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1934: El PSOE declara la guerra

El día 4 de Octubre de 1934, Alejandro Lerroux toma posesión de su cargo como nuevo jefe de gobierno de la República, con un gabinete en el que se encuentran tres ministros de la CEDA.

Los ejecutivos del PSOE y de la UGT se reúnen en la sede del diario «EL Socialista», en el número 20 de la madrileña calle de Carranza. Largo Caballero, presidente del PSOE y secretario general de la UGT, esperó hasta el último momento a que Alcalá Zamora cediera a sus exigencias y cortarse el paso o acceso a la CEDA al nuevo gobierno.

Confirmando que no era así, analizó el momento, las circunstancias y extrajo su conclusión: decidió que había llegado el momento de un levantamiento armado en pro de un régimen socialista. La conspiración izquierdista había llegado a su punto más álgido.

Se empezó a cerrar y apuntillar todos los detalles, comenzando por la formación de un gobierno revolucionario que ocuparía el poder si la fortuna les acompañaba. A continuación doy una relación de algunos de los nombres más representativos que, formarían parte de ese gobierno:

Largo Caballero, Indalecio Prieto, Enrique de Francisco, Fernando de los Ríos,  Juan Negrín, Julián Zugazagoitia, Amador Fernández y otros líderes socialistas, Julio Álvarez del Vayo, quien era un fiel servidor de las políticas de Moscú, además de uno de los principales instigadores de la revolución. Luis Araquistaín, parece ser que tenía reservado el cargo de presidente de esa nueva República revolucionaria.

Ultimando hasta el último detalle, previendo que su plan fracasara, como posteriormente nos demostró la historia. Si esto último sucedía, es decir, si el golpe armado era fallido o fracasaba, acordaron no asumir ninguna responsabilidad, a fin de salvaguardar el aparato, la estructura sindical y partidista frente a la represión. Lo harían argumentando el hecho, como una reacción espontánea por parte del pueblo.

Esa misma noche, algunos de los diputados conspiradores y golpistas partieron hacia sus provincias para desde allí liderar el golpe. La gran mayoría de ese comité revolucionario se instaló en la casa de un simpatizante, un pintor, llamado Luis Quintanilla, en la calle Fernando el Católico, 30. Mientras los dos principales cabecillas, Largo y Prieto, con una actitud de descarada temeridad, permanecieron en la sede del socialista.

El contacto o enlace entre todos ellos fueron el líder juvenil, Santiago Carrillo y Amaro del Rosal un destacado dirigente de la UGT.  El PSOE y la UGT reunían fuerzas considerables, disponían de armamento irregular y sus secciones juveniles tenían formación paramilitar. Aunque el plan también incluía el asalto a los cuarteles y posterior reparto de armas.

El PSOE había declarado la guerra; sin duda, este era su comienzo, entre la noche del día 4 de Octubre de 1934 y el día 5 del mismo mes y año, comenzaba nuestra guerra civil, con huelgas y revueltas prácticamente en todo el país.

La suerte, la casualidad y las circunstancias, quisieron que, este planificado golpe armado, postulado con todos los ingredientes de la rebelión, pues aparte de la real violencia, era ejecutado con nocturnidad y alevosía, careciese de esa condición que les podría dar el éxito, «La Sorpresa».

En el único lugar, en un principio que, tuvo éxito la insurrección fue en la zona hullera del sur de Asturias, una zona abrupta. En Cataluña junto con Asturias principales focos del alzamiento o golpe armado revolucionario, los socialistas tuvieron que, aliarse con la ERC. Que era mayoritaria y gobernaba de la mano de su presidente Lluís Companys el gobierno autonómico.

Era una certeza, ya no cabía ninguna duda, que los republicanos de izquierda estaban en pie de guerra; la felonía estaba cometida.

Ese mismo viernes día 5 de Octubre de 1934, un nuevo golpe político y moral sacudía al nuevo  gobierno de Lerroux. Todos los partidos de izquierda republicana y además el minoritario y diminuto conservador de Miguel Maura, divulgaron sendos comunicados contra el nuevo gobierno. Destacar que dos de las misivas sugerían y comentaban la violencia. Una de ellas la Izquierda Radical Socialista, y la otra fue la Izquierda Republicana de Azaña.

La conjura y objetivo de los insurrectos era la de romper las instituciones del régimen. La guerra había comenzado, y en los primeros tanteos o revueltas, los únicos éxitos que se podía atribuir el nuevo gobierno fueron:

– El rápido sofocamiento de las revueltas en Eibar y Mondragón, ambas ciudades de Guipúzcoa, perteneciente al país vasco.
– La eventual confirmación y promesa por parte de la Generalitat de Cataluña, de mantener el rigor y el orden, asegurando así la tranquilidad, pues Companys no veía con buenos ojos las intenciones de los socialistas.

La historia, término por revelar que la actitud de Companys fue eventual y cortoplacista.

Conclusión: este capítulo deja claro que la guerra civil comenzó en Octubre de 1934; la propiciaron las izquierdas, capitaneadas por el revolucionario y bolchevique Largo Caballero y su PSOE, en algunos puntos de la geografía española con la colaboración y complicidad de los nacionalismos separatistas, como es el caso de Cataluña. Y el alzamiento o golpe de Julio de 1936 fue tan sólo una continuación de este hecho.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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