sociedad española que ha encontrado, una salida, una luz, una esperanza en VOX.

Sin género de dudas, VOX representa el verdadero cambio y es ese cambio el que hará más grande y mejor a España. El próximo 28 de Abril, por ti, por los tuyos, por España, vota Vox.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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