28 A, hagamos que sea un sueño real

Vivimos inmersos en una sociedad egoísta y sin rastros o rasgos morales, cuya regeneración sólo será posible de la mano de la que hasta ahora es sólo una minoría.

En tiempos electorales, de cambio, cuando falta escasamente una semana, para esperemos la llegada de una verdadera transición, un futuro próspero y no incierto, hagámoslo realidad, hagámoslo un sueño, no dejemos que siga la última pesadilla, esa que entró en nuestras vidas el 11 de marzo de 2004, (11-M), de la mano del socialismo revolucionario de ese guerra civilista conocido como José Luis Rodríguez Zapatero, líder del PSOE en aquel tiempo.

Personalmente pienso que averiguar la verdad sobre aquel golpe terrorista es uno de los retos mayores y más importantes para la supervivencia de una nación con un gobierno y una sociedad medianamente decentes. Pues esa versión oficial, esa versión impuesta, es del todo inaceptable por las muchas contradicciones que alberga y su carácter de increíble.

Una cada vez mayor parte de la sociedad, la compuesta por la gente honrada, la decente, la del sentido común, la verdadera derecha, la de Vox, gente como tú y como yo. Ya intuimos en su día lo que realmente ocurrió, y lo que hoy casi se podría aseverar como una realidad. Una realidad con una supuesta o relativa certeza, no teniendo carácter o condición de absoluta por una simple y sencilla razón: ese índice de corrupción moral de la otra parte de la sociedad, reflejada en sus electos y prostituidos gobernantes, así como en el resto de los políticos que impiden la decencia.

Esta es la forma en que las grandes mentiras conspiranoicas consiguen sus objetivos, partiendo de la ayuda que aporta la indiferencia de los que han sido atacados.

La corrupción generalizada, tanto en los diferentes ámbitos, como en sus dirigentes o protagonistas los judiciales, políticos, mediáticos, empresariales… No es ni más ni menos que el reflejo que predomina en una sociedad que ha caído en la más sumisa y rastrera decadencia moral. En mi humilde opinión, y en mi humilde ignorancia sobre el tema, en la masacre de los atentados del 11-M fue cómplice toda la sociedad, desde jueces, políticos, periodistas, empresarios…  todos ellos protegidos por el pacto de silencio de una sociedad cobarde a la que le importó un pito que les mataran a casi 200 compatriotas. Es duro decirlo, pero también es una realidad, una certeza, y desgraciadamente es lo que hay.

El PP de Rajoy adoptó una actitud despreocupada, lo que la hace irrespetuosa a este respecto, y a día de hoy con Casado, sigue en la misma línea. Es decir, ni le importó en su momento, ni a día de hoy que se sepa una verdad que una parte de la sociedad reclama y demanda a gritos. Todo por unos pactos que suscribió Rajoy para poder acceder a la Moncloa. La prueba más clara y evidente de esto que digo, es sin duda, el comportamiento de la Fiscalía general del Estado ante el descubrimiento, al poco de comenzar la presidencia de Rajoy, de uno de los vagones de los trenes, que no había sido destruido junto con el resto de los vagones, tan sólo 48 horas después del atentado… esto nunca se investigó, a pesar de que era un caso claro o flagrante de ocultación de pruebas. No podrá haber en España nunca una real y verdadera regeneración moral sin abordar una investigación sería del 11-M, o casos parecidos. No sólo por las víctimas, sino por las implicaciones políticas de este y otros extraños sucesos.

Apelando a la decencia y honradez, creo que los españoles nos merecemos conocer la verdad, es un derecho que nos corresponde. Lo que no nos merecemos son gobiernos del PSOE o del PP que nos mientan. Es tal la magnitud del miedo a enfrentarse a la verdad de una gran parte de la sociedad, que esta, sin duda, prefiere pasar página.

Es una realidad, no es un secreto, que vivimos inmersos en una sociedad egoísta y sin rastros o rasgos morales, cuya cura y sana regeneración sólo será posible de la mano, de la que hasta ahora es sólo una minoría. Pero una minoría cimentada en el sentido común y los valores fundamentales, valores que refundará, valores que antaño hicieron posible nuestra cultura. La minoría a la que me refiero, es la única derecha, es VOX.

El 11-M, no fue un atentado solamente de ETA, pues sincera y humildemente pienso que ETA es sólo una marioneta de otro poder mayor. Tampoco fue una masacre islámica, y esto es una certeza, ya sabéis, lo que dio ser o justifico la creación, a esa maliciosa dicotomía, “Si es ETA gana el PP y si es la Yihad gana el PSOE». Sinceramente creo, pero es sólo una hipótesis personal, que esto no fue más que una insidia lanzada por el guerra civilista Zapatero, así como los suicidas de la SER, (IÑAKI GABILONDO). Muy por el contrario de dar veracidad a esa otra hipótesis surrealista, sin fundamento, cuanto menos absurda que nos habla de una colaboración conjunta de un terrorismo VASCO-ISLÁMICO, lanzada o salida de la boca de Felipe González.

Creo y creo no equivocarme que la masacre del 11-M, fue un golpe que buscaba impedir una política muy concreta, la de la derecha. Pues por un lado, parece una amenaza muy concreta contra Aznar en su despedida, así como se le amenazó en su comienzo, o en su llegada al poder en abril de 1995. Recordar que desde la SER y de boca de Iñaki Gabilondo, se lanzó un mensaje al que en ese momento era el gobierno del PP de Aznar, pidiendo un tiempo nuevo. A lo que este último dio réplica con esta frase, “No vamos a cambiar de régimen ni porque los terroristas maten, ni porque dejen de matar. No hay negociación posible con estos asesinos.”

Es a partir de esa momento cuando comienza una campaña de intoxicación brutal, donde estos miserables dejan de lado la moral y la decencia y sacan partido de los 193 muertos y casi 3.000 heridos, con el único objetivo de someter a un obsesivo y continuo acoso al hasta entonces gobierno, para su posterior derribo.

Me atrevo a aseverar, creo con un porcentaje muy bajo al error o equivocación que el principal objetivo que se cumplió con este repugnante y rastrero golpe, no fue el comienzo de la repugnante etapa del miserable Zapatero contra la nación , o al menos no sólo eso, sino además la gran traición del PP de la etapa Rajoy hasta el de nuestros días, consolidando y legitimado lo peor del zapaterismo. Por lo que se puede aseverar que entonces se dio un zapaterismo de Rajoy. ¿Se dará hoy un SANCHISMO de Casado?.

Debemos recuperar y volver a restaurar o refundar nuestros valores morales, respeto, honradez, decencia…. hagámoslo el próximo 28-A. Hagamos una realidad de esa hasta ahora utopía platónica, por su carácter de casi imposible, casi inalcanzable, y votemos el anhelado y ansiado cambio, que representa ese bonito sueño, votando a VOX, y puestos a pedir, con una mayoría absoluta, que haría aparte de realidad un bonito sueño, una retirada de trabas u obstáculos para la realización de un próspero y bonito proyecto social, no personal como hasta ahora ha hecho ese corrupto sistema político que tenemos en España.

Por España, Vota VOX.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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